31st Sunday C Oct. 30th -31st, 2010

posted Oct 27, 2010, 3:02 PM by Fr. German Sanchez

31st Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, October 30th -31st, 2010

1st Reading: from the book of Wisdom 11,22—12,2

Psalm : 144(145)1-2.-9.10-11.13.14

Reading: from the 2nd Letter from Paul to the Thessalonians 1,11—2,2

Gospel: Saint Luke 19,1-10

 

The story of the chief tax collector is very well known by Christians.

In our reflection, we could pause and observe how that sinner wanted to see Jesus.

We could stop to see how the multitude attempts to prevent him from seeing Jesus. We could pause and consider the small stature of this man who was also rich.

We could stop and consider the criticisms of the multitude who do not understand how Jesus would go and eat at the home of the tax collector --- a sinner.

We could pause at the responses of Zacchaeus in his encounter with Jesus: “Behold, half of my possessions, Lord, I shall give to the poor, and if I have extorted anything from anyone I shall repay it four times over.”

But I would like to invite you to take a few minutes to listen again to the words of Jesus when He sees Zacchaeus on top of the tree: “Zacchaeus, Zacchaeus, come down quickly, for today I must stay at your house”.

Jesus calls us by our own name and invites us to come down and meet with Him.

We can ask ourselves from where should we descend in order to listen to the proposal that the Lord extends to us: “Today I must stay at your house”.

We have to come down, we need a little humility to listen to our Lord’s voice who calls us with much discretion and in a variety of ways.

If we do not come down” from our pride and our materialistic preoccupations, or our day-to-day concerns, we will not be able to place ourselves within reach of Jesus Who descended from heaven  to be with us.

Above all, we must climb down from all that impedes us from being simple, like children who welcome and receive the words of a father or mother who loves them.

Only after climbing down can we understand and receive our Lord’s offer: Today I must stay at your house’’.

It’s about today. It’s not about tomorrow. Our Lord wants us to open the door of our hearts to receive Him today. Today our Lord wishes to go with us and stay in our home.

On this last Sunday of the month of October will we climb down from our convictions and our pride to receive our Lord in our lives?

How many of us will have the joy today of receiving our Lord forever in our lives?

Amen

 

Fr. Germán

31º Domingo tiempo de la Iglesia  

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 30/31 de octubre 2010

1ª lectura: del libro de la Sabiduría 11,23—12,2

Salmo : 144 (145) 1-2.-9.10-11.13.14

2ª lectura: de la 2ª carta de Pablo a los Tesalonicenses 1,11—2,2

Evangelio: de San Lucas 19,1-10

La historia de este jefe colector de impuestos es muy conocida por los cristianos.

En nuestra reflexión podríamos detenernos en el hecho de que ese pecador deseaba ver a Jesús.

Podríamos detenernos en el hecho de que la multitud le impide ver a Jesús.

Podríamos detenernos en la pequeña estatura de este hombre que además era rico.

Podríamos detenernos en las críticas de la multitud que no comprenden que Jesús vaya a comer a la casa de un pecador.

Podríamos detenernos en la respuesta de Zaqueo al encuentro con Jesús: “Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más”.

Pero yo quisiera invitarlos a tomar unos minutos para escuchar nuevamente lo que Jesús dice cuando ve a Zaqueo encima del árbol: “Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa” .

Jesús nos llama por nuestro propio nombre y nos invita a descender para encontrarlo.

Podemos preguntarnos de donde debemos descender para escuchar la proposición que el Señor nos hace: “Hoy tengo que hospedarme en tu casa”.

Tenemos que descender, necesitamos un poco de humildad para escuchar la voz del Señor que nos llama con mucha discreción y usando diferentes medios.

Si no descendemos de nuestro orgullo y de nuestras ocupaciones materiales o de nuestras preocupaciones cotidianas, no vamos a podernos situar al alcance de Jesús que bajó del cielo para encontrarnos.

Primero que todo debemos descender de todo lo que nos impide ser simples y pequeños, como los niños que escullan y reciben las palabras de un padre o de una madre que los ama.

Solamente después de haber descendido podremos comprender y recibir la propuesta del Señor: “Hoy tengo que hospedarme en tu casa”.

Se trata de hoy. No se trata de mañana. El Señor quisiera que le abriéramos la puerta de nuestro corazón para recibirlo hoy. Hoy el Señor quisiera irse con nosotros y hospedarse en nuestro hogar.

En este último domingo del mes de octubre, vamos a descender de nuestras convicciones y de nuestro orgullo para recibir al Señor en nuestra vida y en nuestra existencia?

Cuantos de entre nosotros tendrán la alegría hoy de recibir al Señor para siempre en sus vidas?

Amen.

P. Germán
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