3rd Sunday of Advent A Los Angeles, December 14th -15th, 2018

posted Dec 12, 2019, 4:57 PM by St Sebastian Catholic Parish

3rd Sunday of Advent A

Los Angeles, December 14th -15th, 2018

1st Reading:  the book of the Prophet Isaiah 35,1-6a.10

Psalm :146(147)6-7.8-9.9-10

2º Reading: from the letter of Saint James Ja 5,7-10

Gospel: Saint Mathew 11,2-11

The Third Sunday of Advent is known as the Sunday of Joy.

Christians, the disciples of Christ, must live in joy because God came to dwell in our midst.

Joy is both exterior and interior, and it is a joy for Christians and for the entire world.

The joy of Christmas is exterior and interior.

Since Thanksgiving Day, two and a half weeks ago, the streets of our neighborhoods have begun to light up, the decorations of store windows and houses are increasingly visible.

We entered the Season of Advent on December first, and the churches began to light up little by little, with the candles in the advent wreaths, with garlands, with the nativity, and all the decorations that surround it. There are churches where they have already set up the Christmas tree.

The joy of Christmas is exterior, and it is for everyone. Believers or not, everyone enjoys this exterior joy that accompanies the Christmas holidays.

Christmas also brings us interior joy. Christmas reminds all believers that we should rejoice because God entered our history.

We must live joyfully because the baby Jesus was born in Bethlehem to stay with us. God set up his tent, or his shelter, in our midst to share our existence, to heal our wounds, to comfort us in sadness and to offert us a new life, a life with Him.

Inner joy must inhabit the hearts of all Christians because we know that we are not alone in the world.

Christmas is the feast that reminds us that, in the face of suffering, sickness, violence, evil and death, God is with us.

This time that we have, before the celebration of the birth of Jesus in the manger, should help us discover the inner joy that must inhabit the heart of all the friends of Jesus, of all Christians, of all men and women who will go to open their hearts on Christmas night so that God can be born in, and remain in, our lives.

The joy of Christmas is for Christians and for the whole world.

We who know that Christmas is, above all, a religious feast and not a commercial holiday, have an obligation to share our joy with the entire world.

We must share our joy with the poor, the sick, the elderly who suffer from loneliness. Our inner joy must help those who carry heavy crosses to gain strength to fight evil and live in hope.

We must bring the light of our feast to all the hearts that live in the darkness of sadness.

The joy of Christmas is for everyone because God came into the world for everyone, and especially for those who are far from Him, for those who do not know that God loves them, for all men and women who believe that,  in the face of evil, they are alone in their fight against suffering, hate and death.

Christmas is near and the signs of its proximity are evident in our society, houses and churches. Let us rejoice because God will be born in our hearts. Let us go and announce to all those who are far from God and the Church, that the child Jesus awaits them in the nativity to love them, to share their lives and to convey to them the inner joy that only His presence can give us.  Happy preparation for Christmas Fr. Germán

3º Domingo del Adviento A

Misa con la escuela

Los Ángeles 15 de diciembre del 2019

1ª lectura: Libro del profeta Isaías 35,1 6a.10

 Salmo: 146(147)6-7.8-9.9-10

2ª lectura: de la carta de Santiago 5,5-7

Evangelio: San Mateo 11,2-11

El Tercer Domingo de Adviento es conocido como el domingo de la alegría.

Los cristianos, los discípulos de Cristo deben vivir alegres, porque Dios vino a habitar en medio de nosotros.

La alegría es exterior e interior.  Es una alegría para los cristianos y para el mundo entero.

La alegría de Navidad es exterior e interior.

Desde la fiesta de Acción de Gracias, hace dos semanas y media, las calles de nuestros barrios empezaron a iluminarse, las decoraciones de las vitrinas y de las casas son cada vez más visibles.

Desde el primero de diciembre entramos en el Tiempo de Adviento, las iglesias empezaron poco a poco, a iluminarse con los cirios de la Corona de Adviento, con guirlandas, con el pesebre y toda la decoración que lo rodea. Hay iglesias en donde ya instalaron el árbol de navidad.

La alegría de Navidad es exterior y es para todos. Creyentes o no, todos disfrutan de esta alegría exterior que acompaña las fiestas de Navidad.

Navidad trae también una alegría interior. Esta fiesta recuerda a todos los creyentes, que debemos alegrarnos porque Dios entró en nuestra historia. Debemos vivir alegres porque el Niño Jesús nació en Belén para quedarse con nosotros. Dios plantó su carpa o su tienda en medio de nosotros, para compartir nuestra existencia, para curar nuestras heridas, para consolarnos en la tristeza y para proponernos una vida nueva, una vida con Él.

La alegría interior debe habitar en el corazón de todos los cristianos, porque sabemos que no estamos solos en el mundo. Navidad es la fiesta que nos recuerda que, frente al sufrimiento, a la enfermedad, a la violencia, al mal y a la muerte, Dios está con nosotros.

Este tiempo que nos queda, antes de la celebración del Nacimiento de Jesús en el pesebre, debe ayudarnos a descubrir la alegría interior que debe habitar en el corazón de todos los amigos de Jesús, de todos los cristianos, de todos los hombres y mujeres que van a abrir su corazón en la noche de Navidad, para que Dios pueda nacer y permanecer en nuestra vida.

La alegría de Navidad es para los cristianos y para el mundo entero.

Nosotros que sabemos que Navidad es, antes que todo, una fiesta religiosa y no una fiesta comercial, tenemos la obligación de compartir nuestra alegría con el mundo entero.

Debemos compartir nuestra alegría con los pobres, los enfermos, las personas de edad que sufren de la soledad. Nuestra alegría interior deberá ayudar a aquellos que cargan con cruces pesadas, a tomar fuerzas para luchar contra el mal y vivir en la esperanza.

Debemos llevar la luz de nuestra fiesta a todos los corazones que viven en la tiniebla de la tristeza.

La alegría de Navidad es para todos. Porque Dios vino al mundo por todos y sobre todo, por aquellos que están lejos de Él, por aquellos que no saben que Dios los ama, por todos los hombres y mujeres que creen que, frente al mal, al sufrimiento, al odio y a la muerte están solos para luchar.

Navidad está cerca y los signos de su proximidad son evidentes en nuestra sociedad, casas e iglesias.

Alegrémonos porque Dios va a nacer en nuestro corazón. Vamos a anunciar a todos los que están lejos de Dios y de la Iglesia, que el Niño Jesús los espera en el pesebre para amarlos, para compartir sus vidas y para transmitirles la alegría interior que solo su presencia puede darnos.

Feliz preparación para Navidad.

P. Germán
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