32th Sunday of the Church Time A LA, November 5th/ 6th, 2011

posted Nov 3, 2011, 12:20 PM by Fr Germán Sanchez   [ updated Nov 3, 2011, 12:20 PM ]

32th Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, November 5th/ 6th, 2011

1st Reading: from the  book of Wisdom 6, 12-16

Psalm : 62(63)2,3-4.5-6.7-8

2º Reading: from the1st  Letter of St Paul to the Thessalonians 4,13-18

Gospel: Saint Mathew 25,1-13

This Sunday’s parable is well-known and it often makes us think about the end of the world and the Last Judgment.

Now I invite you to use this parable and apply it to the activities we do every day.

Wisdom invites us to prepare for the future. Wisdom reminds us that the future is made of what we build today.

All students, both children and adults, know well that they need to review their classes every day to avoid reaching the end of the school year without enough time to study all their subjects.

Students need to review their lessons and apply everything they learn to avoid forgetting and failing the exams at the end of the year.

Working adults also know that, to get good results at the end of the month, they need to work hard daily to avoid having unfinished tasks or insufficient time to do what they should have done.

Young people learn to build relationships of friendship and love through details, words and gestures used from day to day. People just don’t become friends in five minutes. It takes time. Friends need to exchange and share many words and gestures.
Couples know that, if they want to live together until the end of their days, they need to be attentive to each other every single day.

Many couples fail and get divorced because they didn’t have the wisdom to nurture their love every day.

Their caring words, gifts, conversations, shared walks and leisure moments, which were so common during the period of dating or engagement, should have continued beyond the wedding ceremony for the flame of love to get stronger.

The same applies to the Christian life.

We must have the wisdom to live our baptism every day and in all our activities.

The sacraments are the tools that the Church gives us to nurture our relationship with God. We can’t say that we are Christians, disciples of Christ, if we don’t take time to attend the Christian community and participate in the life that sacraments open to us.

Christians who don’t participate in community life, who don’t feed their faith with the Word of God and the Eucharist, are Christians who are at risk.

Wisdom teaches us that in all matters in life we need to persist, to take action every day to get good results.
If we want to live with God, let’s not wait until our final days to get closer to the Church. The encounter with God begins here and now.

Let’s open our hearts to the Lord today to enlighten our existence from now on. Tomorrow can be too late and we might regret not having enjoyed the happiness and peace that God intends us to live every day of our lives.

Amen.
Fr. Germán

32º  Domingo del tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 6 de noviembre del 2011

1ª lectura : del Libro de la Sabiduría 6,12-16

 Salmo : 62(63)2,3-4.5-6.7-8

2ª lectura : de la 1ª carta de San Pablo a los Tesalonicenses 4,13-18

Evangelio: San Mateo 25,1-13

La parábola que escuchamos este domingo es conocida y frecuentemente pensamos en el fin del mundo y en el juicio final.

Yo los invito hoy a utilizar esta parábola para aplicarla a la vida de todos los días y a las actividades que realizamos en la vida cotidiana.

La sabiduría nos invita a preparar el futuro. La sabiduría nos recuerda que el futuro se hace de lo que construimos ahora.

Los niños, los jóvenes y los adultos que estudian saben muy bien que deben repasar sus clases todos los días para evitar que llegue el fin del año y que no tengan tiempo para estudiar todas las materias que analizaron durante el año escolar.

Hay que revisar sus lecciones y mirar todo lo que aprendemos día a día para evitar olvidar y perder los exámenes al final del año.

Los adultos que trabajan saben que para obtener buenos resultados al final del mes hay que hacer lo necesario cada día para evitar que el último día llegue y que el trabajo no esté completo o que nos falte tiempo para terminar lo que debíamos hacer.

Los jóvenes aprenden a construir relaciones de amistad y de amor con detalles, con palabras y con gestos utilizados día a día. No nos hacemos amigos de alguien en cinco minutos. Se necesita tiempo. Se necesita intercambiar y compartir muchas palabras y gestos.

Las parejas saben que si quieren vivir juntos hasta el final de sus días deben estar atentos al otro todos los días de la semana. Muchas parejas se destruyen y se separan porque no tuvieron la sabiduría de alimentar el amor todos los días. Las palabras, los pequeños regalos, las caricias, los paseos juntos, los momentos de distracción y los diálogos que eran abundantes durante el periodo en el cual se estaban conociendo o enamorando deben persistir más allá del día del matrimonio para que la llama del amor sea cada día más intensa.

Lo mismo sucede con la vida cristiana.

Tenemos que tener la sabiduría de vivir el bautismo todos los días y en todas nuestras actividades.

Los sacramentos son los instrumentos que la Iglesia nos ofrece para que alimentemos nuestra relación con Dios. No podemos decir que somos cristianos, discípulos de Cristo, si no tomamos tiempo para frecuentar la comunidad cristiana y participar a la vida que nos dan los sacramentos.

Un cristiano que no participa a la vida de la comunidad, un cristiano que no alimenta su fe con la Palabra de Dios y con la Eucaristía es un cristiano que está en peligro.

La sabiduría nos enseña que en todas las materias hay que perseverar, actuar todos los días para obtener buenos resultados.

Si queremos vivir con Dios, no esperemos la víspera de la muerte para acercarnos a la Iglesia. El encuentro con Dios empieza hoy y ahora. Abramos nuestro corazón al Señor hoy para que El ilumine nuestra existencia desde ahora. Mañana será muy tarde y vamos a lamentarnos de no haber tenido la felicidad y la paz que Dios nos propone para vivir todos los días de nuestra existencia.

Amen.

P. Germán
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