3rd Sunday of Easter B April 26th 09

posted Apr 25, 2009, 6:41 PM by Fr Germán Sanchez

3rd Sunday of Easter  Time B

Los Angeles, April 25th -26th  09

1st Reading: Acts of the Apostles 3,13-15.17-19

Psalm : 4,2.4.7.9

2º Reading: First Letter of John 2,1-5a.  

Gospel: according to Saint Luke 24,35-48.

Today marks the third Sunday of Easter time, and in one week, we will celebrate the sacrament of confirmation in our parish.  May I suggest we reflect on the Acts of the Apostles’ first reading and first sentence: “Peter said to all the people…” and, on the Gospel’s last sentence today, where Jesus tells his disciples:
“You will be my witnesses”.

Before I go any further, however, I wish to remind you that, at the 5pm mass next Saturday, May 2nd,  we will welcome with great pleasure Bishop Clark.  By imposing hands and anointing with the Holy Chrism, he will give the Sacrament of Confirmation to 30 of our youth.

Let us now go back to the Word of God.

We know that Peter was a poorly educated fisherman, who was getting on in age at the time of Christ’s resurrection.  He was a simple, hard-working man, who made his living fishing at the Sea of Tiberias.  After meeting Jesus, he left everything behind to follow Him.

This Sunday, the Gospel according to Saint Luke tells us that Peter speaks to all the people.

Among those who were listening, there were simple people, just like him, but also intellectuals, as well as religious people; some who were fanatics, others who were men and women of goodwill trying to understand who this Jesus was, who had been crucified, and whose disciples claimed had come back to life, as He had promised.

Peter’s proclamations to the people show us that his encounter with He who was risen resulted in confidence, courage, and freedom from fear.

Let us not be afraid or ashamed to say that we believe in Jesus alive.

Let us not feel inhibited or inferior when we acknowledge to our friends, our families and even at work on occasion, that we ask Jesus for advice before we make the most important decisions in our lives.

Indeed, we are invited to speak of Jesus to others, but in an intelligent manner.

We must educate ourselves to speak with interesting and well formulated arguments.

If we say that we believe “just because”, or “that’s the way it is”, then our words will not help the others understand why we listen to Jesus, why we follow Him and why we belong to the Christian community.

We need to understand the Word of God.  We need to know what is said by the Church, the Pope, the Bishops, the theologians, the religious as well as the laymen who have done in-depth studies to enlighten us in our faith.

In order to proclaim one’s faith in an intelligent way, one must educate oneself, and follow Jesus’ example.

We must also take the time to share and discuss any question, any doubt, any rebellious feeling, in other words, human nature.

We cannot impose our faith, but we must share it with our brothers and sisters using the same method as the Lord’s.

Walking together, having a drink together, sharing a meal, forging a friendship, all guarantee confidence and enhance listening and dialogue.  All this must happen before proclaiming one’s faith.  He who was risen did it with the Emmaus pilgrims.

Jesus dispatches us to be his witnesses, but we must learn how to testify in today’s world.

Testifying in a brotherly way, with words, but especially by example.

If Christ is risen, then He must live inside of us, and if He lives within our hearts, then our lives must be driven by respect for any man, any woman, and all of creation.

If Christ is risen, and if we accept to be his witnesses, then we must pray to the Holy Spirit that we may be enlightened, and that we may be given the strength, the courage, and the joy to proclaim to the whole world that Peace, Justice and Love are indeed possible here and everywhere, because Jesus the Risen is working with us.

Amen.  Fr. Germán

3º Domingo de Pascua

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 25-26 de Abril del 09

1ª lectura: de los Hechos de los Apóstoles 3,13-15.17-19

Salmo : 4,2.4.7.9

2ª lectura: 1ª carta de San Juan 2,1-5a

Evangelio: de San Lucas 24,35-48

En este 3er domingo de Pascuas y una semana antes de celebrar las confirmaciones en nuestra parroquia, les propongo como tema de reflexión la primera frase de la primera lectura de este domingo, tomada en los Hechos de los Apóstoles: “Delante de todo el pueblo, Pedro tomó la palabra” y la última frase del Evangelio que acabamos de oír, dónde Jesús le dice a sus discípulos: “Ustedes serán mis testigos”.

