3rd Sunday of Easter A Los Angeles, April 29rd-30th, 2017

posted Apr 27, 2017, 1:28 PM by German Sanchez

3rd Sunday of Easter

Time A

Los Angeles, April 29rd-30th, 2017

1st Reading: from the Acts of the Apostles 2,14.22-23

Psalm : 15(16)1-2.5.7-8.9-10.11

2º Reading: from the 1st letter of Saint Peter 1,17-21

Gospel: according to Luke 24,13-35

The Liturgy and the readings that the Church proposes to us during Easter time were chosen to help us understand that Jesus is alive, that He walks with us and that He gives himself to us in the Eucharist.

Jesus is alive.

The Good News that the Scriptures announce, the Good News that Christians announce to the entire world, the Good News that the Roman authorities wanted to reduce to silence is: Christ is risen and He is alive.

The first Christian community was built on the witness of the disciples who met the resurrected Christ. He sent them to announce to all Creation that He is alive.

The Church of yesterday, today and tomorrow has the mission to help all men and women of good will to meet Christ.

If Christ is not alive, our faith is  in vain. If He had not risen, the Church would have disappeared a long time ago and there would be no Christians in the world, especially those who give their lives for Christ.

Christ walks with us.

Christ is alive and more than that, He walks with us and shares our lives today. He is present in the midst of our joys, worries, questions, doubts and weaknesses.

Since the resurrection of Christ, we are not alone in fighting against evil and protecting Creation. God is with us and He illuminates us, guides us and strengthens us to do this.

We Christians know that we should listen to the voice of the Lord who speaks to us and helps us to understand the Scriptures. He shows us the path to discover the sense of life, our vocation, the path we should follow every day to reach happiness He promises to us. Every time that we listen to the voice of Christ, who walks with us and whose advice we follow, we grow in the love of God and the love for our neighbor. Every time we refuse to listen to the Lord and to follow the path He shows us, we move away from God and separate ourselves from our brothers and sisters.

The Lord gives himself to us in the Eucharist.

We need visible signs to discover the love of others. We show our love through signs, words and gifts. God wants to show us His love through signs and words that we call Sacraments. In the Eucharist, God uses bread and wine to make himself present in the midst of our community. Through the Eucharist the Lord feeds our body and our faith with the bread and wine that becomes the Body and Blood of Christ given for us.

When we participate in the Eucharist, the Lord enters our bodies so that we may become the Body of Christ visible in today’s society.

It is more than two thousand years since the Lord was crucified. There are still people today who want to kill God and make him disappear from our world. But we know that He is alive, that He walks with us today and until the end of the world and that He gives Himself to us in every Eucharist.

Let us go to our homes, our neighborhoods, our work and to society to help all men and women of good will to discover the Good News.

Amen. 

Fr. Germán

3er. Domingo de Pascua

Año Litúrgico A

Los Ángeles, 30 de abril 2017

1ª lectura: de los Hechos de los Apóstoles 2,14.22-23

Salmo : 15(16) 1-2.5.7-8.9-10.11

2ª lectura : de la 1ª carta de San Pedro 1,17-21

Evangelio: de San Lucas 24,13-35

La liturgia y las lecturas que la Iglesia nos propone durante el tiempo pascual, tratan de ayudarnos a comprender que Jesús está vivo, que camina con nosotros y que se entrega a nosotros en la Eucaristía.

Jesús está vivo.

La Buena Nueva que las Escrituras anuncian, la Buena Nueva que los cristianos transmiten al mundo entero, la Buena Nueva que las autoridades romanas quieren silenciar es ésta: Cristo resucitó y está vivo.

La primera comunidad cristiana se estableció sobre el testimonio de los discípulos que encontraron a Cristo vivo. Él los envió a anunciar a toda la creación, que estaba vivo.

La Iglesia de ayer, como la de hoy y de mañana tienen la misión de ayudar, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a de encontrarse con Cristo.

Si Cristo no está vivo, entonces nuestra fe estuviese vacía, la Iglesia hubiese desaparecido desde hace mucho tiempo. No hubiesen existido cristianos en el mundo entero, aceptando morir por alguien ya fallecido.

Cristo camina con nosotros.

No solamente Cristo está vivo sino que camina con nosotros. Comparte nuestra vida hoy. Está presente en medio de nuestras alegrías, penas, interrogaciones, dudas y debilidades.

Desde la resurrección de Cristo, la humanidad ya no está sola luchando contra el mal y en la finalización de la creación. Dios está con nosotros, nos ilumina, nos guía y nos fortalece.

Los cristianos saben que deben escuchar la voz del Señor, que nos  habla para explicarnos las Escrituras. Nos muestra el camino para descubrir el sentido de la vida, nuestra vocación, la ruta que debemos tomar cada día, para llegar a la felicidad que nos prometió. Cada vez que escuchamos la voz de Cristo que camina con nosotros y que seguimos sus consejos, crecemos en el amor por Dios y nuestro prójimo. Cada vez que nos negamos a escucharla voz del Señor y a seguir el camino que nos muestra, nos alejamos de Dios y nos separamos de nuestros hermanos y hermanas.

El Señor se entrega a nosotros en la Eucaristía.

Necesitamos signos visibles para descubrir el amor de los demás. Manifestamos nuestro amor por medio de gestos, palabras y regalos. Dios quiso mostrarnos su amor por medio de signos  y palabras que llamamos sacramentos. En la Eucaristía, Dios utiliza el pan y el vino para hacerse presente en medio de la comunidad. Por medio de la Eucaristía el Señor alimenta nuestro cuerpo y nuestra fe, con el pan y el vino que se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, entregados por nosotros.

Cuando participamos a la Eucaristía, el Señor entra en nuestro cuerpo para que nos transformemos en el Cuerpo de Cristo visible en la sociedad de hoy.

Hace más de dos mil años que crucificaron al Señor. Todavía hay gente hoy en día,  que desea matar a Dios, hacerlo desaparecer del mundo. Pero nosotros sabemos que Cristo está vivo, que camina con nosotros hasta el fin del mundo. Que se entrega por nosotros en cada Eucaristía. Vayamos a nuestros hogares, a nuestros barrios, a nuestro trabajo y a la sociedad, para ayudar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a descubrir la Buena Nueva. Amen.

P. Germán
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