33rd Sunday of the Church A LA, Nov. 12th/ 13th, 2011

posted Nov 8, 2011, 3:37 PM by Fr Germán Sanchez   [ updated Nov 11, 2011, 5:38 PM ]

33rd Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, November 12th/ 13th, 2011

1st Reading: book of the Proverbs 31,10-13.19-20.30-31

Psalm : 127(128)1-2.3. 4-5

2º Reading: from the1st  Letter of St Paul to the Thessalonians 5,1-6

Gospel: Saint Mathew 25,14-30

In this penultimate Sunday of the Liturgical Year A, the Word of God tells us that God trusts us and that we should not be afraid to intervene in the world and the Church.

God trusts us.

From the first day of creation, God has put his trust in men and women. Even though the behavior of humankind has not always been faithful to our Creator, God still trusts us.

God places creation in our hands and shares with us the power to create and to reproduce.

Today we can see the kindness of God who remains confident in men and women despite knowing our weaknesses.

Also we can understand our responsibility towards creation and humankind. God loves us so much that he entrusted to us the beloved work of his hands: creation and humankind.

We the men and women, who live now, are responsible for creation and for our brothers and sisters. God has withdrawn in order to let us act freely. The future of our world, peace in our countries, and the happiness of our brothers and sisters are all in our hands.

God trusts us and counts on us. He gave us countless and assorted talents for us to continue working for creation together.

All of us should make a list of the talents received from God and ask ourselves how we are using them for the benefit of creation and humanity. God trusts us and sets us free to use our talents productively or to bury them selfishly or fearfully.

Don’t be afraid to intervene in the world and the Church.

Sometimes we don’t fairly appreciate the talents we have received. Oftentimes we compare ourselves to others only to discover that some people have more talents than we.

Failure to appreciate the worth and richness of our talents and comparing ourselves to others can bring us feelings of fear and dread.

Considering ourselves incompetent or feeling reluctant for fear of making a mistake are not Christian behaviors.

God trusts us and we must trust ourselves and others. God knows us. He knows we can and do make mistakes sometimes, but God is patient and loves us anyway.

Sometimes we don’t commit ourselves to society or to the Church because we fear being useless. Let’s listen to the Word of God. It says that God doesn’t like people who live in fear and that He expects us to use fruitfully the talents entrusted to us.
We should feel responsible for the future of our world and the Church. Each of us should engage in building a better world and a more active Church. We will be happy to pass on to future generations a more beautiful creation and a more evangelical Church.

Let’s not wait until tomorrow to commit ourselves to society and to the Church. God expects us to start working today.

Amen.
Fr. Germán

33º  Domingo del tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 13 de noviembre del 2011

1ª lectura : del Libro de los Proverbios 31,10-13.19-20.30-31

 Salmo : 127(128)1-2.3. 4-5

2ª lectura : de la 1ª carta de San Pablo a los Tesalonicenses 5,1-6

Evangelio: San Mateo 25,14-30

En este penúltimo domingo del año litúrgico A, la Palabra de Dios nos dice que Dios tiene confianza en nosotros y que no debemos tener miedo de intervenir en el mundo y en la Iglesia.

Dios tiene confianza en nosotros.

Desde el primer día de la creación Dios pone su confianza en el hombre y en la mujer. A pesar del comportamiento de la humanidad que no ha sido siempre fiel a su Creador, Dios sigue confiando en nosotros.

Dios puso la creación en nuestras manos y comparte con nosotros el poder de crear y de procrear.

Hoy podemos tomar conciencia de la bondad de Dios que tiene confianza en el hombre y en la mujer a pesar de conocer nuestras debilidades.

Hoy podemos tomar conciencia también de nuestra responsabilidad frente a la creación y frente a la humanidad. Dios nos ama tanto que nos confía la obra querida de sus manos: la creación y la humanidad.

La humanidad, nosotros, los hombres y mujeres de aquí, somos responsables de la creación y de nuestros hermanos y hermanas. Dios se ha retirado para dejarnos actuar y el futuro de nuestro mundo, la paz de nuestros países, la felicidad de nuestros hermanos y hermanas están en nuestras manos.

Dios tiene confianza en nosotros y cuenta con nosotros. El nos dio talentos innumerables y diferentes para que continuáramos la creación trabajando juntos.

Cada uno debe hacer la lista de los talentos que ha recibido de Dios y debemos preguntarnos cómo los estamos utilizando para el bien de la creación y para el bien de la humanidad. Dios tiene confianza en nosotros y nos deja libre para que hagamos fructificar o para que enterremos, de una manera egoísta o por miedo, los talentos que hemos recibido.

No debemos tener miedo de intervenir en el mundo y en la Iglesia.

A veces no le damos el justo valor a los talentos que hemos recibido. Frecuentemente nos comparamos a los otros y descubrimos que hay personas que tienen más talentos que nosotros.

No reconocer la riqueza y el valor de nuestros talentos y compararse a los otros puede conducirnos al miedo o al temor.

Considerarse incapaz o sentir miedo de actuar para evitar de equivocarse no son comportamientos cristianos.

Dios tiene confianza en nosotros y nosotros debemos tener confianza en nosotros mismos y en los demás. Dios nos conoce, él sabe que podemos cometer errores y que a veces los cometemos pero Dios es paciente y nos ama tal como somos.

A veces no nos comprometemos con la sociedad o con la Iglesia porque sentimos miedo de no ser capaces. Escuchemos la Palabra de Dios que nos dice hoy que a Dios no le gustan las personas que viven en el miedo y que Dios espera que nosotros hagamos fructificar los talentos que nos confió.

Debemos sentirnos responsables del futuro de nuestro mundo y del futuro de la Iglesia. Cada uno debe comprometerse en la construcción de un mundo mejor y de una Iglesia más dinámica. Estaremos felices al dejar una creación más hermosa y una Iglesia más evangélica a las generaciones que vienen.

No esperemos a mañana para comprometernos con la sociedad y con la Iglesia. Dios espera que comencemos a trabajar hoy. Amen.  P Germán
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