33rd Sunday of the Church A Los Angeles, November 18th/ 19th, 2017

posted Nov 15, 2017, 11:25 AM by German Sanchez   [ updated Nov 18, 2017, 9:46 AM ]

33rd Sunday of the Church

Time A

World day of the Poor

Los Angeles, November 18th/ 19th, 2017

1st Reading: book of the Proverbs 31,10-13.19-20.30-31

Psalm : 127(128)1-2.3. 4-5

2º Reading: from the1st  Letter of St Paul to the Thessalonians 5,1-6

Gospel: Saint Mathew 25,14-30

The parable of the talents is well known. We know that we all have received talents and that we must bring them to fruition.

Let us ask ourselves this week. What are the spiritual talents that we have received and how will we bring them to fruition?

What are the spiritual talents that we have received?

We talk a lot about each other’s talents. We recognize that this person is suitable for music and that one has talent for mathematics. Family and school help us to develop the talents we have received, to put them at the service of others and to take advantage of our qualities to build a bright future.

Today I would like us to reflect on the spiritual talents that the Lord has entrusted to us.

We have received Faith, confidence in God. The Word of God and the sacraments have been entrusted to us by the Church. Often we receive the forgiveness of God. Every day we witness the love of God for each and every one.

How do we bring those talents to fruition?

The parable of this Sunday invites us to bring to fruition the spiritual talents that the Lord gives us. We cannot put into a safe the faith that helps us live with confidence and reminds us that we are children who are loved by God. We all have the same dignity since we are all brothers and sisters of Jesus.

Our friendship with Jesus and the faith that our parents have transmitted to us cannot be hidden or buried in a hollow in our consciousness.

The Gospel of this Sunday invites us to share, to make our talents fruitful, to develop faith, and trust in God.

The riches of the Word of God and the strength that the sacraments provide us must be shared with all we meet. Every time we listen to the Word of God we receive a message of love, hope and happiness that we must transmit to the entire world.

The sacraments that the Church offers us transform us into imitators of Christ, members of His Body and temples of the Holy Spirit. We must help our brothers and sisters to discover that the Spirit of God is in their hearts as well. That all men and women have received the breath of the Spirit and are able to discover the beauty and truth of life and of creation.

Every day we receive the forgiveness of God that sends us to grow and to love. That forgiveness is not only for ourselves. It must be shared and multiplied. It must grow around us. We Christians, who experience God's forgiveness in our lives, must make the first step to restore damaged relationships and to build bridges between separated people.

The greatest talent we have received is the love of God. We are loved by God and we must share that love with others.

Let us go to our homes, our work and our neighborhood and announce to all our brothers and sisters that God loves us. Is not necessary to make long speeches. The best language is that of works. Let's act more and talk less. Everyone understands that language.

Amen.
Fr. Germán

33º  Domingo del Tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Jornada mundial de los Pobres

Los Ángeles 19 de noviembre del 2017

lectura : del Libro de los Proverbios 31,10-13.19-20.30-31

 Salmo : 127(128)1-2.3. 4-5

2ª lectura : de la 1ª carta de San Pablo a los Tesalonicenses 5,1-6

Evangelio: San Mateo 25,14-30

La parábola de los talentos es bastante conocida. Sabemos que todos hemos recibido talentos y que debemos hacerlos fructificar.

Preguntémonos en esta semana, ¿Cuáles son los talentos espirituales, que los cristianos hemos recibido y cómo los hemos hecho fructificar?

¿Cuáles son los talentos espirituales que los cristianos hemos recibido?

Hablamos mucho de los talentos de unos y otros. Reconocemos que esta persona es apta para la música y que aquella tiene talento para matemáticas. La familia y la escuela nos ayudan a desarrollar los talentos recibidos, a ponerlos al servicio de los demás y aprovechar de nuestras cualidades, para construir un futuro brillante.

Hoy quisiera que reflexionáramos sobre los talentos espirituales, que el Señor nos ha confiado.

Hemos recibido la Fe, la confianza en Dios. La Palabra de Dios y los sacramentos nos han sido confiados por la Iglesia. Frecuentemente recibimos el perdón de Dios. Todos los días, somos testigos del amor de Dios por cada uno y por todos.

¿Cómo hacemos fructificar esos talentos?

La parábola de este domingo nos invita a hacer producir, los talentos espirituales que el Señor nos da. No podemos colocar en una caja fuerte, la fe que nos ayuda a vivir con confianza y nos recuerda que somos hijos amados de Dios. Que todos tenemos la misma dignidad porque todos somos hermanos y hermanas de Jesús.

Nuestra amistad con Jesús y la fe que nuestros padres nos han transmitido, no pueden esconderse o enterrarse en un hueco en nuestra consciencia.

El Evangelio de este domingo nos invita a compartir, a hacer fructificar, a desarrollar la fe, la confianza en Dios.

Las riquezas de la Palabra de Dios y la fuerza que los sacramentos nos proporcionan, deben ser compartidas con todos los hombres y mujeres que encontramos. Cada vez que escuchamos la Palabra de Dios, recibimos un mensaje de amor, de esperanza y felicidad que debemos transmitir al mundo entero.

Los sacramentos que la Iglesia nos ofrece, nos transforman en imitadores de Cristo, miembros de su Cuerpo y templos del Espíritu Santo. Debemos ayudar a nuestros hermanos y hermanas, a descubrir que en su corazón está el Espíritu de Dios. Que todos los hombres y mujeres han recibido el soplo del Espíritu, para descubrir la belleza y la verdad de la vida y de la creación.

Todos los días recibimos el perdón de Dios, que nos envía a crecer y a amar. Ese perdón no es para que se quede en el fondo de nosotros. Debe compartirse, multiplicarse. Debe crecer alrededor de nosotros. Los cristianos, quienes experimentan el perdón de Dios en su vida, deben dar el primer paso para restaurar las relaciones deterioradas, para construir puentes entre personas separadas.

El talento más grande que hemos recibido es el amor de Dios. Somos amados por Dios y debemos compartir ese amor con los demás.

Vayamos a nuestros hogares, a nuestro trabajo, a nuestro barrio y anunciemos a todos nuestros hermanos y hermanas, que Dios nos ama. No es necesario pronunciar discursos. El mejor lenguaje es el de las obras. Actuemos más y hablemos menos. Todos comprenden ese lenguaje. 

Amen.   P Germán
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