3rd Sunday of Easter Year B LA, April 21st – 22nd 2012

posted Apr 18, 2012, 5:46 PM by German Sanchez

3rd   Sunday of Easter

Year B

Los Angeles, April 21st – 22nd  2012

1st Reading: Acts of the Apostles 3,13-15.17-19

Psalm : 4,2.4.7-8.9

2º Reading: 1st letter of St John 2,1-5

Gospel: Saint Luke 24,35-48

This week I invite you to reflect on the beginning and the ending of the Gospel the Church proposes for this Sunday.

The Gospel starts with the story of the two disciples of Emmaus who encountered the risen Christ on the road and only recognized him after he shared bread. It was late in the day and Emmaus is a distance of thirty miles west of Jerusalem, about two hours away on foot.

The first thing the disciples did was to return to Jerusalem to meet with the community and share their experience. They could have stayed in their village and started their own church. They could have decided to become important people because they had seen the risen Lord, had spoken to him, and had eaten with him. But instead, they recognized how important it was to return to the community and share their experience with others.

Everybody needs the community and the community needs us. The early Christians gave us many testimonies to help us understand that faith in Jesus Christ cannot be lived alone but must be nourished in a community and must be lived together with the Christian family.
In reading the Scriptures, I realize that it is an illusion, a mistake and a contradiction to the Gospel, to believe that one can live their faith alone, without being part of a community.

Christ resurrected and appeared to the congregated community and to some individuals who were connected to the community.

Let’s pray to the Lord for all the baptized to understand that faith which is not lived in a community is a faith that is in danger of death.

At the end of today’s Gospel, Christ tells his disciples: “You are witnesses of these things.”

These words are contemporary. Today, we, the baptized are witnesses of the existence of God in our world. If our faith vanishes, if we no longer testify with our words and our actions about the presence and action of God in our lives, the upcoming generations won’t get to know Christ and won’t have the joy of discovering the beauty of the message he left us.

Do you want your children to discover the risen Christ?
Do you want your children to walk in the light of Christ and to follow the path of Truth and Life?
Then, let’s be witnesses of the presence of God in our lives and let ourselves be helped by the Church, by the community that feeds us with the Word of God and Sacraments, so our faith grows and shines with joy today.

Fr. Germán

3º Domingo de Pascua   Año Litúrgico B

Los Ángeles el 22 de abril 2012

1ª lectura : Hechos de los Apostoles 3,13-15.17-19

 Salmo :  4,2.4.7-8.9

2ª lectura : de la 1ª carta de St Juan 2,1-5

Evangelio: San Lucas 24,35-48

Durante esta  semana, los invito a reflexionar especialmente sobre la primera y última parte  del Evangelio que la Iglesia nos propone este domingo.

La primera parte, del Evangelio nos habla  de los dos discípulos de Emmaus que en su camino, se encontraron con Cristo resucitado  que  reconocieron al compartir el pan. Ya era tarde y Emmaus se encuentra a unos treinta kilómetros al occidente de Jerusalén, más o menos dos horas de camino a pie. Sin embargo, lo  primero que hicieron los discípulos,  fue regresar a Jerusalén para reunirse con la comunidad y compartir con ella su encuentro con Jesús. Si bien es cierto, los dos discípulos hubiesen decidido  quedarse en su pueblo y fundar su propia iglesia. Hubiesen también tenido la oportunidad de  convertirse en personas importantes ya que no sólo habían visto al Señor resucitado, sino que también habían hablado  y compartido el pan  con Él. Sin embargo,  ellos tuvieron a bien reconocer   lo importante de  regresar a la comunidad y compartir su experiencia con los demás. Todos necesitamos de la comunidad y la comunidad nos necesita. Los primeros cristianos nos transmiten muchos testimonios para ayudarnos a comprender que la fe en Jesucristo no puede vivirse de manera aislada,   que debe alimentarse en una comunidad y  vivirse en unión con la familia cristiana. Al leer las Escrituras me doy cuenta que, de acuerdo con el Evangelio,  la idea o posibilidad de vivir nuestra fe de manera aislada, o solos, es una ilusión, un error y está en contradicción con el Evangelio.  No podemos vivir nuestra fe sin pertenecer a una comunidad. Cristo resucitó y se presentó ante   la comunidad reunida,  ante  personas  que estaban unidas  a una  comunidad. Oremos al Señor para que todos los bautizados comprendan que la fe que no se vive en  comunidad, es una fe  en peligro de muerte.

Al final del Evangelio de este domingo, Cristo le dice a sus discípulos: “Ustedes son mis testigos”. Estas palabras son aún de actualidad.

Hoy, nosotros los bautizados somos  testigos de la existencia de Dios en nuestro mundo. Si nuestra fe se apaga, si  no damos testimonio con nuestras palabras, o bien  con nuestros actos, sobre  la presencia y  la acción de Dios en nuestra vida, las generaciones que vienen no van a saber de  Cristo,   no tendrán la alegría de descubrir la belleza del mensaje que Él  nos transmitió y nos comunica día a día.

¿Quieren  que sus hijos descubran a Cristo resucitado? ¿Quieren  que sus hijos caminen bajo la luz de Cristo y  sigan el camino de la Verdad y de la Vida? Entonces, seamos testigos de la presencia de Dios en nuestras vidas y dejémonos ayudar por la Iglesia, por la comunidad que nos alimenta con la Palabra de Dios y con sus Sacramentos para que nuestra fe crezca y brille alrededor de nosotros.  
P. Germán


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