31st Sunday in Ordinary time year B Los Angeles, October 30th/31st, 2021

posted Oct 28, 2021, 6:03 PM by German Sanchez   [ updated Oct 29, 2021, 9:45 AM ]

31st Sunday in Ordinary time year B

Los Angeles, October 30th, 2021

1st Reading: from the Book of Deuteronomy 6:2-6

Psalm : 18:2-3,3-4,47,51

2º Reading: from the letter to the Hebrews 7:23-28

Gospel: Saint Mark 12:28b-34

 

This Sunday’s Gospel is for us like the summary, the center, or the heart of the message of Jesus.

Last Saturday we had a missionary priest who reminded us that we are all missionaries, by baptism. We have been sent to the whole world to announce the Good News: the way of happiness.

The key to achieving peace in the heart, in the family, in society, and in the world is found in the love of God and of neighbor.

Through our words and especially our way of life we ​​must announce and share with all our brothers and sisters that beautiful message: The love of God and of neighbor are the two paths that lead to the same port: to eternal happiness.

Jesus reminds us today that these two commandments are intimately linked. One without the other cannot exist. If we say that we love God that we do not see and we do not love our neighbor that we see, we are liars. If we love the neighbor who we know, but we say that we do not love God because we do not know him, we can be sure that one day we will discover God because He inhabits the heart of the neighbor we love.

Love for God is manifested in prayer, in respect for creation and in love of neighbor. Prayer is quite rich in its way of expressing itself. It can be found in the silence of the heart of the person who stands before God to welcome his Word, his will.

Prayer can be individual or in community. It can be praise, contemplation, intercession, listening to the Word, etc.

Prayer can manifest itself in participation in the activities that the Church proposes to feed our faith and to help us grow in our relationship with Jesus, our brother.

In addition of prayer we also have respect for creation. Contemplating the work of God helps us discover the beauty and greatness of its author. Loving creation and committing to protecting it is a beautiful manifestation of our love for the Creator and for humanity that needs a healthy creation for today and tomorrow.

Love of neighbor is the best expression of the love for God and of our desire to follow the path of the Gospel. The love of neighbor must be manifested in all the words we speak, in all the activities we carry out, and in all the decisions we make throughout life. The love of neighbor is opposed to the selfishness that alienates us, separates us, and puts us in competition or rivalry with others and with God.

If all men and women of good will work so that the love of neighbor is present in all the projects of our institutions, there will be fewer wars, fewer poor people in the world, and more happy people here and everywhere.

Let us place God and our neighbor in our life as if they were the two lungs that allow us to breathe peace and joy, and we will be happy every day of life.

Amen.

Fr. Germán

31º Domingo del tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 31 de octubre del 2021

1ª lectura: del libro del Deuteronomio 6,2-6

Salmo: 17(18),2-3.3-4.47.51

2ª lectura: de la carta a los hebreos 7,23-28

Evangelio: de San Marcos 12,28b-34

El Evangelio de este domingo es para nosotros como un resumen, el centro o el corazón del mensaje de Jesús.

El domingo pasado, estuvo con nosotros un sacerdote misionero que nos recordó que todos somos misioneros, por el Bautismo. Hemos sido enviados al mundo entero, para anunciar la Buena Nueva: El camino de la felicidad.

La clave para alcanzar la paz en el corazón, en la familia, en la sociedad y en el mundo, se encuentra en el amor de Dios y del prójimo.

Por medio de nuestras palabras y sobre todo de nuestra manera de vivir, debemos anunciar y compartir con todos nuestros hermanos y hermanas ese hermoso mensaje: El amor de Dios y del prójimo son los dos caminos que conducen al mismo puerto: a la felicidad eterna.

Jesús nos recuerda hoy, que esos dos mandamientos están íntimamente ligados. Uno sin el otro, no podría existir. Si decimos que amamos a Dios que no vemos, pero no amamos al prójimo que vemos, somos unos mentirosos. Si amamos al prójimo que conocemos, pero decimos que no amamos a Dios porque no lo conocemos, podemos estar seguros de que algún día, vamos a descubrir a Dios, porque Él habita el corazón del prójimo que amamos.

El amor a Dios se manifiesta en la oración, en el respeto de la creación y en el amor al prójimo. La oración es bastante rica en su manera de expresarse. Se puede encontrar en el silencio del corazón de la persona ante Dios, para recibir su Palabra, su voluntad.

La oración puede ser individual o en comunidad. Puede ser de alabanza, de contemplación, de intercesión, para escuchar la Palabra, etc.

La oración puede manifestarse en la participación en las actividades, que la Iglesia propone para alimentar nuestra fe y para ayudarnos a crecer en la relación con Jesús, nuestro hermano.

Además de la oración, tenemos también el respeto de la creación. Contemplar la obra de Dios, nos ayuda a descubrir la belleza y la grandeza de su autor. Amar a la creación y comprometerse en su protección es una hermosa manifestación de nuestro amor por el Creador y por la humanidad que necesita una creación en buena salud para hoy y para mañana.

El amor del prójimo es la mejor expresión de nuestro amor por Dios y de nuestro deseo de seguir la ruta del Evangelio. El amor del prójimo debe manifestarse en todas las palabras que pronunciamos, en todas las actividades que realizamos y en todas las decisiones que tomamos a lo largo de la vida. El amor del prójimo se opone al egoísmo que nos aleja, nos separa y nos pone en competición o en rivalidad, con los demás y con Dios.

Si todos los hombres y mujeres de buena voluntad trabajan para que el amor del prójimo esté presente en todos los proyectos de nuestras instituciones, habrá menos guerras, menos pobres en el mundo y más gente feliz aquí y en todas partes.

Coloquemos a Dios y a nuestro prójimo en nuestra vida, como si ellos fueran los dos pulmones que nos permiten respirar la paz y la alegría y seremos felices todos los días de la vida.

Amén

P. Germán
Comments