2nd Sunday of Lent Year B Los Angeles, Feb.24th – 25th 2018

posted Feb 28, 2018, 4:54 PM by St Sebastian Catholic Parish

2nd  Sunday of Lent Year B

Los Angeles, Feb.24th – 25th 2018

1st Reading: Book of Genesis 22,1-2,.9°,10-13,15-18

Psalm : 115(116)10.15.16-17.18-19

2º Reading: letter of St Paul to the Romans 8,31b-34

Gospel: Saint Mark 9,2-10

On this second Sunday of Lent, the Church invites us to speak about faith.

Faith is trust and action.

Faith is trust: In the first reading we heard the story of Abraham and the sacrifice of Isaac. Abraham is the Father of the faith for Jews, Christians and Muslims. These believers refer to Abraham who, having perfect faith, never doubted God, always had confidence, lived in the hands of God and never was disappointed by the promises of God. The faith of Abraham is an example for us. Not only did he leave his country to go to an unknown land but he was ready to sacrifice his only son in order to obey God. He knew that God is love and that he would not take away his son. In spite of not understanding the word of the angel who asked him to offer his son in sacrifice, he had confidence in God. God made him the promise of innumerable offspring and now was asking him to sacrifice his only son. With our Cartesian mentality it is hard for us to understand the will of God. We have to recognize that it is incomprehensible. God's ways are not ours.

Frequently we feel lost, disoriented, and sometimes even angry. There are situations in which we do not understand where the love of God is in what happens to us. The liturgy invites us to follow Abraham and to believe that God is always present. We should have confidence in the love of God and in his power to transform every situation and to get good from everything we believe is wrong or that seems negative.

The more faith we have, the stronger our trust in God will be and the peace in our hearts will be deeper. Believing in God allows us to affirm with Paul: "If God is with us, who can be against us?".

In this time of Lent, prayer, fasting and sharing should help us grow in trust in God. We need a solid faith to always live in the arms of God. We should work in the building of a better world as if everything depended on us and being sure that only God is capable of transforming evil into good.

Faith is also action. Trust in God always leads us to move forward, to go further, and to commit ourselves to society in the fight against evil. Jesus often invited the disciples to go out from town to town. When the disciples wished to settle on the top of the mountain to contemplate the Transfiguration, the Lord forced them to descend. Faith is always a movement towards others. Faith in Jesus Christ is always manifested through a word of love, a gesture of solidarity or a commitment in society.

The world needs men and women who live with confidence and who are not afraid to act, to intervene in society, in politics and in the Church. These are men and women who work for justice and for the defense of the most fragile of society. Let us take advantage in this Lenten season to live our faith in prayer, fasting and sharing. Let us awaken our faith and make our own the words of the psalm: "I will walk before the Lord in the land of the leaving." We thank the Lord for giving us the faith that allows us to live with confidence and forces us to leave ourselves to go to others. Have a good preparation towards Easter.  Fr. Germán

2º Domingo de Cuaresma B

Los Ángeles 25 de febrero del 2018

1ª lectura : del Génesis 22,1-2,.9°,10-13,15-18

 Salmo : 115(116)10.15.16-17.18-19

2ª lectura : de la carta de St Pablo a lors Romanos 8,31b-34

Evangelio: San Marco 9,2-10

En este Segundo Domingo de Cuaresma, la Iglesia nos invita a hablar de lo que es la fe.

La fe es confianza y acción.

La fe es confianza: En la primera lectura escuchamos la historia de Abraham y el sacrificio de su hijo Isaac. Abraham es el Padre de la fe de judíos, cristianos y musulmanes. Todos los creyentes se refieren a Abraham porque tuvo una fe perfecta, nunca dudó de Dios, siempre tuvo confianza, vivió en las manos de Dios. Nunca fue decepcionado por las promesas de Dios. La fe de Abraham es un ejemplo para nosotros. No solamente abandonó su país para ir a una tierra desconocida, sino que se muestra listo para sacrificar a su hijo único, obedeciendo a Dios. Sabe que Dios es amor y que no puede quitarle su hijo. A pesar de no comprender la palabra del ángel, que le pide ofrecer a su hijo en sacrificio, tiene confianza en Dios. Dios le hizo la promesa de una descendencia innumerable y ahora le pide sacrificar a su único hijo. Con nuestra forma o lógica  de pensamiento, nos cuesta trabajo comprender la voluntad de Dios.  Tenemos que reconocer que es incomprensible. Los caminos de Dios no son los nuestros.

Frecuente nos sentimos perdidos, desorientados, a veces incluso enojados. Hay situaciones en las cuales, no comprendemos en donde está el amor de Dios, en lo que nos sucede. La liturgia nos invita a seguir Abraham. Creer que Dios está siempre presente. Tener confianza en el amor de Dios y en su poder, para transformar toda situación. Para obtener el bien, de todo lo que creemos que está mal, o que nos parece negativo.

Entre más fe tengamos, más fuerte será nuestra confianza en Dios y la paz en nuestro corazón será más profunda. Creer en Dios nos permite afirmar con Pablo: “¿Si Dios está con nosotros, quién puede estar contra de nosotros?”.

En este tiempo de cuaresma, la oración, el ayuno y el compartir nos ayudarán a crecer en la confianza en Dios. Necesitamos una fe sólida para vivir siempre en los brazos de Dios. Para trabajar en la construcción de un mundo mejor, como si todo dependiera de nosotros, estando seguros de que sólo Dios es capaz de transformar el mal en bien.

La fe también es acción. La confianza en Dios nos lleva siempre a avanzar, a ir más lejos, a comprometernos en la sociedad en la lucha contra el mal. Jesús invita frecuentemente a los discípulos, a ir mar adentro. Ir de pueblo en pueblo. Cuando los discípulos desean instalarse en la cima de la montaña para contemplar la Transfiguración, el Señor los obliga a descender. La fe es siempre un movimiento hacia los demás.

La fe en Jesucristo se manifiesta siempre, por medio de una palabra de amor, un gesto de solidaridad, un compromiso en la sociedad.

El mundo necesita hombres y mujeres que vivan con confianza. Que no tengan miedo de actuar, de intervenir en la sociedad, en la política y en la Iglesia. Hombres y mujeres que trabajen por la justicia y por la defensa de los más frágiles de la sociedad.

En este tiempo de cuaresma aprovechemos para vivir la fe en la oración, el ayuno y el compartir.

Despertemos nuestra fe y hagamos nuestras, las palabras del salmo: “Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida”. Agradezcamos al Señor por habernos dado la fe que nos permite vivir con confianza. Que nos obliga a salir de nosotros mismos para ir hacia los demás. Feliz preparación hacia la Pascua. P. Germán

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