32th Sunday of the Church A Los Angeles, November 11th/ 12th, 2017

posted Nov 10, 2017, 5:17 PM by German Sanchez

32th Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, November 11th/ 12th, 2017

1st Reading: from the  book of Wisdom 6, 12-16

Psalm : 62(63)2,3-4.5-6.7-8

2º Reading: from the1st  Letter of St Paul to the Thessalonians 4,13-18

Gospel: Saint Mathew 25,1-13

Jesus is a good pedagogue. He always uses parables, examples and words that we can understand because they are part of our daily vocabulary.

Let us take some words from this Sunday's Gospel that describe life, faith and our relationship with God:

wait, night, drowsy, burning lamp and the wedding party.

Wait. We have all lived the experience of waiting. There are heavy, nasty, and difficult waits. We do not like waiting in an endless queue. We do not like to wait for the result of a test at school, university or in a medical laboratory. We have trouble waiting for someone we love when the separation is very long. But we are glad when we are waiting for a friend to come back. We are happy waiting for a meeting of love. We enjoy preparing everything waiting for a baby; we take time to organize the day of our birthday or the feast of our marriage or ordination.

Faith is a long wait that must be lived with happiness. We are waiting for the One who loves us. We look forward to the encounter with God who is preparing a great wedding party to celebrate Christ's marriage with the Church and we are the guests of honor. Sometimes we forget that faith is not an ideology or a code of morals or a list of rules that we must respect. Faith is the waiting for an encounter of love. The life of faith is a preparation to participate in a great feast.

Night and drowsy.

The parable of this Sunday happens at night. The ten young people are overcome by sleep. We all live in the night of our doubts, difficulties and temptations to abandon God and build our lives alone. God knows that we are victims of sleep and that we often fall asleep in our pleasures, in our riches and in our indifference. How often we prefer to stay in bed instead of going to meet the Christian community and the Lord who awaits us in the church. The Lord knows us and he comes often to wake us up to invite us to love Him.

The burning lamps of the five young people who can enter the party is the light that allows us to advance towards the encounter with Him who loves us. We are responsible for our own lamp and we cannot rely on others to keep the flame of faith lighted in our hearts. We know that faith, the flame that must shine in our hearts to participate in the wedding party that God prepares for us, is nourished by our words and acts of love.

God forgives us if we do not think about him, but we will not forgive ourselves if we have not loved our brothers and sisters.

The wedding party that we are waiting for is already prepared for us. We must live happily in the hope of meeting Christ because when we will be with Him; there will be no darkness, no nights and no indifference in our lives. There will be only peace and love. Let us live joyfully because every day we are preparing to meet the One who will transform our lives and share eternal happiness with us.

Amen.
Fr. Germán

32º  Domingo del tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 12 de noviembre del 2017

1ª lectura : del Libro de la Sabiduría 6,12-16

 Salmo : 62(63)2,3-4.5-6.7-8

2ª lectura : de la 1ª carta de San Pablo a los Tesalonicenses 4,13-18

Evangelio: San Mateo 25,1-13

Jesús es un buen pedagogo. Utiliza siempre parábolas, ejemplos y palabras que podemos comprender porque forman parte de nuestro vocabulario cotidiano.

Detengámonos en algunas palabras del evangelio de este domingo que describen la vida, la fe y nuestra relación con Dios.

La espera, la noche, el sueño, la lámpara encendida y la fiesta de boda.

La espera. Todos hemos vivido la experiencia de esperar. Hay esperas agobiantes, desagradables y difíciles. No nos gusta esperar en una fila interminable. No nos gusta esperar el resultado de un examen en la escuela, la universidad o en un laboratorio médico. Nos cuesta trabajo esperar a alguien que amamos, cuando la separación es muy larga. Pero nos alegramos esperando a un amigo(a) que regresa. Somos felices esperando una cita de amor. Nos preparamos para esperar un bebé que llega, nos damos tiempo para organizar el día de nuestro cumpleaños, o la fiesta de nuestro matrimonio u ordenación.

La fe es una larga espera, que debe vivirse con felicidad. Estamos esperando a Aquél que nos ama. Esperamos el encuentro con Dios que está preparando una gran fiesta de boda, para celebrar el matrimonio de Cristo con la Iglesia. Nosotros somos los invitados de honor. A veces nos olvidamos de que la fe no es una ideología, o un código de moral, o una lista de reglas que debemos respetar. La fe es la espera de un encuentro de amor. La vida de fe es una preparación para participar en una gran fiesta.

La noche y el sueño.

La parábola de este domingo se realiza en la noche. Las diez jóvenes se dejan vencer por el sueño. Todos vivimos en la noche de nuestras dudas, dificultades, tentaciones de abandonar a Dios, para construir nuestra vida, aislados. Dios sabe que somos víctimas del sueño, que frecuentemente nos dormimos en nuestros placeres, en nuestras riquezas y en nuestra indiferencia. Cuantas veces preferimos quedarnos en la cama, en lugar de ir al encuentro de la comunidad cristiana y del Señor, que nos espera en la iglesia. No importa. El Señor nos conoce y frecuentemente viene a despertarnos para invitarnos a amarlo.

La lámpara encendida de las cinco jóvenes que pueden entrar a la fiesta, es la luz que nos permite avanzar hacia el encuentro de Aquél que nos ama. Cada uno es responsable de su lámpara. No podemos contar con los demás, para conservar la llama de la fe alumbrada en nuestro corazón. Sabemos que la fe, que es la llama que debe brillar en nuestro corazón, para participar en la fiesta de boda que Dios prepara para nosotros, se alimenta de nuestras palabras y actos de amor.

Dios nos persona si no pensamos en Él, pero no nos perdonaremos a nosotros mismos, si no hemos amado a nuestros hermanos y hermanas.

La fiesta de boda que esperamos se prepara desde ahora. Debemos vivir felices en la espera del encuentro con Cristo, porque cuando estemos con Él ya no habrá tinieblas, ni noches, ni indiferencias en nuestra vida. Solamente habrá paz y amor. Vivamos alegres porque todos los días nos preparamos para encontrar al novio, que transformará nuestra vida. Para compartir con nosotros la felicidad eterna.

Amen.

P. Germán
Comments