31th Sunday of the Church A LA, Oct. 29th/ 30th, 2011

posted Oct 27, 2011, 4:29 PM by Fr Germán Sanchez

31th Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, October 29th/ 30th, 2011

1st Reading: from the  book of the Prophet Malachi 1,14b—2,2b.8-10 Psalm : 130(131)1.2.3

2º Reading: from the1st  Letter of St Paul to the Thessalonians 2,7b-9.13

Gospel: Saint Mathew 23,1-12

This Sunday the liturgy sends a reminder to the Church, the priests and all the baptized about a fundamental teaching in the Gospel: humility.

Humility should be part of our lives.
In a world in which everybody desires wealth and the top honors in all areas, we Christians are called to spend our lives in humility and serving others.

Despite having received the Holy Spirit, despite knowing that we are God’s children and that God loves us, despite all this we shouldn’t feel superior to others.

Humility should flourish among us and we should behave humbly before our brothers and sisters who are non-Christians or who still don’t know God.

We are aware of our weaknesses.

Living the Good News demands hard work from us.  Priests and all Christians know that there is always a separation between what we believe, what we preach and what we live. But we have the strength of the Holy Spirit and have the chance to grow if we pray, if we are obedient to the action of the Spirit of God, and if we help each other.

Today's liturgy invites us to be aware of our weakness and, at the same time, to live in humility and with confidence.

Let’s recognize our need to always be humble and to live and grow together.

Let’s pray for one another, for the priests and for all who lead the Church. Let’s ask the Holy Spirit for enlightenment and for strength in order to live our lives every day more according to the faith we profess and in line with the Gospel we receive for ourselves and for others.

Don’t look for top honors in society; instead look for the top spot in serving others.

Let's help each other so that together we can testify about the beauty of the Gospel.

Let’s witness to the equality and the respect we should have for everyone because we know we are all equal in the eyes of God.

Let’s follow the footsteps of Jesus who shows us the path of service for the glory of God and for the salvation of all.

Amen.
Fr. Germán

31º  Domingo del tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 30 octubre del 2011

1ª lectura : del Libro del profeta Malaquias1,14—2,2b.8-10

 Salmo : 130(131)1.2. 3

2ª lectura : de la 1ª carta de San Pablo a los Tesalonicenses 2,7b-9.13

Evangelio: San Mateo 23,1-12

La liturgia de este domingo recuerda a la Iglesia, a los sacerdotes y a todos los bautizados un principio fundamental del Evangelio: la humildad.

La humildad debe hacer parte de nuestra vida.

En un mundo en el cual la riqueza, los honores y los primeros puestos en todas las materias son apetecidos por todos, nosotros los cristianos somos llamados a vivir en la humildad y en el servicio a los demás.

A pesar de haber recibido el Espíritu Santo, a pesar de saber que somos hijos de Dios y que Dios no ama, a pesar de todo esto no podemos sentirnos superiores a los otros.

La humildad debe reinar en medio de nosotros y debemos comportarnos humildemente frente a nuestros hermanos(as) que no son cristianos o que no conocen todavía a Dios.

Nosotros estamos conscientes de nuestras debilidades. Sabemos que nos cuesta trabajo vivir la Buena Nueva que predicamos. Los sacerdotes y todos los cristianos sabemos que entre lo que creemos, lo que predicamos y lo que vivimos hay siempre una separación. Pero, tenemos la fuerza del Espíritu Santo y tenemos la posibilidad de crecer si oramos, si somos dóciles a la acción del Espíritu de Dios y si nos ayudamos los unos a los otros.

Hoy la liturgia nos invita a tomar consciencia de nuestra debilidad y al mismo tiempo estamos llamados a vivir en la humildad y con confianza.

Reconocer sus debilidades para ser siempre humilde y vivir con confianza y humildad para crecer juntos.

Oremos los unos por los otros. Oremos por los sacerdotes y por todos los que dirigen la Iglesia. Pidámosle al Espíritu Santo que nos ilumine y nos fortifique para que cada día nuestra vida sea cada vez más conforme a la fe que nos anima y de acuerdo al Evangelio que recibimos para nosotros y para los demás.

No busquemos los puestos de honor en la sociedad pero busquemos el primer puesto en el servicio a los demás.

Ayudémonos los unos a los otros para que juntos podamos dar testimonio de la belleza del Evangelio.

Seamos testigos de la igualdad y del respeto por todos ya que sabemos que frente a Dios todos somos iguales.

Sigamos los pasos de Jesús que nos muestra el camino del servicio para la gloria de Dios y la salvación de todos.

Amen.

P. Germán
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