4th Sunday of Easter A Los Angeles, May 6th -7th, 2017

posted May 4, 2017, 4:27 PM by German Sanchez

4th Sunday of Easter

Time A

Los Angeles, May 6th -7th, 2017

1st Reading: from the Acts of the Apostles 2,14a.36-41

Psalm : 22(23)1-3a.3b-4.5-6

2º Reading: from the 1st letter of Saint Peter 2,20b-25

Gospel: according to John 10,1-10

On this 4th Sunday of Easter the Church invites us to pray for vocations: priestly, religious, missionary, married, single and the special vocations of all men and women.

I invite you this week to think about three questions:

What is a vocation?

How to find one’s vocation?

What is the result of living one’s vocation?

What is a vocation?

A vocation is a call to live one’s life in a special way. Everyone has a vocation. God sets a way of life for everyone, a way to follow and He gives us the freedom to accept, to delay or to reject the invitation.

We are all different, and each of us has a different calling.

We are all different; each has different tastes and aspirations. We have qualities and flaws that allow us to be better in one area or another.

All vocations are necessary for society to function properly.

We need teachers, students, parents, politicians, architects, accountants, priests, doctors and men and women who dedicate their lives to serve others.

A vocation is the activity, the "job" or the profession that allows us to realize ourselves as useful and happy people who are able to do what we were created for.

How to find one's vocation?

The Gospel of this Sunday tells us that Jesus is the door. We all know that an open door allows us to go to others and that a closed door prevents us from meeting our brothers and sisters. God is in the midst of us. We need only open the doors of our hearts to him and He will enter our lives. Christ is the door which allows us to find our vocation. He illuminates us and guides us towards the vocation that each one can realize. He teaches us to love God and others as we love ourselves. He is the only one who faithfully accompanies us so that everyone can love and feel loved. He is the door that we must go through to find the beauty and richness of our lives. He does not ask for anything in return. He simply wishes to lead us towards happiness, peace and brotherhood. Open the door of your heart to Christ and you will find your vocation which is the joy of living with God and with others.

What is the result of living one’s vocation?

The result is inner peace and freedom.

When we follow gurus, philosophies or theories that oppose the Gospel which is the Good News for all, we follow people who may lead us to misfortune.

Jesus is the door that allows us to enter and leave freely. We all need to live in peace with ourselves, with God and with others. Following our vocation leads us to peace. If we are at peace we will feel free. We will discover that in our hearts there is much love and that the love given and received in a vocation frees us from selfishness, hatred and jealousy.

The vocation of all Christians is to love, and to be Christians it is necessary to open the door of our hearts to God.

Today you are all invited to meet God who is waiting for you to open to him the door of your life

Amen.

Fr. Germán

4º Domingo de Pascua

Año Litúrgico A

Los Ángeles, el 7 de mayo del 2017

1ª lectura: de los Hechos de los Apóstoles 2,14a.36-41

Salmo : 22(23) 1-3a.3b-4.5-6

2ª lectura : de la 1ª carta de San Pedro 2,20b-25

Evangelio: de San Juan 10,1-10

En éste 4º domingo de Pascua, la Iglesia nos invita a orar por las vocaciones. La vocación sacerdotal, religiosa, misionera, matrimonial, la vocación de personas solteras y la vocación de todos los hombres y mujeres de la tierra.

Los invito a reflexionar en esta semana sobre tres preguntas.

¿Qué es una vocación?

¿Cómo encontrar su vocación?

¿Cuál es el resultado de vivir su vocación?

¿Qué es una vocación?

La vocación es un llamado a vivir de una cierta manera. Cada uno tiene una vocación. Dios propone a cada uno, una ruta, un camino a seguir y nos deja libres de aceptar, de aplazar o de rechazar la invitación.

Todos somos diferentes, cada uno tiene gustos y aspiraciones diferentes. Tenemos cualidades y defectos, que nos permiten, ser mejor en un aspecto o en otro.

Todas las vocaciones son necesarias para que la sociedad funcione correctamente.

Necesitamos profesores, estudiantes, padres de familia, políticos, arquitectos, médicos, hombres y mujeres que consagren su vida al servicio de los demás.

La vocación es la actividad, el trabajo o la profesión, que nos permite realizarnos como personas útiles y felices por hacer aquello, para lo cual hemos sido creados.

¿Cómo encontrar su vocación?

El Evangelio de esta mañana nos dice que Jesús es la puerta. Todos sabemos que la puerta abierta, nos permite ir hacia los demás y la puerta cerrada, nos impide encontrar a nuestros hermanos y hermanas. Dios está en medio de nosotros. Es suficiente abrirle la puerta del corazón, para que pueda entrar en nuestra vida. Cristo es la puerta que nos permite encontrar nuestra vocación. Él nos ilumina y nos guía hacia la vocación que debemos realizar. Nos enseña a amar a Dios y a los demás, de la misma manera en que nos amamos a nosotros mismos. Él nos acompaña fielmente, para que cada uno pueda amar y sentirse amado. Es la puerta que debemos atravesar, para encontrar la belleza y la riqueza de nuestra vida. Él no pide nada a cambio. Desea simplemente conducirnos a la felicidad, a la paz y a la fraternidad. Abran las puertas de su corazón a Cristo y van a encontrar su vocación, que es la alegría de vivir con Dios y con los demás.

¿Cuál es el resultado de vivir su vocación?

El resultado es la paz interior y la libertad.

Cuando seguimos un gurú, una filosofía o una teoría que se oponen al Evangelio, que es Buena Nueva para todos, estamos siguiendo un charlatán, un ladrón o personas que nos llevan a la desgracia.

Jesús es la puerta que nos permite entrar y salir libremente. Todos necesitamos vivir en paz con nosotros mismos, con Dios y con los demás. Seguir su vocación nos conduce hacia la paz. Si estamos en paz, entonces  vamos a sentirnos libres. Vamos a descubrir que existe mucho amor en nuestros corazones. Que el amor que damos y recibimos en una vocación, nos libera del egoísmo, del mal y de la envidia.

La vocación de todos los cristianos es amar. Para ser cristianos, debemos abrir la puerta del corazón a Dios.

Hoy todos estamos invitados a encontrar a Dios.  Él  espera que le abramos la puerta de nuestra vida. Amen     P. Germán
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