3rd Sunday of Advent B Sunday of Joy Baptism of Clara Torres

posted Dec 11, 2020, 5:34 PM by St Sebastian Catholic Parish

3rd Sunday of Advent B

Sunday of Joy

Baptism of Clara Torres

Los Angeles, December 13th, 2020

1st Reading:  Prophet Isaiah 61:1-2a,10-11

Psalm: Luke 1:46-50,53-54

2º Reading: 1st letter of St Paul to the Thessalonians 1Thes 5:16-24

Gospel: Saint John 1:6-8,19-28

During this Eucharist, we will participate in the baptism of a baby. Clara is going to be a Christian, like us, through the sacrament that she is going to receive. She will be reborn in the waters of baptism to a new life with the risen Christ. She is going to be consecrated with the Holy Chrism. She is going to receive the light of the risen Christ. We are going to lay hands on her to transmit the joy that comes from the Holy Spirit.

The third Sunday of Advent is called the Sunday of Joy, and to show that joy we have lit the pink candle in the wreath and the liturgical color changes from purple to pink.

The readings and the liturgy invite us today to speak of the Joy that comes from the Holy Spirit and from baptism.

The Joy that comes from the Holy Spirit. We have all had the experience in life, of joyful moments. We rejoice when a baby is born. We are glad when we successfully complete a difficult activity to do. Our hearts are filled with joy when we find something we had lost. We experience deep joy when we see again a loved one or a friend that we had not seen for a long time. It is important to rejoice and take advantage of all those small and simple joys that fill our daily lives. Although we know that they are temporary and that they can disappear as quickly as they arrived, due to a painful event or suffering that affects us, they give us strength to live the difficult moments of our existence.

But there is a Joy that never disappears. It is the Joy that comes from the Holy Spirit that we receive on the day of our baptism.

Baptism.

In the waters of baptism, we have been reborn to a new life with the risen Christ. That day we are consecrated by the anointing of the Holy Chrism to be, like Christ: Priest, Prophet and King. We receive the light of the Pascal Candle to be enlightened, in moments of joy and sadness, in simple situations, and in the conflicts of our existence, by the risen Christ. Through the person who baptizes us, the Church lays her hands on us to transmit to us the Spirit of God which is a Spirit of Joy.

If we accept to live our baptism every day, the Joy that surpasses all suffering and all evil will never disappear from our hearts. In the face of all adversity, in the face of all suffering, and when we are destabilized by all the evil that the Coronavirus is imposing on our humanity, we can let the light that we have received shine in us and around us.  And we must show the world that we have been consecrated to act as Christ: Priest or intermediaries between God and humanity, Prophets or messengers of good news and Kings or servants of all those who suffer around us.

The joy that comes from the Holy Spirit never disappears because it destroys fear to allow us to live with confidence and in peace. Let us live our baptism, and the joy that never disappears will animate our life.

Have a good preparation towards Christmas.

Fr. Germán

3er Domingo de Adviento B

Domingo de Alegría

Bautizo de Clara Torres

Los Ángeles 13 de diciembre del 2020

1ª Lectura: del profeta Isaías 61,1-2ª.10-11

Salmo: Lucas 1,46b-50.53-54

2ª   Lectura: 1ª carta de San Pablo a los Tesalonicenses 5,16-24

Evangelio: San Juan 1,6-8.19-28

Durante esta Eucaristía, vamos a participar en el Bautizo de un bebé. Clara va a ser cristiana, como nosotros, por medio del sacramento que va a recibir. Va a renacer en las aguas del bautismo a una vida nueva con Cristo Resucitado. Va a ser consagrada con el Santo Crisma. Va a recibir la luz de Cristo resucitado. Vamos a imponerle las manos para transmitirle la alegría que viene del Espíritu Santo.

El Tercer Domingo de Adviento se llama el Domingo de la Alegría y para manifestar esa alegría, hemos iluminado la vela rosada de la corona y el color litúrgico pasa de violeta a rosado.

Las lecturas y la Liturgia nos invitan hoy a hablar de la Alegría que viene del Espíritu Santo y del bautismo.

La Alegría que viene del Espíritu Santo. Todos hemos tenido la experiencia en la vida, de momentos alegres. Nos regocijamos cuando nace un bebé. Nos alegramos cuando terminamos con éxito una actividad difícil de realizar. Nuestro corazón se llena de alegría cuando encontramos algo que habíamos perdido. Experimentamos una alegría profunda cuando volvemos a ver un ser querido o un amigo que no habíamos visto desde hace mucho tiempo. Es importante regocijarse y aprovechar de todas esas alegrías pequeñas y simples, que llenan nuestra vida cotidiana. A pesar de que sabemos que son pasajeras y que pueden desaparecer tan rápido como llegaron, a causa de un evento doloroso o de un sufrimiento que nos toca, ellas nos conceden fuerza para vivir los momentos difíciles de nuestra existencia.

Pero, hay una Alegría que no desaparece nunca. Es la Alegría que viene del Espíritu Santo que recibimos el día de nuestro bautismo.

El Bautismo.

En las aguas del bautismo hemos renacido a una vida nueva con Cristo Resucitado. Ese día somos consagrados por la unción del Santo Crisma para ser, como Cristo: Sacerdote, Profeta y Rey. Recibimos la luz del Cirio Pascual para ser iluminados por Cristo Resucitado, en los momentos de alegría y de tristeza, en las situaciones simples y en los conflictos de nuestra existencia. Por intermedio de la persona que nos bautiza, la Iglesia nos impone las manos para transmitirnos el Espíritu de Dios que es un Espíritu de Alegría.   

Si aceptamos vivir nuestro bautismo todos los días, la Alegría que sobrepasa todo sufrimiento y todo mal, no desaparecerá jamás de nuestro corazón. Frente a toda adversidad, delante todo sufrimiento y cuando estamos desestabilizados por todo el mal que el Coronavirus le está imponiendo a nuestra humanidad, podemos dejar brillar en nosotros y alrededor de nosotros, la luz que hemos recibido y debemos mostrar al mundo que hemos sido consagrados par actuar como Cristo: Sacerdote o intermediarios entre Dios y la humanidad, Profetas o mensajeros de buenas noticias y Reyes o servidores de todos aquellos que sufren alrededor de nosotros.

La alegría que viene del Espíritu Santo no desaparece jamás porque destruye el miedo, para permitirnos vivir con confianza y en paz.  Vivamos nuestro bautismo y la alegría que no desaparece nunca animará nuestra vida.

Feliz preparación para Natividad.     

P. Germán
Comments