33th Sunday in the Church’s time Los Angeles, November 13th, 2016

posted Nov 9, 2016, 4:52 PM by German Sanchez   [ updated Nov 10, 2016, 3:30 PM ]

33th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, November 13th, 2016

1st Reading: from the book of the prophet Malachi 3,19-20a

Psalm : 97 (98)5-6.7-8.9

Reading: from the 2nd Letter of Paul to the Thessalonians 2Thes3,7-12

Gospel: Saint Luke 21,5-19




We are almost at the end of Liturgical Year C. In fifteen days we will begin the New Liturgical Year A.


On this Sunday before the feast of Christ the King which is the last Sunday of the Liturgical Year, the Church invites us to reflect on the text that we call apocalyptic.


These texts talk about the end of the world, the returning of Christ in glory and the arriving of a new world.


If we listen to the radio and watch the news on TV, we discover the immeasurable suffering in our world.


We always should be optimistic and view the world with a positive outlook but we also should be realistic and recognize that our world needs a radical and deep change.


We need another world in which there is no suffering. But nothing will change if we do not commit ourselves to fight evil so justice will reign in our families, in our community and in our society.


Politicians and those who govern are responsible for the common good. They should work for justice to be practiced in all of society and economic areas so that all men and women are respected and live in dignity.


But we also are responsible for the future and for building a better world.


The Church and the liturgy invite us to commit ourselves to building a better world where all live in peace and all have everything they need to live like children of God, directors and protectors of creation. We all want the world in which we live to change. We want suffering, inequalities, injustice and wars to disappear.


We all want a new world where all men and women feel at home. We want Christ to return and establish his Kingdom in our midst.


We all wait for a new world in which all will be brothers and sisters and the Lord will be our guide, councilor and advocate.


Then, what can we start to do today in our midst so the new world can be built?


Let us commit ourselves and let us invite our friends and all the people we know to help us so our world can be changed. If we join forces and if we allow the Spirit of God to act through us, we will have the light and strength we need to fight evil in all its forms. All inhabitants of the earth will discover that the world, our common home that we call creation is a beautiful work of God and that we cannot leave it in the hands of some who want to destroy it.


Let us live in the hope that the new world is coming and not delay in actively committing ourselves to fighting for justice so that the Kingdom of God will arrive quickly in our midst.



Amen. Fr. Germán

33º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 13 de noviembre del 2016

1ª lectura: del libro del profeta Malaquías 3,19-20a

Salmo : 97 (98)5-6.7-8.9

2ª lectura: de la 2ª carta de Pablo a los Tesalonicenses 3,7-12

Evangelio: de San Lucas 21,5-19



Estamos casi al final del año litúrgico C. En quince días empezaremos el nuevo año litúrgico A.


En este domingo antes de la fiesta de Cristo Rey, que es el último domingo del año litúrgico, la Iglesia nos invita a meditar sobre algunos textos que llamamos apocalípticos.


Estos son textos que hablan del fin del mundo, del regreso de Cristo en gloria y de la instalación de un mundo nuevo.


Si escuchamos la radio y observamos las informaciones en la televisión, descubriremos los sufrimientos innumerables de nuestro mundo.


Siempre debemos ser optimistas y mirar el mundo de manera positiva pero también, tenemos que ser realistas y reconocer que nuestro mundo, necesita un cambio radical y profundo.


Necesitamos otro mundo en el cual, no haya tanto sufrimiento. Pero nada cambiará si no nos comprometemos, a luchar para que la justicia reine en nuestras familias, en nuestra comunidad y en nuestra sociedad.


Los políticos y quienes nos gobiernan son responsables del bienestar de todos. Ellos deben trabajar para que la justicia, se practique en todos los sectores de la sociedad y de la economía. Para que todos los hombres y mujeres sean respetados y vivan dignamente.


Pero también nosotros, somos responsables del futuro y de la construcción de un mundo mejor.


La Iglesia y la liturgia nos invitan hoy a comprometernos en la construcción de un mundo mejor en el cual, todos vivan en paz y todos tengan lo necesario, para vivir como hijos de Dios, directores y guardianes de la creación.


Todos queremos que ese mundo en el que vivimos cambie. Queremos que el sufrimiento, las desigualdades, las injusticias y las guerras desaparezcan.


Queremos un mundo nuevo para todos. Un mundo en el cual, todos los hombres y mujeres se sientan en su casa. Queremos que Cristo regrese y establezca en medio de nosotros su reino.


Todos esperamos un mundo nuevo en el cual, todos seamos hermanos y hermanas y el Señor sea nuestros guía, consejero y defensor.


Entonces, interroguémonos sobre lo que podemos empezar a hacer hoy, alrededor de nosotros para que ese mundo nuevo se construya cada día.


Comprometámonos e invitemos a nuestros amigos, y a quienes conocemos, a ayudarnos para que nuestro mundo cambie. Si unimos nuestras fuerzas y permitimos al Espíritu de Dios, actuar en medio de nosotros, tendremos la luz y la fuerza necesarias para combatir el mal en todas sus formas. Todos los habitantes de la tierra descubrirán que este mundo, esta casa común que llamamos creación es una obra hermosa de Dios. No podemos dejarla en las manos de algunos que deseen destruirla.


Vivamos con la esperanza de ese nuevo mundo y no tardemos en comprometernos activamente, en la lucha por la justicia que hará que el Reino de Dios, llegue rápidamente entre nosotros.


Amen.

P. Germán



P. Germán
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