Ante de todo, les recuerdo que el próximo sábado 2 de mayo en la misa de las 5 de la tarde, tendremos el gusto de acoger a Mgr E. Clark que por la imposición de las manos y por la unción con el Santo Crisma, le dará el Sacramento de la Confirmación a 30 jóvenes de nuestra parroquia.

Regresemos a la Palabra de Dios.

 Todos sabemos que Pedro era un pescador que no tenía muchos estudios y que ya tenía una cierta edad en el momento de la Resurrección de Cristo.

Pedro era un hombre sencillo y trabajador que pasaba sus días en el Lago de Tiberiades buscando pescado para vivir. Después de su encuentro con Jesús lo dejó todo para seguirlo.

En este domingo, el Evangelio de San Lucas nos dice que Pedro toma la palabra delante de todo el pueblo. Entre sus interlocutores había gente sencilla como él y también intelectuales, religiosos, fanáticos, y hombres y mujeres de buena voluntad que querían comprender quien era ese Jesús que habían crucificado y que los discípulos decían que estaba vivo como lo había prometido.

La intervención de Pedro delante del pueblo nos revela que uno de los frutos del encuentro con el Resucitado es la confianza, el valor y la ausencia de miedo.

No tener miedo o vergüenza de decir que creemos en Jesús vivo.

No sentirse acomplejado o inferior cuando reconocemos, delante de nuestros amigos, nuestras familias y a veces incluso en el trabajo (si la ocasión se presenta), que pedimos consejo a Jesús antes de tomar las decisiones más importantes de nuestra vida.

Estamos invitados a hablar de Jesús a nuestros hermanos y hermanas pero de una manera inteligente.

Debemos informarnos para decir cosas interesantes y bien fundadas.

Si afirmamos que creemos porque es así; nuestras palabras no van a ayudar a los otros a comprender por qué escuchamos, seguimos a Jesús y formamos parte de la comunidad cristiana.

Tenemos que conocer la Palabra de Dios y lo que nos dice la Iglesia, el Papa, los obispos, los sacerdotes, los teólogos, los religiosos y los laicos que hicieron estudios dicen y escriben para instruirnos en la fe.

Para proclamar la fe de una manera inteligente, es necesario instruirse y es necesario también seguir el ejemplo de Jesús.

Tomar el tiempo de compartir con los otros sus dudas, sus rebeliones, sus interrogaciones, es decir, su humanidad.

No podemos imponer nuestra fe pero debemos compartir con nuestros hermanos y hermanas la fe utilizando el mismo método que el Señor utilizó.

Compartir una comida, tomarse un trago juntos, crear una amistad que garantice la confianza y facilite la escucha y el diálogo. Todo eso debemos hacerlo antes de proclamar la Fe.

El Resucitado lo hizo con los peregrinos de Emaus.

Jesús nos envía a ser sus testigos pero debemos aprender a dar testimonio en el mundo de hoy.

Vivir la fraternidad no solamente en palabras sino sobre todo con ejemplo. Si Cristo resucitó él vive en medio de nosotros y si Cristo vive en nuestros corazones, nuestra vida debe ser animada por el respeto de todo hombre, de toda mujer y de la creación.

Si Cristo resucitó y si aceptamos ser sus testigos, debemos pedirle al Espíritu Santo para que nos ilumine y nos dé la fuerza, el valor y la alegría de anunciar al mundo entero que la Paz, la Justicia y el Amor son posibles aquí y a en todas partes porque Jesús Resucitado está trabajando con nosotros. Amén

 P. Germán
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