3rd Sunday in the Church’s time B Jan. 25th, 2015 Catholic Schools week

posted Jan 22, 2015, 3:51 PM by German Sanchez

3rd Sunday in the Church’s time

Time B

Catholic Schools week

Los Angeles, January 24th  – 25th, 2015

1st Reading: from the Book of Jonah 3,1-5.10

Psalm : 24(25)4-5.6-7.8-9

2º Reading:1st letter from St Paul to the Corinthians 7,29-31

Gospel: Saint Mark 1,14-20

 

Last week was dedicated by some of the Christian Churches to prayer for the unity of Christians.

The week’s theme was taken from the Gospel of St. John concerning the encounter between Jesus and the Samaritan woman: John 4: 1-42. Jesus asks the Samaritan woman: “Give me a drink.”

Jesus uses a commonplace phrase to begin the dialogue with a woman who, besides being a woman, is also a Samaritan. For Jews at the time of Jesus, it was forbidden and unseemly for a man in the street to ask a woman for something. Moreover, Samaritans and Jews did not have anything in common. They ignored and sometimes despised each other. They avoided meeting and never spoke.

In this context, Jesus meets the Samaritan woman and asks for a drink to begin a dialogue that will lead them to know each other better and discover what they can mutually bring to bear.

Jesus came to engage in dialogue with humanity. He speaks to all men and women of goodwill.

God wants to communicate with us. He takes the first step; he seeks us out to instruct us and to help us communicate without being afraid. God wishes to teach us to engage in dialogue with others, especially with those who are different or who do not think like we do. We should be willing to communicate with those who practice another religion or who do not have one and with those who have different political ideas and who follow philosophies or theories that are not at all like ours.

This Sunday’s reading reminds us that God sends Jonah to engage in dialogue with the inhabitants of Nineveh who had turned away from the right path.

The Gospel reminds us that Jesus engages in dialogue with his first disciples and that after the dialogue, they go and follow him.

Today in the U.S. we celebrate the beginning of Catholic Schools Week. One of the aims of Catholic schools is to teach our students to communicate and to engage in dialogue.

Communication and dialogue are essential to human life in the building of peace and fraternity.

We should not be afraid to engage in dialogue and we should not refuse to communicate with different people.

The terrorist acts that struck Europe a few weeks ago and other attacks that we have lamented are often the fruit of intolerance, lack of dialogue, and failure to respect others and their differences.

Christians of all denominations, believers of all religions, and men and women of goodwill, whether believers or not should come together to engage in dialogue, to communicate, and to defend together the values that build our humanity: liberty, equality, and fraternity.

We are proud of our Catholic schools and let us help complete their task of having all children and young people learn to engage in dialogue, to communicate, to respect others and their differences, and to work for liberty, equality, and fraternity.

Amen.

Fr. Germán

3er.  Domingo del tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Semana de las Escuelas Católicas

Los Ángeles, el 25 de enero del 2015

1ª lectura: del libro de Jonás 3,1-5.10

Salmo: 24(25) 4-5.6-7.8-9

2ª lectura: 1ª carta de San Pablo a los Corintios 7,29-31

Evangelio: de San Marcos 1,14-20

La semana pasada estuvo consagrada, por muchas Iglesias cristianas, a la oración por la unidad de los cristianos.

El tema de reflexión fue tomado del Evangelio de San Juan, que nos habla del encuentro, entre Jesús y la Samaritana: Jn 4,1-42. Jesús le dice a la Samaritana: “Dame de beber”.

Jesús utiliza una frase banal para entablar un diálogo con una mujer, que además de ser mujer, es Samaritana. Para los judíos de la época de Jesús, era prohibido y mal visto, que un hombre solicitara algo a una mujer en la calle. Además, los samaritanos y los judíos no tienen nada en común. Se ignoran y a veces se desprecian. Evitan encontrarse y nunca se hablan.

En este contexto, Jesús encuentra a la Samaritana y le solicita una bebida para entablar un diálogo que los llevará a conocerse mejor y a descubrir lo que pueden aportarse mutuamente.

Jesús vino a dialogar con la humanidad. El interpela todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Dios quiere comunicación con nosotros. Él toma la iniciativa y da el primer paso. Él nos busca para instruirnos y ayudarnos a comunicar sin miedo. Dios desea enseñarnos a dialogar con los demás. Sobre todo con aquellos que consideramos  diferentes a nosotros, que no piensan como nosotros, que practican otra religión o que no tienen religión. Con aquellos que tienen ideas políticas diversas y siguen filosofías o teorías que no coinciden con las nuestras.

Las lecturas de este domingo nos recuerdan que Dios envió a Jonás, para dialogar con los habitantes de Nínive que se habían desviado del buen camino. El Evangelio nos recuerda que Jesús dialoga con sus primeros discípulos y después del dialogo, ellos deciden seguirlo.

Hoy empezamos en Estados Unidos, la semana de las escuelas católicas. Una de las misiones de las escuelas católicas es la de enseñar, a sus alumnos y alumnas, a comunicar y a dialogar. La comunicación y el diálogo son esenciales en la vida de la humanidad, para la construcción de la paz y de la fraternidad.

No debemos tener miedo de dialogar con nuestros semejantes y no debemos rechazar la comunicación con personas que tienen ideas diferentes a las nuestras.

Los actos terroristas que golpearon Europa hace algunas semanas y los atentados que nuestra humanidad deplora son frecuentemente el fruto de la intolerancia, de la falta de diálogo, de la falta de respeto de las diferencias individuales.

Los cristianos de todas las confesiones, creyentes de todas las religiones, hombres y mujeres de buena voluntad, creyentes o no, debemos unirnos para dialogar, para comunicar entre sí. Para defender juntos los valores que construyen nuestra humanidad: la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Sintámonos orgullosos de nuestras escuelas católicas, ayudémosles a cumplir su misión para que todos los niños y jóvenes aprendan a dialogar, a comunicar y a respetar a los demás sin importar las  diferencias individuales y a trabajar por la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Amén

P. Germán
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