32nd Sunday in the Church’s time A Nov. 20 2013

posted Nov 7, 2013, 9:04 AM by German Sanchez   [ updated Dec 29, 2013, 9:49 AM ]

32nd Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, November 9th /10th, 2013

1st Reading: from the 2nd book of Maccabees 7,1-2.9-14

Psalm : 16 (17)1.5-6.8.15

Reading: from the 2nd Letter from Paul to the Thessalonians 2,16—3,5

Gospel: Saint Luke 20,27-38

 

 

Today's liturgy invites us to focus our reflections on a key element of our Christian faith: the resurrection of the dead and eternal life.

On all Sundays and holidays at mass we recite the Creed and together we say: “I believe in the resurrection of the body and the life everlasting.”

The resurrection of the dead and eternal life have always been difficult problems to tackle. We would like to have rational explanations and comparisons to help us understand how resurrection will happen and what the details of eternal life are. But there is no explanation and no possible comparison between life today and eternal life. We simply need to believe.

To help me believe in the resurrection of the dead and eternal life and to help me look at death with a hopeful view, I like to think of the caterpillar and the butterfly. Or the grain of wheat and the ear of wheat. Each one in the pair is different from the other, and yet one is the continuation and completion of the other. The caterpillar and the wheat grain pass through a death-like experience in order to become a beautiful butterfly or a beautiful ear of wheat. If the caterpillar knew that she was going to become a butterfly she would want it to happen as quickly as possible. If the grain of wheat knew that it was to be transformed into a beautiful ear of wheat, it would be joyfully expecting that transformation.
Resurrection and eternal life will transform our mortal bodies, which suffer and age, into immortal bodies without suffering, without pain and without sin, but full of love.

Do we trust in Jesus who spoke to us of the resurrection of the dead and eternal life? Even without knowing the details, can we say that we believe because Jesus announced these things to us?

Faith is to believe what we don’t see and what we cannot explain. Faith is trust and our confidence rests in a person who came to reveal God and God's plan for us.

Having said all of this, we need to prepare for the resurrection and eternal life.

We should live every day as if it were the last day of our existence. We know neither the day nor the hour or how we shall die. Every time we go to bed we must prepare to meet the Lord and to leave this world being at peace with those around us.

Science has come a long way and today we live longer than ever before. But, from time to time, the death of a child or of a young adult is a clear reminder that life is not ours. We need to share the love we have in our hearts today, not tomorrow, as we can never be sure we will be alive.

The only way to prepare for the resurrection and eternal life is the way of love. Only those who have agreed to love and to be loved will be eligible to meet God and accept His love in eternal life.

The Church invites us today to believe in the resurrection of the dead and to prepare for eternal life.

Amen.

Fr. Germán

32º Domingo tiempo de la Iglesia  

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 10 de noviembre del 2013

1ª lectura: del 2º libro de los Macabeos 7,1-2.9-14

Salmo : 16 (17)1.5-6.8.15

2ª lectura: de la 2ª carta de Pablo a los Tesalonicenses 2,16—3,5

Evangelio: de San Lucas 20,27-38

La liturgia de hoy nos invita a concentrar nuestra reflexión en un elemento fundamental de la fe cristiana: la resurrección de los muertos y la vida eterna.

Todos los domingos y los días de fiesta, recitamos el credo en la misa y juntos decimos: creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna.

La resurrección de los muertos y la vida eterna es y ha sido siempre un problema difícil a afrontar. Quisiéramos tener explicaciones racionales y comparaciones que nos ayuden a comprender, el cómo se va a producir la resurrección y los detalles de la vida eterna. Pero no hay explicación ni comparación posible entre la vida de hoy y la vida eterna. Debemos simplemente creer.

Para ayudarme a creer en la resurrección de los muertos y en la vida eterna y para ayudarme a mirar la muerte con una mirada de esperanza, me gusta pensar en el gusano y la mariposa o en el grano de trigo y la espiga de trigo. Aparentemente,  no tiene nada que ver el uno con el otro, sin embargo el uno es la continuación y la realización del otro. El gusano y el grano de trigo pasan por la muerte para poder transformarse en una bella mariposa o en una hermosa espiga de trigo. Si el gusano supiera que va a ser una mariposa, desearía que eso sucediera  lo más rápido posible. Si el grano de trigo supiera que se va a transformar en una hermosa espiga de trigo, esperaría con alegría esa transformación.

La resurrección y la vida eterna van a transformar nuestros cuerpos mortales, que sufren y que se

Envejecen, en cuerpos inmortales sin sufrimiento, sin dolor,  sin pecado y solamente llenos de amor.

¿Tenemos confianza en Jesús que nos habló de la resurrección de los muertos y de la vida eterna? ¿Somos capaces de afirmar que a pesar de no conocer los detalles, creemos porque Jesús nos lo anunció?

La fe es creer lo que no vemos y lo que no somos capaces de explicar. La fe es la confianza que  reposa en una persona que vino para revelarnos a Dios y el plan que Dios tiene para nosotros.

Después de decir todo esto, debemos prepararnos para la resurrección y para la vida eterna.

Todos los días debemos vivirlos como si fuera el último día de nuestra existencia. No sabemos ni el día, ni la hora, ni la forma cómo vamos a morir. Cada vez que vamos a acostarnos, debemos prepararnos para encontrarnos con el Señor,  para irnos de aquí estando en paz con aquellos que nos rodean.

La ciencia ha hecho mucho progreso, hoy en día morimos más viejos que antes. Pero de vez en cuando la muerte de un niño, de un joven o de un adulto joven nos recuerda que la vida no nos pertenece. El amor que tenemos en nuestro corazón debemos compartirlo hoy y no mañana porque  no estamos seguros de estar aquí mañana.

El único camino para prepararse para la resurrección y para la vida eterna es el camino del amor. Solamente aquellos que han aceptado amar y dejarse amar serán aptos para encontrarse con Dios, para aceptar el amor de Dios en la vida eterna.

La Iglesia nos invita hoy a creer en la resurrección de los muertos y a prepararnos para la vida eterna.

Amen.

P. Germán
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