4th Sunday in the Church’s time B LA, January 28th – 29th, 2012

posted Jan 26, 2012, 9:24 AM by German Sanchez   [ updated Feb 2, 2012, 9:39 AM by Fr Germán Sanchez ]

4th Sunday in the Church’s time

Time B

Los Angeles, January 28th  – 29th, 2012

1st Reading: from the Book of Deuteronomy 18:15-20

Psalm : 94(95)1-2,6-7,7-9

2º Reading:1st letter from St Paul to the Corinthians 7,32-35

Gospel: Saint Mark 1,21-28

 

When we read this Sunday’s Gospel we might be tempted to conclude that the most important part in this passage is that Jesus performed an exorcism in the early days of his public life.

Let me propose three aspects of this story that I think are important for all Christians.

The Gospel tells us that Jesus often taught in the Temple and was always in company of his disciples. We can speak about: the instruction, the Temple and the community.

Instruction is important in the life of every man and every woman. To live in society we need to let ourselves be instructed. We need to learn so we can nourish our faith.

Persons who don’t allow themselves to be instructed have difficulties living with others. Christians who don’t nourish their faith and don’t grow in their knowledge of God run the risk of creating their own religion and getting away from God, from Jesus Christ.

We all need to nourish our faith and, for that reason Jesus spent much of his life teaching.

The Gospel tells us that Jesus used to teach in the Temple. Today the Church continues the mission of teaching. In this building that we call "our church" we get together to learn and to participate in the life that God gives us through the sacraments.

Every Sunday, during the mass, the Church sends a message to help us grow in faith and to get to know the God who became man to be closer to us.

Every Sunday, during the mass, the Church nourishes our faith through the sacraments. A faith that is not nourished with the Sunday teachings and the sacraments is a faith in danger of dying. A faith that doesn’t receive the Sunday teachings of the Church is not a Catholic faith.

The third aspect of the Gospel for this Sunday, in addition to getting instruction and the importance of the Temple, is the fact that Jesus is always in company of his disciples.

Jesus' life on earth and the continuity of his mission after his resurrection are marked by the presence of a community of disciples, men and women who get instructed themselves, teach others, and come together to celebrate and to be witnesses.

The community is essential in the lives of all the baptized. Our faith cannot be lived in solitude. We need the community and the community needs us. I happened to talk with people who declare they don’t need the Church to live their faith. A month or a year later, the same people happen to come to the parish to request the celebration of a baptism, a marriage, or a funeral. These events force them to recognize that they need the Church.

The three aspects taken from this Sunday's Gospel can help us understand the importance of the teachings of Jesus that we find during our participation in the Sunday mass and in community life.

Amen

Fr. Germán

  Domingo del tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 29 de enero del 2012

1ª lectura: del libro del Deuteronomio 18,15-21

Salmo: 94(95)1-2.6-7.7-9

2ª lectura: 1ª carta de San Pablo a los Corintios 7,32-35

Evangelio: de San Marcos 1,21-28

 

Al leer el Evangelio de este domingo podríamos tener  la  idea de  que lo más importante en este fragmento es el exorcismo que Jesús realiza en sus primeros días de vida pública.

Les propongo reflexionar en tres detalles de esta narración que me parecen importantes para todos los cristianos.

En numerosas ocasiones,  el Evangelio nos dice que  Jesús enseñaba en el Templo y que siempre estaba acompañado de  sus discípulos. Hablemos entonces de la enseñanza, el Templo y la comunidad.

La enseñanza es importante en la vida de todo hombre y de toda mujer. Debemos  instruirnos para funcionar  en  sociedad. Debemos aprender para de esta manera alimentar nuestra fe. Un hombre o una mujer que no se instruyen le será muy difícil   vivir en medio a los demás. Un cristiano(a) que no se instruye en  su fe y que no crece en el conocimiento de Dios,  corre el riego de construir  su propia religión y de alejarse de Dios, de Jesucristo.

Todos necesitamos aprender sobre   nuestra fe y esa es la razón por la cual Jesús pasó una gran parte de su vida enseñando.

El Evangelio nos dice que Jesús iba al Templo para enseñar. Hoy la Iglesia continúa la misión de enseñar. En estas edificaciones  que llamamos “nuestra iglesia” nos reunimos para aprender y para participar en  la vida que Dios nos da, gracias a los sacramentos. Todos los domingos en la misa,  la Iglesia nos transmite un mensaje de enseñanza para ayudarnos a crecer en la fe mediante  el conocimiento de  Dios que se hizo hombre para estar más cerca de nosotros. Todos los domingos en la misa, la Iglesia alimenta nuestra fe con los sacramentos. La fe que no se alimenta de la enseñanza dominical  ni de los sacramentos,  siempre estará  en peligro de muerte. La fe que no recibe la enseñanza dominical de la Iglesia no es una fe católica.

El tercer aspecto  del Evangelio de este domingo, además de la enseñanza y de la importancia del Templo,  es el hecho de que Jesús  siempre está en compañía de sus discípulos. La vida de Jesús en la tierra y la continuidad de su misión después de  su resurrección están marcadas por la presencia de una comunidad de discípulos, de hombres y de mujeres que de manera constante se  instruyen,  enseñan,  celebran y dan testimonio juntos.

La comunidad es indispensable en la vida de todos los bautizados. Nuestra fe no puede vivirse de manera aislada, sin relacionarnos con los demás.  Necesitamos la comunidad y la comunidad necesita de nosotros. Me ha sucedido hablar con personas que dicen que no necesitan la Iglesia para vivir su fe. Un mes o un año después, las mismas personas, vienen a la parroquia para solicitar un bautismo, un matrimonio o un funeral. Esos eventos los obligan a reconocer que necesitan de  la Iglesia.

Considero pues que los  tres detalles  de reflexión  propuestos por el Evangelio de este domingo pueden ayudarnos a comprender la importancia de la enseñanza de Jesús que siempre encontramos cuando  participamos en  la liturgia dominical y en  la vida de nuestra comunidad.

Amén.

P. Germán
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