32º Dom B 8 de nov. del 09

posted Nov 5, 2009, 8:36 PM by Fr Germán Sanchez   [ updated Nov 6, 2009, 6:10 PM ]

32th Sunday of the Church  

Time B

Los Angeles, Nov. 7th  8th, 09

1st Reading: from the 1st Book of Kings 17,10-16

Psalm : 145(146)7.8-9.9-10.

2º Reading:  from the letter to the Hebrews 9,24-28

Gospel: Saint Mark 12,38-44

This is the penultimate Sunday of the Liturgical year, while we get ready to celebrate Thanksgiving day with our family or friends, the Word of Lord invites us to see the other’s heart and not their appearances, to live in confidence with God and to offer ourselves to God and those who live close to us.

Appreciating others because of what they are and not for what they possess. Trusting God in any circumstance and give without leaving the best for oneself.

Here we have three advices that the Word of the Lord offers us and that have been well illustrated in the history of the widow of Sarepta who was not afraid of sharing, with the prophet, the little flour and oil that she had left and in the story of the widow who goes to the temple to give away two coins that represented all she had left to live.

These two stories are found in the Bible and we can easy understand their message. In the everyday life, there are also people who remind us that loves goes through humility, truth, and confidence and the gift of oneself.

I will tell you three stories.

On an occasion, I saw a young woman who came to a hospital before giving birth; her life and her baby’s were in danger of dying. The young woman told the surgeon: “Doctor, save my son’s life, before all, even though I might have to die. He has not lived and I already enjoyed life.”

In Africa, during Sunday Mass, during the Offering, they passed the basket before a 10 year-old boy.

He put his hands in his pockets and he realized he had nothing to put on the basket. Then he took the basket and placed it on the ground and he put himself on it.

Some years ago, I concelebrated a mass with my French bishop in a small Colombian village, where there were many poor and humble people. At the end of the mass we went to the church’s door to greet the people. An old woman came to see the bishop and gave him a bill, equivalent to 10¢, and at the same time she said to him: “it’s for the poor.”

Let us pray to the Lord and let us help each other so that in our community we grow in humility, truth, and confidence and in the possibility of offering ourselves. Let us pray the Lord to teach us to love and to become true Christ disciples.

 Amen.  

Fr. Germán

32º Domingo de la Iglesia

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 8 de noviembre del 09

1ª lectura: del Libro del 1er libro de los Reyes 17,10-16

Salmo : 145(146) 7.8-9.9-10.

2ª lectura: la carta a los Hebreos 9,24-28

Evangelio: de San Marcos 12,38-44

En este penúltimo domingo del año litúrgico, mientras nos preparamos para celebrar la fiesta de acción de gracias en familia o con los amigos, la Palabra de Dios nos invita a mirar el corazón de los otros y no las apariencias, a vivir con confianza en Dios y a ofrecernos nosotros mismos a Dios y a aquellos que viven cerca de nosotros.

Mirar a los otros por lo que son y no por lo que poseen. Tener confianza en Dios en toda circunstancia y dar sin dejar lo mejor para sí.

Aquí tenemos tres consejos que la Palabra de Dios nos ofrece y que han sido bien ilustrados en la historia de la viuda de Sarepta que no tuvo miedo de compartir, con el profeta, el poco de harina y de aceite que le quedaba y en la historia de la viuda que va al templo para dar 2 monedas que representan todo lo que tenía para vivir.

Estas dos historias se encuentran en la Biblia y fácilmente comprendemos el mensaje que ellas nos aportan. En la vida de todos los días también hay personas que nos recuerdan que el amor pasa por la humildad, la verdad, la confianza y el don de sí mismo.

Les voy a contar tres historias :

En una ocasión vi una mujer joven que llegó al hospital antes de dar a luz; su vida y la de su bebé estaban en peligro de muerte. La joven madre le dijo al cirujano: “Doctor, salve la vida de mi hijo antes de todo, aunque yo tenga que morir. El no ha vivido y yo ya disfruté de la vida”.  

En Africa, en la misa dominical, en el momento de la colecta pasaron el canasto delante de un niño de 10 años. Este metió sus manos en los bolsillos y se dio cuenta de que no tenía nada para poner en el canasto. Entonces cogió el canasto, lo puso en el suelo y se metió dentro.

Hace algunos anos, concelebré una misa con mi obispo francés en un pueblito en Colombia en donde había mucha gente sencilla y pobre. Al final de la misa nos fuimos a la puerta de la iglesia para saludar a la gente. Una ancianita vino a ver al obispo y le dio un billete, equivalente a $0,10 de dólar, y al mismo tiempo le dijo: “es para los pobres”.

Oremos al Señor y ayudémonos los unos a los otros para que en nuestra comunidad crezcamos en humildad, en la verdad, en la confianza y en la posibilidad de ofrecernos nosotros mismos. Oremos al Señor para que nos enseñe a amar para que seamos verdaderos discípulos de Cristo.

Amen     

P. Germán
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