4th Sunday of Advent A, Dec 18th -19th, 2010

posted Dec 16, 2010, 2:02 PM by Fr. German Sanchez

4th Sunday of Advent

Time A

Los Angeles, December 18th -19th, 2010

1st Reading:  the book of the Prophet Isaiah 7,10-14

Psalm :23(24)1-2.3-4.5-6

2º Reading: from the beginning of the letter of Saint Paul to the Romans 1,1-7

Gospel: Saint Mathew 1, 18-24

 

On this last Sunday that separates us from the anniversary of the birth of Jesus, the readings invite us to open our eyes and hearts to discover the presence of the Holy Spirit and the presence of God in our lives.

The actions of the Holy Spirit often surprise us. When the Holy Spirit intervenes in our lives, we are often confused.

Imagine the surprise, amazement and confusion of Mary and Joseph when they discovered that Mary was pregnant. We can imagine the questions and difficulties they encountered before they accepted this pregnancy that they had not scheduled, that was going to transform their lives and threatened to set them against their families and society.

When the Holy Spirit intervenes in our life we must trust in Him despite all the questions that might perturb us and the comments that might unsettle us.

In all that happens to us, in all the situations that we confront in life, we must seek God’s presence.

God is with us, Emmanuel, He

Whose birthday we are going to celebrate next week, came to be by our side through all the moments of our existence.

We are no longer alone to celebrate the beauty of life and all humanity, and we are not alone as we live through the dramas and tragedies that occur in our world.

Let us not be afraid and let us not lose control of our life when we face challenges or tragedies. Let us seek the presence of the Holy Spirit in all that happens to us. I am not saying that God is responsible for all that happens to us, but after the birth of Jesus, the Emmanuel, we can say that God is everywhere and that He is present even in the  darkest situations of our life when we have the  feeling of being abandoned.

On this 4th Sunday of Advent, let us open our hearts to the unexpectedness of the Holy Spirit and discover the presence of God in all the events of our life so that our whole existence will be enlightened with the light that comes from heaven and guide us toward the peace of Christmas.

Happy continuation in this time of Advent.

Fr. Germán

4º Domingo del Adviento

Año Litúrgico A

Los Ángeles 18-19 de diciembre del 2010

1ª lectura : Libro del profeta Isaias 7,10-14

 Salmo : 23(24) 1-2.3-4.5-6

2ª lectura: comienzo de la carta de St Pablo a los Romanos 1,1-7

Evangelio: San Mateo 1,18-24

 

En este último domingo que nos separa del nacimiento de Jesús, las lecturas nos invitan a abrir los ojos y el corazón para descubrir en nuestra vida la presencia del Espíritu Santo y la presencia de Dios.

Frecuentemente la acción del Espíritu Santo es sorprendente. A menudo nos despistamos cuando el Espíritu Santo interviene en nuestra vida.

Podemos imaginar la sorpresa, el asombro y la confusión de Maria y José cuando descubrieron que María estaba en embarazo. Podemos suponer las interrogaciones y las dificultades que tuvieron antes de aceptar este embarazo que ellos no habían programado, que iba a transformar sus vidas y que arriesgaba de oponerlos a sus familias y a la sociedad.

Cuando el Espíritu Santo interviene en nuestra existencia debemos tener confianza en él a pesar de todas las interrogaciones que puedan perturbarnos y de todos los comentarios que puedan des estabilizarnos.

En todo lo que nos sucede, en todas las situaciones que afrontamos o que tenemos que vivir debemos buscar la presencia de Dios.

Dios está con nosotros, el Emanuel, Aquel del cual vamos a celebrar su nacimiento la próxima semana, vino para estar a nuestro lado en todos los momentos de nuestra existencia. Ya no estamos solos para celebrar la belleza de la vida y de la humanidad y tampoco estamos solos para vivir los dramas y las catástrofes que ocurren en nuestro mundo.

No tengamos miedo y no perdamos el control de nuestra vida cuando debemos afrontar una dificultad o una tragedia. Busquemos la presencia del Espíritu Santo en todo lo que nos sucede. No digo que Dios es responsable de lo que nos sucede pero después del nacimiento de Jesús, del Emanuel, podemos decir que Dios está en todas partes y que Él está presente incluso en las situaciones las más oscuras de nuestra vida cuando tenemos la impresión de haber sido abandonados.

En este 4º domingo del Adviento, abramos nuestros corazones al imprevisto del Espíritu Santo y descubramos la presencia de Dios en todos los acontecimientos de nuestra vira para que nuestra existencia se ilumine con la luz que viene del cielo y que nos guía hacia la paz de navidad.

Feliz continuación en este tiempo del Adviento.

   P. Germán


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