3rd Sunday of Advent Time C LA, December 12th – 13th , 2015

posted Dec 7, 2015, 6:42 PM by German Sanchez

3rd Sunday of Advent

Time C

Los Angeles, December 12th – 13th , 2015

1st Reading: of the Book of the Prophet Zephaniah 3,14-18a

Psalm : Isaiah 12,2-3.4-5.6

2º Reading:letter of Saint Paul to the Philippians 4,4-7

Gospel: Saint Luke 3,10-18

The third Sunday of Advent is known as the Sunday of Joy. That is why we light the pink candle of the advent wreath today.

Living joyfully because God is Mercy, and what we should do for living joyfully?

Living joyfully because God is Mercy:

Starting December 8th, the feast of the Immaculate Conception, the Church entered, thanks to Pope Francis, a year that is consecrated to God’s Mercy.

This year we are invited to discover that God is Mercy and that He never tires of doing good, tender, and merciful things for us.

This Sunday’s liturgy invites us to live joyfully, to shout for joy and burst into applause.

But how do we live joyfully in a world where violence, hate, wickedness, dishonesty, terrorism, and vengeance exist? In this same world, God is there too. Currently (or actually), we are in the process of getting ready to celebrate his birth among us. In our world, there is also the breath of God’s Spirit. He is at work and he places, into the hearts of many men and women who we meet every day or who we do not know, words and actions of goodness, forgiveness, reconciliation, solidarity, fraternity, hope, mercy, and love.

We can choose to look at and choose the dark side of our world or the pink side of our society. 

If you decide to contemplate and linger over everything that is not going well, and everything that destroys the world and humanity, you will live in sadness, anxiety, depression.  But if you choose to live confidently, to believe that the Lord is here, in our midst, you will discover the joy of life and the beauty of creation.

Let us be joyful because God is in our lives. Because He is full of love, compassion, tenderness, and mercy. Let us be joyful and always look to the good things that are going on around us. Let us be joyful, because God, who is Love, is stronger than those who preach, live, or act by the powers of evil.

So, what we should do for living joyfully? John the Baptist says that in order to live joyfully, we must share, practice justice and always behave, in word and deed, toward building peace.

Let us put into practice the advice of John the Baptist, and we will discover that joy, confidence, happiness will fill our hearts and that a new world will be taking hold all around us.

In order to prepare to celebrate Christmas, we must rid ourselves of all worry, concern, and anxiety. We must live joyfully because the Lord is among us and with Him we will share in, and work for, justice and peace. Therefore, this Christmas will not be like the others. This Christmas will be like the one from more than 2,000 years ago. This Christmas, Christ will be born in our hearts and in our families, in our community, in our society, and in our country.

Amen

Fr. Germán

3º Domingo de Adviento

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 13 de diciembre 2015

1ª lectura: del libro de Sofonías 3,14-18a

Salmo : Isaías 12,2-3.4-5.6

2ª lectura: carta de San Pablo a los Filipenses 4,4-7

Evangelio: de San Lucas 3,10-18

El Tercer Domingo de Adviento es conocido como el domingo de la Alegría. Por esta razón, hoy alumbramos la vela rosa, de la corona de Adviento.

Vivir alegres porque Dios es Misericordia y ¿qué debemos hacer para vivir alegres?

Vivir alegres porque Dios es Misericordia:

Desde el 8 de diciembre, durante la fiesta de la Inmaculada Concepción, la Iglesia entró, gracias al Papa Francisco, en un año consagrado a la Misericordia de Dios.

En este año estamos invitados a descubrir que Dios es Misericordia, que Él no se cansa de intervenir con nosotros con amor, ternura y misericordia.

La liturgia de este domingo nos invita a vivir alegres, a gritar de alegría y a explotar con oblaciones.

Pero ¿cómo vivir alegres en un mundo, en el cual la violencia, el odio, la maldad, la deshonestidad, el terrorismo y la venganza existen?

En ese mismo mundo también existe Dios. Ahora estamos preparándonos para celebrar su nacimiento en medio de nosotros. En nuestro mundo el Espíritu de Dios está presente. Él está trabajando, y coloca en el corazón de muchos hombres y mujeres que cruzamos, o que conocemos palabras y acciones de bondad, de solidaridad, de fraternidad, de esperanza, de misericordia, de amor.

Podemos decidir mirar y escoger el lado oscuro de nuestro mundo, o la cara rosada de nuestra sociedad.

Si deciden contemplar y detenerse en todo lo que no funciona, y en todo lo que destruye el mundo y la humanidad, van a vivir tristes, con angustia y en depresión. Pero si deciden vivir con confianza, creer que el Señor está aquí, en medio de nosotros, van a descubrir la alegría de vivir y la belleza de la creación.

Vivamos alegres porque Dios está en nuestra vida. Porque Él desborda de amor, de compasión, de ternura y de misericordia. Vivamos alegres y observemos siempre las cosas buenas que suceden alrededor de nosotros. Vivamos alegres porque Dios, que es Amor, es más fuerte que aquellos que predican, que viven o que actúan animados por las fuerzas del mal.

Entonces, ¿qué debemos hacer para vivir alegres? Juan Bautista dice que para vivir alegres, debemos compartir, practicar la justicia y actuar siempre con palabras y acciones que construyan la paz.

Pongamos en práctica los consejos de Juan descubriremos que la alegría, la confianza, la felicidad van a inundar nuestros corazones y que un mundo nuevo se instalará alrededor de nosotros.

Para prepararnos a celebrar la Navidad, debemos deshacernos de toda inquietud, preocupación o angustia. Debemos vivir alegres porque el Señor está en medio de nosotros. Con Él vamos a compartir y a trabajar por la justicia y por la paz.

Entonces esta Navidad no será como las otras. Esta Navidad será como aquella de hace un poco más de dos mil años. En esta Navidad Cristo va a nacer en nuestro corazón, en nuestra familia, en nuestra comunidad, en nuestra sociedad y en nuestro país.

Amén

P. Germán
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