4th Sunday of Advent Time A Los Angeles, December 17th -18th , 2016

posted Dec 15, 2016, 12:01 PM by German Sanchez   [ updated Dec 15, 2016, 3:49 PM ]

4th Sunday of Advent

Time A

Los Angeles, December 17th -18th , 2016

1st Reading:  the book of the Prophet Isaiah 7,10-16

Psalm :23(24)1-2.3-4.5-6

2º Reading: from the beginning of the letter of Saint Paul to the Romans 1,1-7

Gospel: Saint Mathew 1, 18-24

On this last Sunday before Christmas, the liturgy and the Church invite us to reflect on the family as a place of trust and peace.

The family has been and continues to be an important place for the development of every human being.

Joseph and Mary are an example for all couples and parents.

Joseph and Mary listen to the Word of God in order to discover the plan of God for themselves, for the baby and for the family.

Jesus’ parents have confidence in God, trust in each other and have confidence in life. In spite of difficulties they must face from the beginning of their relationship, Mary and Joseph always live in confidence. Mary keeps the events in her heart and Joseph listens to the voice of God in his dreams and prayers. They go silently on with their life together. The child is not aware of the weight that the parents carry and the important decisions they must make. The parents act as the adults that they are and together they decide the best for the child’s good. The discretion of Joseph and Mary allows the child Jesus to grows in confidence and peace.

The couple whom God chooses to welcomes his Son on earth and to be the parents of the Messiah is a couple who always realize the projects of God. Probably Joseph had other personal projects and Mary had dreams of a young lady that they had to give up in order to follow the plan of God. God wanted the child to  have a united family in order to live with confidence and peace.

The Church has always insisted especially in the last years, that the family’s well-being is essential for the stability of the children who will be the adults of tomorrow.

The Church would like all families to be in dialogue with one another. The parents should act as adults making decisions about the couple, children and family after listening to the Word of God, with confidence and then trying to follow God’s plan.

Today the Church is increasingly concerned with the preparation of couples who decide to marry in assuming their mission as husband and wife and parents.

We all know, from personal experience, how we are marked, by the events that we experienced in our childhood.

We all know, from personal experience, that the love we received in our families when we were children, has a great influence on the love we transmit today to those we meet.

We all know, from personal experience, that the difficult moments in our childhood marked us deeply. In the depth of ourselves we don’t want our children to experience the same complicated situations that we lived when we were children.

In this week before Christmas, let us try to work to improve relationships in our family. In all families there is something we can do to improve communication so that trust and peace will grow.

 

Fr. Germán


4º Domingo del Adviento   A


Los Ángeles 18 de diciembre del 2016


1ª lectura : Libro del profeta Isaías 7,10-16


 Salmo : 23(24) 1-2.3-4.5-6


2ª lectura: comienzo de la carta de San Pablo a los Romanos 1,1-7


Evangelio: San Mateo 1,18-24


En este último domingo antes de Navidad, la liturgia y la Iglesia nos invitan a reflexionar sobre la familia como lugar de confianza y de paz.


La familia ha sido y seguirá siendo, un lugar importante para el desarrollo de todo ser humano.


Dios escogió para su Hijo una familia en la cual pudiera crecer con confianza y en paz.


José y María son un ejemplo para todos los esposos y padres de familia.


Un hombre y una mujer que escuchan la Palabra de Dios, para descubrir su plan de pareja, para el bebé y para la familia.


Los padres de Jesús tienen confianza en Dios, tienen confianza el uno en el otro y tienen confianza en la vida. A pesar de las dificultades que deben atravesar desde el inicio de su relación, María y José viven siempre con confianza. María conservaba los acontecimientos, en el fondo de su corazón y José escuchaba la voz de Dios en sus sueños y en sus oraciones. No hacen ruido alrededor de ellos. El niño no se entera del peso que los padres llevan, tampoco de las decisiones importantes que deben tomar. Los padres actúan como adultos que son y juntos deciden lo mejor para el bien del niño. La discreción de José y María, permite al niño Jesús crecer con confianza y en paz.


La pareja que Dios escogió para recibir a su Hijo en la tierra y para ser los padres del Mesías, es una pareja que realiza siempre los proyectos de Dios. Probablemente, José tenía sus proyectos personales y María tenía ilusiones de jovencita que tuvieron que dejar a un lado, para seguir el plan que Dios les propone. Para que el Niño Jesús pudiera tener una familia unida, viviendo con confianza y en paz.


La Iglesia ha insistido siempre y sobretodo en estos últimos años, en la importancia del bienestar de la familia, para el desarrollo adecuado de los niños, que serán los adultos del mañana. La Iglesia quisiera que en todas las familias haya mucho dialogo. Que los padres actúen como adultos y tomen siempre las decisiones que conciernan a  la pareja, los niños y la familia, después de haber escuchado la Palabra de Dios. Seguir con confianza el plan de Dios.


Hoy la Iglesia se preocupa cada día más, por la preparación de las parejas que deciden casarse. En ayudar a los jóvenes que se comprometen a asumir su misión de esposos y de padres de familia.


Todos sabemos, por experiencia personal, hasta qué punto estamos marcados, por los acontecimientos importantes que vivimos en la infancia.


Todos sabemos, por experiencia personal, que el amor que recibimos en nuestras familias cuando éramos niños, tiene una gran influencia en el amor que transmitimos hoy a quienes encontramos en la vida.


Todos sabemos, por experiencia personal, que los momentos difíciles de nuestra infancia nos marcaron profundamente. Que, en el fondo de nosotros mismos, no deseamos que nuestros hijos vivan las mismas situaciones complicadas, que nosotros vivimos cuando niños.


En esta semana que nos separa de Navidad, tratemos de trabajar en mejorar las relaciones en nuestra familia. En todas las familias hay algo que podemos hacer, para mejorar la comunicación, para que la confianza y la paz crezcan. 

    P. Germán

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