32nd Sunday in the Church’s Time C Los Angeles, November 5th /6th, 2016

posted Nov 2, 2016, 2:31 PM by German Sanchez   [ updated Nov 3, 2016, 4:59 PM ]

32nd Sunday in the Church’s Time C

Los Angeles, November 5th /6th, 2016

1st Reading: from the 2nd book of Maccabees 7,1-2.9-14

Psalm : 16 (17)1.5-6.8.15

Reading: from the 2nd Letter from Paul to the Thessalonians 2,16—3,5

Gospel: Saint Luke 20,27-38

Today's liturgy tells us about the resurrection of the dead.

Not everyone believes in the resurrection of the dead. Even Christian people doubt or deny the resurrection and think after death there will be nothing or there will be a fusion with nature or with the cosmos. We are witness of strange practices: incinerating the dead and distributing ashes among the family or friends, selling boxes with ashes of famous people, using ashes to make jewelry and I won’t continue the list because you might be scandalized.

Today it is indispensable to affirm our belief in the resurrection of the dead and respectful care for our body or our ashes. They should be held in a safe place and not in a garden or in a house. It is not easy to speak about resurrection because of two  reasons:

1.- nobody has come back (except Christ) to tell us what happens in the other life

2.- the resurrection is part of our faith and we have no explanation but that we should simply say I believe or not.

I’ll tell you a story that will help us to choose between believing or not in the resurrection of the dead. It is a dialogue between two babies in the womb.

The first baby believes in life after birth and the second does not believe in anything.

The first baby says: Do you believe in the life after birth?

The second baby answer: Birth? To what can we compare the life outside the womb?

The first baby says: So, there are many stories about what happens “at the other side”… One says that there is a lot of light there, a lot of joy and thousands of things to live… For example, it seems that there, we will be fed by our mouth.

The second baby answer:  Are you kidding me? It does not make sense. We have an umbilical cord and it feeds us. Everybody knows that. We won’t be fed by mouth. And above all, nobody came back from that other life… So they are stories for weak people. Life ends with birth. It is what it is and we should accept it. 

The first baby says: So, you should accept that I think in a different way. It is clear that I don’t know what that life will look like and I can’t prove anything. But I want to believe in the coming life where we will see our mother and she will take care of us.  

The second baby answer: A mother? Do you mean that you believe that there is a mother? So where is she?

The first baby says: In all places. Do you not realize that? She is all around us. We are made of her and we have life through her. Without her we would not be here.

The second baby answer: That’s ridiculous! I have never seen a mother so obviously she doesn’t exist.

The first baby says: I don’t agree with you. That is your point of view. But sometimes, when we are quiet, we can hear when she sings. We can feel when she caresses our world… I’m sure that our “True Life” will begin at our own birth.

This is a beautiful story that invites us to believe that after life there is an encounter with One who cares for us every day and is awaiting us with love like all mothers waiting for the birth of her baby.

Now we can ask ourselves if we truly believe in the resurrection of the dead that we proclaim every time we recite the creed.

Amen.

Fr. Germán

32º Domingo Tiempo de la Iglesia C

Los Ángeles, el 6 de noviembre del 2016

1ª lectura: del 2º libro de los Macabeos 7,1-2.9-14

Salmo : 16 (17)1.5-6.8.15

2ª lectura: de la 2ª carta de Pablo a los Tesalonicenses 2,16—3,5

Evangelio: de San Lucas 20,27-38

La liturgia de hoy nos habla de la resurrección de los muertos.

No todo el mundo cree en la resurrección de los muertos. Incluso hay cristianos que ponen en duda o niegan la resurrección. Piensan que después de la muerte no hay nada, o que habrá una especie de fusión con la naturaleza o con el cosmos. Hemos sido testigos de prácticas extrañas: se crema a los muertos y se distribuyen las cenizas entre los miembros de la familia o entre las amistades.  En algunas ventas de antigüedades, venden urnas con cenizas de personas importantes, se utilizan las cenizas para hacer joyas y no sigo la lista por que se van a escandalizar.

Es indispensable afirmar hoy, que creemos en la resurrección de los muertos. Que deseamos que nuestro cuerpo o nuestras cenizas sean respetados y conservados en un lugar seguro, no en un jardín o en la chimenea de una casa, que no sabemos a quién va a pertenecer mañana o quien la va a destruir en el futuro.

No es simple hablar de la resurrección por dos razones:

1.- Porque nadie ha regresado de la muerte (excepto Cristo), para decirnos lo que sucede en la otra vida.

2.- La resurrección forma parte de nuestra fe y por el momento, no tenemos explicación y debemos simplemente decidir creer o no.

Les voy a contar una historia que les va ayudar a escoger entre creer o no, en la resurrección de los muertos. Se trata del diálogo de dos bebés en el vientre de su madre.

El primero cree en la vida después del nacimiento y el segundo no cree en nada.

El primer bebé dice: ¿Tú crees en la vida después del nacimiento?

El segundo bebé contesta: el nacimiento… ¿A qué se puede comparar una vida fuera del vientre?

El primer bebé dice: pues bien, hay muchas historias a propósito de lo que sucede “al otro lado”… Dicen que allá hay mucha luz, mucha alegría, emociones y miles de cosas para vivir… Por ejemplo, parece que allá vamos a comer con nuestra propia boca.

El segundo bebé contesta: Estas diciendo tonterías. Tenemos un cordón umbilical y éste nos alimenta. Todo mundo lo sabe. Uno no se alimenta por la boca. Y sobre todo nunca alguien ha regresado de esa otra vida… Por lo tanto, todo eso son historias para personas débiles. La vida termina con el nacimiento. Así es y debemos aceptarlo.

El primer bebé dice: pues bien, acepta que yo piense diferente. Es claro que yo no sé exactamente, a qué se parece la vida después del nacimiento y no puedo probarte nada. Pero yo quiero creer que, en la vida que viene, veremos a nuestra mamá y ella se ocupará de nosotros.

 El segundo bebé contesta: ¿Una mamá? ¿Quieres decir que crees que hay una mamá? Ah ¿Y en dónde está?

El primer bebé dice: Pues en todas partes, ¿no te das cuenta? Ella está en todo alrededor de nosotros. Somos hechos de ella y gracias a ella vivimos. Sin ella no estaríamos aquí.

El segundo bebé contesta: ¡Eso es absurdo! Nunca he visto una mamá por lo tanto es evidente que no existe.

El primer bebé dice: Yo no estoy de acuerdo contigo. Ése, es tu punto de vista. Pero a veces, cuando todo está tranquilo, podemos escuchar cuando ella canta… Podemos sentir que acaricia nuestro mundo… Estoy seguro que nuestra “Verdadera vida” empezará con el nacimiento.

Esta es una historia muy bonita que nos invita a creer, que después de la vida, hay un encuentro con Aquél que nos cuida todos los días. Que nos espera con amor, como todas las madres esperan el nacimiento de su bebé.

Ahora preguntémonos si verdaderamente, creemos en la resurrección de los muertos que proclamamos cada vez que recitamos el credo. Amen. P. Germán
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