33th Sunday C Nov. 13th /14th, 2010

posted Nov 10, 2010, 6:25 PM by Fr. German Sanchez   [ updated Nov 13, 2010, 1:36 PM ]

33th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, November 13th /14th, 2010

1st Reading: from the book of the prophet Malachi 3,19-20a

Psalm : 97 (98)5-6.7-8.9

Reading: from the 2nd Letter of Paul to Thessalonians 2Thes3,7-12

Gospel: Saint Luke 21,5-19

This Sunday’s Gospel speaks of wars, earthquakes, epidemics, hunger, persecutions, horrible events, family division… we get the impression that we are seated before a television set looking at the news which transmits only the horrors existing in our world.

But the Gospel is actually about Good News and if we remain only with the negative words and images, we are going to miss the message that the Word of God transmits with examples taken from everyday life.

It seems to me that this week’s Gospel invites us to live with trust and faithfulness.

The Christian is someone who, in the face of misfortune, evil and horror, always seeks the light of the Resurrection, for trust in the presence of the God of Jesus Christ in this world Who invites us to believe in the capacity of man to destroy evil and combat suffering.

We know that evil exists and the Bible does not hide this from us. Like all men, we are witnesses of the desolation and horror that are often more visible than the good deeds and love that exist in our society.

The Gospel reminds us that God is with us and that He will give us the words and wisdom to emerge from all situations of misfortune

Other than invite us to live in trust, the Gospel reminds us of   faithfulness to the Lord.

If we were told that tomorrow is the end of the world or that our encounter with God will take place in the next few days, I’m sure that many of our contemporaries would rush to the nearest Church to try to  prepare themselves for  that encounter. But since we do not know the day nor the hour of our encounter with God, we run the risk, and in fact many do, of allowing ourselves to be deceived by philosophies, theories, and methods which propose a temporal well-being, hiding or placing themselves in God’s place

Every day there are more imposters that sell us (since it is never really free), methods, techniques, books, interpretations and all kinds of propositions to misinform us. There are even some who use the Bible so as to present themselves in God’s name to make disciples.

Let us listen today to the Gospel that warns us, and Jesus who tells us: “Even if they say that they come in my Name, do not follow them”.

Are we faithful to the Lord? Do we believe that He is the only one Who can cure us and Who gives us the strength and the joy to live in trust or do we look to people who sell us short-lived well-being when we are sick or sad, with difficulties or when we are simply seeking peace and tranquility in our lives?

Today’s Gospel invites us to live in trust and fidelity to the Lord. Let us open our hearts to listen to the One who defrauds no one and who shows us the way to happiness without emptying our wallets.

 

Amen.

Fr. Germán

33º Domingo tiempo de la Iglesia  

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 13/14 de noviembre del 2010

1ª lectura: del libro del profeta Malaquías 3,19-20a

Salmo : 97 (98)5-6.7-8.9

2ª lectura: de la 2ª carta de Pablo a los Tesalonicenses 3,7-12

Evangelio: de San Lucas 21,5-19

El Evangelio de este domingo nos habla de guerras, de temblores de tierra, de epidemias, hambre, persecuciones, acontecimientos horribles, divisiones en las familias, … tenemos la impresión de estar sentados frente a la televisión mirando las noticias que nos transmite solamente los horrores que hay en nuestro mundo.

Pero el Evangelio es Buena Nueva y si nos quedamos con estas palabras y con estos hechos negativos vamos a pasar al lado del mensaje que la Palabra de Dios nos transmite con ejemplos sacados de la vida de todos los días.

Me parece que le Evangelio de esta semana nos invita a vivir con confianza y en la fidelidad.

El cristiano es alguien que frente a la desgracia, delante de la maldad y del horror busca siempre la luz de la resurrección, la confianza en la presencia en este mundo del Dios de Jesucristo que nos invita a creer en la capacidad del hombre a reaccionar, a destruir el mal y a combatir el sufrimiento.

Nosotros sabemos que el mal existe y la Biblia no lo esconde. Como todos los hombres, nosotros somos testigos de la desolación y del horror que frecuentemente son más visibles que las buenas acciones y el amor que existen en nuestra sociedad.

El Evangelio nos recuerda que Dios está con nosotros y que Él nos dará las palabras y la sabiduría para salir de todas las situaciones de desgracia.

Además de invitarnos a vivir con confianza, el Evangelio nos recuerda la fidelidad al Señor.

Si nos anuncian que el fin del mundo es mañana o que nuestro encuentro con Dios va a realizarse en los próximos días, estoy seguro que muchos de nuestros contemporáneos se van a precipitar a la Iglesia para que les ayudemos a prepararse al encuentro con dios. Pero como no sabemos ni el día ni la hora de nuestro encuentro con Dios, tenemos el riesgo y efectivamente hay muchos que se han dejado engañar por filosofías, teorías y métodos que proponen un bien estar temporal ocultando o colocándose en el puesto de Dios.

Cada día hay más charlatanes que nos venden (ya que nunca es gratis) métodos, técnicas, libros, interpretaciones y toda clase de proposiciones para engañarnos. Incluso hay algunos que utilizan la Biblia para presentarse en el nombre del Señor para hacer discípulos.

Escuchemos hoy el Evangelio que nos advierte y Jesus que nos dice: “Incluso si ellos dicen que vienen en nombre mío, no se vayan detrás de ellos” .

Somos fieles al Señor? Creemos que Él es el único que puede curarnos y que nos da la fuerza y la alegría para vivir con confianza o tenemos una lista de personas que nos venden bienestar pasajero cuando estamos enfermos o tristes, con dificultades o simplemente cuando buscamos paz y tranquilidad en nuestra vida?

El Evangelio de hoy nos invita a vivir con confianza y en la fidelidad al Señor. Abramos nuestro corazón para escuchar aquel que no ha defraudado a nadie y que nos muestra el camino de la felicidad sin desocupar nuestra billetera.

Amen.

P. Germán
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