4th Sunday of Easter Time C Los Angeles, May 11/12th, 2019 World day of prayer for vocations and Mother’sDay

posted May 10, 2019, 5:35 PM by St Sebastian Catholic Parish

4th Sunday of Easter Time C World day of prayer for vocations

and Mother’s Day

Los Angeles, May 11/12th, 2019

1st Reading: from the Acts of the Apostles 13,14.43-52

Psalm: 99(100)1-2.3.5.

2º Reading: from the book of Revelation 7,9.14b-17

Gospel: Saint John 10,27-30

We celebrate World day of prayer for vocations on the 4th Sunday of Easter and this year we celebrate Mother’s Day at the same time.

To speak of vocations, the Church proposes us the Gospel of the Good Shepherd. So, I will speak on this Sunday of our mothers, of the vocation to the priesthood and of the Good Shepherd.

Our mothers. First of all, I would like to wish a happy Mother’s Day to all the women who have agreed to be mothers. I also invite you to pray for those who would have wanted to be mothers but for different reasons did not have the privilege of being mothers. God shared with women the power to give life. Only women can be sure of being the mother of a child. Only a woman can decide to keep a life or end a life in her womb. For nine months we were in the womb of a woman who shared her life with us and who took care of us after birth until the day we were able to take care of ourselves. Motherhood is a privilege, an honor and a responsibility. God blessed our mothers and today we can thank these women who devoted days and nights to taking care of us, to showing us the path of justice and love, listening to us and speaking to us.

Happy Mother’s Day to all mothers. May you never forget to thank the Lord for that mission entrusted to you.

Let's also talk about the priesthood’s vocation. Mothers also have an important role in the discovery and development of the priestly vocation in a young person. Mothers know their children well. They often discover the vocation of a son to follow Christ. A mother's prayer for her son's vocation and discreet but effective accompaniment are important in the young man's response to the Lord's call. I invite all mothers not to feel afraid or ashamed to talk with their children about their vocation. The Church needs priests. Without a priest there is no Eucharist and without a priest the communities have no pastor.

The Gospel speaks to us today of the Good Shepherd. Christ is the Good Shepherd who knows us, who speaks to us and who shows us the way. The mission of the priest is to teach everyone to know Christ so they can listen to him, follow him and help them love him.

The priest is a man like others who accepts being close to Christ and tries, with his help, to be a good shepherd following the example of Christ. But priests are men like others. We make mistakes and have problems like everyone else. Sometimes we are sad, sick or discouraged. Pray for us. Help us to fulfill our mission. Correct us with love without humiliating us or plunging us into the mud of criticism or defamation. Do not forget to say thank you from time to time. Like you, we also need words of support.

Being a priest is a very beautiful mission that the Lord entrusts to us and I am happy to love the Lord and to love his people. Amen. Fr. Germán

4º Domingo de Pascua C

Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Día de las Madres

Los Ángeles, el 12 de mayo 2019

1ª lectura: de los Hechos de los Apóstoles 13,14.43-52

Salmo: 99(100)1-2.3.5

2ª lectura: del Apocalipsis de San Juan 7,9.14b-17

Evangelio: de San Juan 10,27-30

El 4º domingo de Pascua, celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y este año, celebramos al mismo tiempo, el día de las Madres.

Para hablar de las vocaciones, la Iglesia nos propone el Evangelio del Buen Pastor. Entonces, los invito a hablar en este domingo de nuestras madres, de la vocación al sacerdocio y del Buen Pastor.

Nuestras Madres. Primero que todo, quisiera desear una feliz fiesta a todas las mujeres que han aceptado ser madres. Los invito también a orar por aquellas que hubieran querido ser madres, pero que por razones diferentes no tuvieron el privilegio de serlo. Dios compartió con la mujer el poder de dar la vida. Solo la mujer puede estar segura de ser la madre de un niño. Solo la mujer puede decidir conservar una vida, o terminar una vida en su vientre. Durante nueve meses, estuvimos en el seno de una mujer que compartió con nosotros su vida y que después del nacimiento, nos cuidó hasta el día en que fuimos capaces de ocuparnos de nosotros mismos. La maternidad es un privilegio, un honor y una responsabilidad. Dios bendijo a nuestras madres y hoy, podemos agradecer a esas mujeres que consagraron días y noches para cuidarnos, para mostrarnos el camino de la justicia y del amor, para escucharnos y hablarnos.

Feliz fiesta a todas las madres y no olviden jamás, de agradecer al Señor por esa misión que les ha confiado.

Hablemos también de la vocación sacerdotal. Las madres también tienen un papel importante en el descubrimiento y desarrollo de la vocación sacerdotal en un joven. Las madres, conocen bien a sus hijos. Ellas descubren frecuentemente, la vocación de un hijo de seguir a Cristo. La oración de una madre por la vocación de su hijo y el acompañamiento discreto pero eficaz, son importantes en la respuesta del joven, al llamado del Señor. Invito a todas las madres de familia, a no sentir miedo, o vergüenza de hablar con sus hijos de la vocación. La Iglesia necesita sacerdotes. Sin sacerdotes no hay Eucaristía y sin sacerdotes, las comunidades no tienen pastor.

El Evangelio nos habla hoy del Buen Pastor. Cristo es el Buen Pastor que nos conoce, que nos habla y que nos muestra el camino. La misión del sacerdote es permitir a todos, conocer a Cristo para que puedan escucharlo, seguirlo y dejarse amar por Él.

El sacerdote es un hombre como los demás, que acepta estar cerca de Cristo para tratar, con su ayuda, de ser un buen pastor al ejemplo de Cristo. Pero los sacerdotes somos hombres como los demás. Tenemos errores y problemas como todos. A veces estamos tristes, enfermos o desalentados. Oren por nosotros. Ayúdennos a cumplir nuestra misión. Corríjanos con amor y sin humillarnos, o hundirnos en el barro de la crítica, o de la calumnia. No olviden decir gracias de vez en cuando. Como ustedes, nosotros también necesitamos palabras de aliento.

Ser sacerdote es una misión muy bonita que el Señor nos confía y estoy feliz de amar al Señor y de amar su pueblo.

Amen. 

P. Germán
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