3rd Sunday of Lent A LA, March 22nd - 23rd, 2014

posted Mar 20, 2014, 5:38 PM by German Sanchez

3rd Sunday of Lent

Time A

Los Angeles, March 22nd - 23rd, 2014

1st Reading:  the book of Exodus 17,3-7

Psalm : 94(95)1-2.6-7.8-9

2º Reading: the letter of Saint Paul to the Romans 5,1-2.5-8

Gospel: Saint John 4,5-42

The Gospel of this Third Sunday of Lent invites us to think about our relationship with Jesus which, in other words, is about prayer.

To understand the characteristics of a sincere prayer let’s look at what happened between the woman of Samaria and Jesus.

An encounter / Listening /
Trusting / Announcing

An encounter

Every time we pray there needs to be an encounter. Accepting an encounter with God requires us to put aside all prejudices and not to pay attention to rumors.

In those times Samaritans were forbidden to meet with Jews. It was improper for a single woman to speak to a man. A Jew would never seek help from a woman, much less a Samaritan. Jesus and the Samaritan agreed to meet and were not afraid of what other people might say. The first step in prayer is an encounter. Every sincere prayer needs to be an encounter with God. In prayer I am not alone, He is with me.
Listening
But having an encounter is not enough; we also need to listen. Jesus and the Samaritan carefully listened to each other. Both tried to understand who the other was and what their joys and sorrows were. God always listens to our prayers. But it does not mean that He will always do what we ask. We know that He always listens but He also knows what we need better than we do. In prayer we also need to listen to the voice of God. He speaks to us in our heart and in the silences of our life. If sometimes in prayer we can’t hear the voice of God it is because our prayer is not a dialogue but a monologue. In every sincere prayer we need to listen.

Trusting
Jesus and the Samaritan trusted each other despite it being the first time they met and talked.

God trusts us and knows that we can always change our lives and make things better. We must trust the Lord. In prayer we express our trust leaving our lives, joys, sorrows and questions, in His hands. Trust is necessary in prayer so that we can discover God’s proposed path for us and accept His help to live in peace. In every sincere prayer there must be trust.

Announcing
When the Samaritan woman realized that the man she just had met, listened to and spoken to with confidence, was actually a prophet and possibly the Messiah, she immediately started to announce the Good News to her acquaintances.

If in prayer we meet the Lord, if we listen to his voice and if we put our trust in Him, we cannot keep the Good News for ourselves. If our prayer is sincere, we need to announce and show others the way to peace and happiness, the way of an encounter with God: prayer.

Let’s take this time of Lent to pray and to grow as the Samaritan woman who found the One who, above all, wants to love us despite our weaknesses, our fears and our lack of faith.

Amen

Fr. Germán

3º Domingo de Cuaresma Año Litúrgico A

 Los Ángeles, el 23 de marzo del 2014

1ª Lectura: del libro del Éxodo 17,3-7

Salmo: 94(95) 1-2.6-7.8-9

2ª Lectura: de la carta de San Pablo a los Romanos 5,1-2.5-8

Evangelio: de Juan 4,5-42

El Evangelio en este tercer domingo de Cuaresma, nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con Jesús, es decir sobre la oración.

Para comprender las características de la oración sincera, detengámonos un poco en  lo que sucedió entre esa mujer de Samaria y Jesús.

Un Encuentro / Escuchar

Confianza / Anunciar

Un Encuentro

En toda oración debe producirse un encuentro. Debemos dejar a un lado todos nuestros  prejuicios y olvidar los comentarios de los demás para aceptar un encuentro con Dios. En esa época les estaba prohibido a los Samaritanos reunirse con los judíos. Era muy mal visto que una mujer sola  hablara  con un hombre. Jamás un judío solicitaría la ayuda de una mujer,  mucho menos de una Samaritana. Sin embargo, Jesús y la Samaritana, no tuvieron miedo de lo que la gente de esa época podría murmurar y aceptaron. El primer paso en la oración es el encuentro. En toda oración sincera debe haber un encuentro con Dios. En la oración yo no estoy solo, Él está conmigo.

Escuchar

No es suficiente encontrarse, debemos saber escuchar. Jesús y la Samaritana se escuchan con atención. Uno y otro tratan de comprender quién  es la persona a la que se le está hablando, cuáles son sus alegrías y sus penas. Dios escucha siempre nuestra oración. Pero eso no quiere decir que hará siempre lo que le solicitamos. Nosotros sabemos que Él nos escucha siempre y  sabe, mejor que nosotros mismos lo que necesitamos. Nosotros debemos también escuchar la voz de Dios en la oración. Él nos habla desde el fondo de nuestro corazón y en los silencios de nuestra vida. Si a veces en la oración no escuchamos la voz de Dios, es porque nuestra oración no es un dialogo sino un monólogo. En toda oración sincera debemos escuchar.

Confianza

Jesús y la Samaritana se tienen confianza mutua, a pesar de ser la primera vez que se encuentran y que se escuchan. Dios tiene confianza en nosotros, Él sabe que siempre podemos cambiar de vida y hacer las cosas mejor de lo que las hacemos hoy. Nosotros debemos tener confianza en Dios. En la oración debemos manifestarle nuestra confianza, colocando nuestras vidas con todas sus alegrías, penas y dudas entre sus Manos. La confianza es necesaria en la oración para descubrir el camino que el Señor nos propone y aceptar su ayuda para vivir en paz. En toda oración sincera debe haber Confianza.

Anunciar

Cuando la Samaritana descubre que el hombre que acaba de encontrar, de escuchar y hablar con confianza era un profeta y probablemente el Mesías, inmediatamente se va a compartir la Buena Nueva con aquellos que conoce. Si en la oración encontramos al Señor, si escuchamos su voz y si ponemos nuestra confianza en Él, no podemos quedarnos callados y solos con esa Buena Nueva. Si nuestra oración es sincera, debemos anunciar y mostrar a los demás el camino de la paz, de la felicidad, el camino del encuentro con Dios: la oración.

Aprovechemos de este tiempo de Cuaresma para orar y crecer espiritualmente, como la Samaritana al encontrar a Aquél que busca antes de todo, amarnos a pesar de nuestras debilidades, temores y de nuestra falta de fe.

Amen      P. Germán
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