4th Sunday of Advent Time A Los Angeles, December 21st -22nd, 2019

posted Dec 20, 2019, 11:53 AM by German Sanchez

4th Sunday of Advent Time A

Los Angeles, December 21st -22nd, 2019

1st Reading:  the book of the Prophet Isaiah 7,10-16

Psalm :23(24)1-2.3-4.5-6

2º Reading: from the beginning of the letter of Saint Paul to the Romans 1,1-7

Gospel: Saint Mathew 1, 18-24

On this last Sunday, before the nativity of Jesus, the Church invites us to contemplate the life of Joseph.

The gospels speak little of Joseph, but we know that he received from God the mission of being the guardian, of caring for Mary and the Child Jesus.

Like Joseph, we are all guardians.

We have the mission of taking care of ourselves, others and creation.

Let's observe how Joseph fulfilled his mission as guardian to try to imitate him.

When Joseph knew that Mary was pregnant and that he was not the biological father of the child, he did not denounce her. He did not defame her. He did not go and gossip to his neighbors. No, he did not despise Mary, but, on the contrary, he promised to take care of her.

Joseph joyfully dedicated his life to the education and protection of Jesus. With discretion, with humility, in silence, but with a constant presence and complete fidelity, he is always the guardian of Mary and the Child Jesus.

With attention, love and tenderness, Joseph accompanies Mary to Bethlehem for the census and suffers with her the lack of hospitality that forces them to see the baby born in a manger. He decides to flee to Egypt with his wife and son to become emigrants, escaping a corrupted power that endangers the child's life.

He is close to Mary when Jesus was 12 and got lost in the Temple of Jerusalem. He is always with Mary in the house of Nazareth to teach carpentry to his son and to help him grow in wisdom and intelligence.

Joseph is a good guardian. He spent his entire life taking care of his wife and son. He knows how to listen to his wife and son, but above all, he knows how to listen to the voice of God that guides him and always shows him the way he must go to protect his family.

Joseph is a good example for everyone. He makes decisions wisely and observes the world with realism and confidence and is willing to change his plans for the good of the people who have been entrusted to him.

Joseph is a good example for couples.

Through the sacrament of marriage, spouses receive, from the Church, the mission of caring for each other.

Joseph is a good example for parents.

God entrusts children to parents to take care of them, protect them and to keep an eye on them. Parents must teach their children to love and to be, in their time, guardians of their lives, of others and of creation.

Joseph is a good example for all of us. We are guardians of our own lives; we must take care of our brothers and sisters and especially those who are on the periphery and who suffer. We must take care of creation. God has entrusted us with the mission of being the guardians of creation.

To fulfill our mission, we must be like Joseph, righteous men and women. That is, men and women who perform the will of God. We must be good and tender. Let's not be afraid of goodness and tenderness. Let us not be ashamed to be good and tender to others and to creation. Let's look at Joseph's life. He was not a weak or mediocre man. He was just, good and tender. He was able to hear the voice of God, follow his path and accept to be the guardian of the Savior of the world. Because he was strong, he was able to protect his family. Fr. Germán

4º Domingo del Adviento   A

Los Ángeles 22 de diciembre del 2019

1ª lectura: Libro del profeta Isaías 7,10-16

 Salmo: 23(24) 1-2.3-4.5-6

2ª lectura: comienzo de la carta de San Pablo a los Romanos 1,1-7

Evangelio: San Mateo 1,18-24

En este último domingo antes del nacimiento de Jesús, la Iglesia nos invita a contemplar la vida de José.

Los evangelios hablan poco de José, pero sabemos que recibió, de parte de Dios, la misión de ser el guardián, de cuidar a María y al Niño Jesús.

Como José, todos somos guardianes. Tenemos la misión de cuidarnos a nosotros mismos, a los demás y a la creación. Observemos cómo José cumplió su misión de guardián para tratar de imitarlo.

Cuando José supo que María estaba encinta y que él no era el padre de sangre del niño, no la denunció. No la difamó. No se fue a ver a sus vecinos para chismosear. No, él no despreció a María, sino que, al contrario, se comprometió a cuidarla.

José consagró su vida con alegría a la educación y protección de Jesús.

Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad completa, fue siempre el guardián de María y del Niño Jesús.

Con atención, amor y ternura, José acompaña a María hasta Belén para el censo. Sufre con ella la falta de acogida, que los obliga a ver nacer al bebé en un pesebre. Él decide huir a Egipto con su esposa y su hijo, para convertirse en emigrantes que huyen un poder corrompido que pone en peligro la vida del niño. Él está al lado de María, cuando Jesús se pierde a los 12 años en el Templo de Jerusalén. Él está siempre con María en la casa de Nazaret, enseñando carpintería a su hijo y ayudándole a crecer en sabiduría e inteligencia.

José es un buen guardián. Pasó toda su vida cuidando a su esposa y a su hijo. Sabiendo escuchar a su esposa y a su hijo, pero sobre todo sabiendo escuchar la voz de Dios guiándolo y mostrándole siempre el camino a seguir para proteger su familia.

José es un buen ejemplo para todos.

Toma decisiones con sabiduría y observa el mundo con realismo y confianza. Está dispuesto a cambiar sus planes por el bien de las personas que le han confiado.

José es un buen ejemplo para los esposos. Por medio del sacramento del matrimonio, los esposos reciben, de parte de la Iglesia, la misión de cuidar uno del otro.

José es un buen ejemplo para los padres de familia. Dios confía los hijos a los padres, para que los cuiden, los protejan y para que estén pendientes de ellos. Los padres deben enseñar a sus hijos a amar y a ser en el futuro guardianes de su vida, de los demás y de la creación.

José es un buen ejemplo para todos nosotros.

Somos guardianes de nuestra propia vida, debemos cuidar a nuestros hermanos y hermanas.

Sobre todo, a aquellos que están en la periferia y que sufren. Debemos cuidar la creación. Dios nos ha confiado la misión de ser los guardianes de la creación.

Para cumplir nuestra misión debemos ser como José, hombres y mujeres justos. Es decir, hombres y mujeres que realizan la voluntad de Dios. Debemos ser buenos y tiernos. No tengamos miedo de la bondad y de la ternura. No tengamos vergüenza de ser buenos y tiernos con los demás y con la creación.

Observemos la vida de José. No era un hombre débil o mediocre. Era justo, bueno y tierno. Supo escuchar la voz de Dios, seguir su camino y aceptar de ser el guardián del Salvador del mundo. Porque era fuerte pudo proteger a su familia.

Amen.   P. Germán
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