32nd Sunday of the Church A LA, November 8th, 2020

posted Nov 6, 2020, 3:34 PM by German Sanchez   [ updated Nov 8, 2020, 8:41 AM ]

32nd Sunday of the Church A

Los Angeles, November 8th, 2020

1st Reading: from the  Book of Wisdom 6, 12-16

Psalm : 62(63)2,3-4.5-6.7-8

2º Reading: from the1st Letter of St Paul to the Thessalonians 4,13-18

Gospel: Saint Mathew 25,1-13

The Word of God speaks to us today of Wisdom and the Encounter with God.

Wisdom: Commentators on the Book of Wisdom say that everything that is said about Wisdom can be applied to God. The little text that we just heard, in the first reading, describes the beauty and smiling face of Wisdom.  And at the same time, it reminds us that Wisdom, that God always allows himself to be found by those who seek him. The Good News this morning is that we have a God who is beautiful, who is resplendent, who is smiling, who loves parties and who wants us to be happy.

Our God, who is the Wisdom that leads us to Truth and Happiness, is at the door of our hearts and knocks without stopping so that we open the door to enter our life, to illuminate our path, to guide us in difficult moments, and to strengthen us in all adversity.

The entire Liturgy of this Sunday reminds us of our share of responsibility in the encounter with God.

God lets himself be found, but we must look for him.

The drama of many of our brothers and sisters today is found in the fact that they have fallen asleep and no longer wait for the encounter with God.

With the Coronavirus, many have found a good excuse to turn away from God. It seems that 30% of believers will not return to the Church after the Coronavirus.

Our obligation today is to remind our children, young people, and our friends that God has not died. He has not been confined. He has not gone into hiding for fear of the Coronavirus. He awaits us in the Bible, in the prayer that we can do as a family or alone at home. He wants to meet us at Mass on Sunday, in person, on television, on Facebook or YouTube. We have many means to participate in the Eucharist. It is clear that Mass on television does not replace the Eucharist that we celebrate together here. But, if we have a valid reason not to move, we must find other means to entertain our faith and our adherence to the Body of Christ that is the community, the Church.

We know that the greatest evil that the virus is producing in humanity is the inability to meet, to encounter each other. So many of us suffer from this situation that prevents us from meeting others.

But the virus cannot prevent us from encountering God in the poor who are growing in number every day. In hospitals or health centers or other centers that are looking for volunteers to take care of those in need. The oil we need to keep our lamp lit is called fraternity.

Let us seek to find God today with gestures and words of fraternity that we can use to go through this health crisis together. Wisdom can be found if we wake up and if we begin to live the fraternity or social friendship, as Pope Francis says, with those who are around us and who suffer more than we do because of the virus.

Let's not allow this crisis to destroy our relationship with God. Amen.
Fr. Germán

32º Domingo del Tiempo de la Iglesia A

Los Ángeles 8 de noviembre del 2020

1ª lectura : del Libro de la Sabiduría 6,12-16

 Salmo : 62(63)2,3-4.5-6.7-8

2ª lectura : de la 1ª carta de San Pablo a los Tesalonicenses 4,13-18

Evangelio: San Mateo 25,1-13

La Palabra de Dios nos habla hoy de la Sabiduría y del Encuentro con Dios.

La Sabiduría: Los comentadores del Libro de la Sabiduría, dicen que todo lo que se dice de la Sabiduría puede aplicarse a Dios. El pequeño texto que acabamos de escuchar, en la primera lectura, describe la belleza y el rostro sonriente de la Sabiduría. Al mismo tiempo nos recuerda que Dios siempre se deja encontrar por aquellos que lo buscan. La Buena Nueva de esta mañana es que tenemos un Dios que es hermoso, resplandeciente, sonriente, que ama la fiesta y que desea que vivamos alegres.

Nuestro Dios que es Sabiduría que nos lleva a la Verdad y a la Felicidad, está en la puerta de nuestro corazón y llama sin cesar, para que le abramos la puerta para entrar a nuestra vida, para iluminar nuestro camino, para guiarnos en los momentos difíciles y fortalecernos en toda adversidad.

Toda la Liturgia de este domingo nos recuerda nuestra parte de responsabilidad en el encuentro con Dios.

Dios se deja encontrar, pero tenemos que buscarlo.

El drama de muchos de nuestros hermanos(as) hoy, se encuentra en el hecho que se han dormido y ya no esperan el encuentro con Dios.

Con el Coronavirus, muchos han encontrado una buena excusa para alejarse de Dios. Parece que 30 % de los creyentes, no van a regresar a la Iglesia después del Coronavirus.

Nuestra obligación hoy es recordar a nuestros hijos, a jóvenes y a nuestros amigos, que Dios no ha muerto. No se ha confinado. No se ha escondido por miedo del Coronavirus. Él nos espera en la Biblia, en la oración que podemos realizar en familia o solos en casa. Desea encontrarnos cada domingo en Misa, ya sea en persona, en televisión, por Facebook o por YouTube. Tenemos muchos medios para participar en la Eucaristía. Es evidente que la misa por la televisión no reemplaza la Eucaristía que celebramos juntos aquí. Pero, si tenemos una razón válida para no desplazarnos, debemos buscar otros medios para mantener nuestra fe y nuestra adhesión al Cuerpo de Cristo, que es la comunidad, la Iglesia.

Sabemos que el mayor mal que el virus está produciendo en la humanidad es la imposibilidad de reunirnos, de encontrarnos unos con otros.  Somos muy numerosos los que sufrimos, a causa de esta situación que nos impide encontrarnos con los demás.

Pero, el virus no debe impedirnos el encuentro con Dios en los pobres, que cada día son más numerosos. En hospitales, centros de salud, o en otros centros, que buscan voluntarios para ocuparse de aquellos que lo necesitan. El aceite que necesitamos para mantener nuestra lámpara alumbrada, se llama fraternidad.

Busquemos la forma de encontrar a Dios hoy, con gestos y palabras de fraternidad que podemos utilizar, para atravesar juntos esta crisis sanitaria. La Sabiduría se deja encontrar, si nos despertamos y si empezamos a vivir en fraternidad o en amistad social como dice el Papa Francisco, con aquellos que están alrededor de nosotros y que sufren más que nosotros, a causa del virus. No permitamos que esta crisis destruya nuestra relación con Dios.

Amen.

P. Germán
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