3rd Sunday of Advent B LA, December 13th -14th 2014

posted Dec 10, 2014, 5:53 PM by German Sanchez   [ updated Dec 12, 2014, 3:33 PM ]

3rd  Sunday of Advent

Time B

Los Angeles, December 13th -14th 2014

1st Reading:  Prophet Isaiah 61:1-2a,10-11

Psalm : Luke 1:46-50,53-54

2º Reading: 1st letter of  St Paul to the Thessalonians 1Thes 5:16-24

Gospel: Saint John 1:6-8,19-28

The Third Sunday of Advent is called the Sunday of rejoicing. It used to be that people sang at the beginning of the Mass: "Gaudete in Domino Semper; Rejoice in the Lord always." On this Third Sunday of Advent the liturgy invites us to live with joy.

Everyone knows that Christmas is the celebration of joy. The displays in the windows, the decorations in the streets, homes, and churches are filled with lights to celebrate Christmas with joy.

But the joy of Christmas is not superficial, observable, glamorous or imposing. The joy of Christmas is profound, mysterious, hidden and invisible.

The joy of Christmas is found in the manger. We are preparing to discover the source of joy and happiness, the birth of God on Earth.

There is no greater or stronger joy than knowing that God dwells in our hearts.

There is no greater or more precious gift than receiving the light, the presence and the power of God in our lives.

Let’s rejoice because God has chosen us to be a living nativity, the tabernacle where God makes his home. That is why our joy ought to shine today. We are glad that God has chosen us, as He chose John the Baptist, to be the witnesses of his presence in mankind.

On Christmas day let’s proclaim with John the Baptist: “This is the Lamb of God who takes away the sin of the world”. This is the One who comes to reveal the image of God for us, the beloved children of God and the brothers and sisters of all humankind.

Let’s rejoice and remain joyful. We are going to celebrate the birth of the Prince of Peace because, despite appearances to the contrary, the Peace of Christ will reign in the hearts of all men and women of good will.

Let’s join Mary in thanking the Lord for having chosen us to be his workers in this Kingdom where light and joy triumph every time a man or a woman discovers and announces the inconspicuous presence of God in the world.

Let’s thank the Lord and let’s live in joy. Remember that we can celebrate Christmas every day if we believe that God is born in our lives each time the flame of love illuminates our activities and our words.

Let’s live in joy so we can receive in our hearts the Lord who wants us to be a living nativity.

Have a good preparation towards Christmas.

Fr. Germán

3er Domingo  de Adviento

Año Litúrgico B

Los Ángeles 14 de diciembre del 2014

1ª  Lectura: del profeta Isaías 61,1-2ª.10-11

Salmo: Lucas 1,46b-50.53-54

2ª   Lectura: 1ª  carta de San Pablo a los Tesalonicenses 5,16-24

Evangelio: San Juan 1,6-8.19-28

El  Tercer  Domingo de  Adviento es conocido como el Domingo de la Alegría. En el pasado, se cantaba al inicio de la misa: “Gaudete in Domino Semper; Alégrense siempre en el Señor”.  La liturgia de este  Tercer  Domingo  de Adviento nos invita a vivir con alegría.

El mundo sabe que Navidad es la fiesta de la alegría. Las vitrinas, las calles, las casas y las iglesias, se decoran con luces para celebrar la Fiesta de Navidad con alegría.

Pero la alegría de Navidad no es una alegría superficial, obvia, luminosa o impresionante. La alegría de Navidad es discreta, misteriosa, espiritual, escondida e invisible.

La alegría de Navidad se descubre en el pesebre. Nos estamos preparando para encontrar la fuente de la alegría, el origen de la luz, el Nacimiento de Dios en la tierra.

No hay alegría más completa, más intensa y más fuerte, como el saber que Dios habita en nuestros corazones.

No hay regalo más grande y más preciosos que el de recibir la luz, la presencia y la fuerza de Dios.

Alegrémonos, hemos sido elegidos por Dios para ser el pesebre de nuestra época. Somos el tabernáculo vivo que Dios ha elegido para hacer su residencia. Esta es la razón por la cual nuestra alegría debe resplandecer hoy. Estamos alegres porque Dios nos ha escogido para hacer de nosotros, como lo hizo con Juan Bautista, testigos de su presencia en medio de nuestra humanidad.

El Día de Navidad al igual que el profeta San Juan Bautista, proclamemos: “Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es el que viene, para revelarnos la imagen de Dios. Para que podamos ser como Él, los hijos amados de Dios, los hermanos y hermanas de toda la humanidad”.

Alegrémonos, vivamos siempre alegres. Celebremos el Nacimiento del Príncipe de la Paz, porque a pesar de las apariencias, la Paz de Cristo reinará en el corazón de todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Unamos nuestra oración a la de Nuestra Señora de Guadalupe, para dar gracias a Dios, por habernos  elegidos como obreros de este Reino. En el cual la luz y la paz se imponen, cada vez que un hombre o una mujer da testimonio, de la presencia discreta  de Dios en el mundo. Demos gracias a Dios y vivamos alegres porque podemos celebrar Navidad todos los días, si creemos que Dios nace en nuestra vida, cada vez que la llama del amor, ilumina nuestras actividades y nuestras palabras.

Vivamos alegres para recibir en nuestro corazón, a Aquél que desea que seamos un pesebre vivo. Feliz preparación para la Natividad e Jesús.      P. Germán
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