4th Sunday of Lent A Los Angeles, March 21st /22nd, 2020

posted Mar 20, 2020, 6:58 PM by German Sanchez   [ updated Mar 21, 2020, 9:53 AM by St Sebastian Catholic Parish ]

4th Sunday of Lent

Time A

Los Angeles, March 22nd, 2020

1st Reading:  the 1st book of Samuel 16,1.6-7.10-13

Psalm : 22(23)1-3a.3b-4.5-6

2º Reading: the letter of Saint Paul to the Ephesians 5,8-14

Gospel: Saint John 9,1-41

The Church offers us Lent season to prepare us to renew for Easter Sunday, when we renew own baptism, rise with Christ and live as children of the Light.

In this time of preparation, the liturgy reminds us that God does not see as people see: people look at appearances, but the Lord looks at the heart. In today's liturgy the Church invites us to proclaim that Jesus is the light of the world.

God does not see as people see. People look at appearances, but Lord looks at the heart. The first reading, taken from the 1st Book of Samuel, tells us about the anointing of the first and greatest of the Kings of Israel.

God sends Samuel to Bethlehem, to the house of Jesse, to consecrate the one he had chosen to be King. Samuel and Jesse believed that God had chosen the greatest and most beautiful of children, but the Lord tells Samuel that he should not pay attention to appearances but to the heart. Then Samuel understands that the one the Lord had chosen is the smallest of the children who was not at home but in the field taking care of their father's flock.

This beautiful story tells us two pieces of good news. The first is that we should rejoice because God looks at our hearts and not at our weaknesses that hide the beauty within us and does not allow others to see all the gifts that God has entrusted to us.

The second good news in the story is of David's anointing -again asking us look at the hearts of our brothers and sisters and not their appearances. Next to us are wonderful people -we have brothers and sisters who have many qualities that we sometimes ignore because we do not observe their hearts but simply their appearances. In the heart of all of us there are treasures that the Lord has entrusted to us so that we can use them for ourselves and for others.

To clearly see the values ​​of others we need light.

Jesus is the light of the world.

There is a saying that says: " worse than being blind is the one who does not want to see." We have the light in our hearts because Jesus who is the Light of the world lives in us. On the day of our baptism we receive a candle lit to remind us that we are children of the light. We are called to produce the fruits of the Light that are goodness, justice and truth (Eph 5,9). If we allow ourselves to be illuminated by the Light of the risen Jesus, we will clearly see the actions that we must carry out and the words that we must use to have a better relationship with God, with ourselves, with others and with creation.

In this fourth week of Lent, let us prepare ourselves to receive the light of the risen Christ. It will help us discover the beauty that is in our hearts. It will allow us to see others with the eyes of God in exchange for judging them according to appearances. It will help us to produce fruits of goodness, justice and truth. It will allow us to become what we are: sons and daughters of the light.

Amen


Fr. Germán

4º Domingo de Cuaresma Año Litúrgico A

Los Ángeles, el 22 de marzo del 2020

1ª lectura: del 1er  libro de Samuel 16,1.6-7.10.13

Salmo : 22(23) 1-3a.3b-4.5-6

2ª lectura : de la carta de San Pablo a los Efesios 5,8-14

Evangelio: de Juan 9,1-41

La Iglesia nos ofrece la Cuaresma para prepararnos a renovar, el día de Pascua, nuestro propio bautismo, para resucitar con Cristo y vivir como hijos de la Luz.

En este tiempo de preparación que nos lleva hacia la Pascua del Señor y hacia nuestra propia Pascua, la liturgia nos recuerda que Dios no mira como los hombres: los hombres miran las apariencias, pero el Señor mira el corazón. La liturgia de hoy nos invita a proclamar que Jesús es la luz del mundo.

Dios no mira como los hombres. Los hombres miran las apariencias, pero el Señor mira el corazón. La primera lectura, tomada del 1er Libro de Samuel, nos habla de la unción del primer y más grande de los Reyes de Israel. Dios envía a Samuel a Belén, a la casa de Jesse, para que consagre aquel que había escogido para ser Rey. Samuel y Jesse creyeron que Dios había escogido al más grande y bonito de los hijos, pero el Señor le dice a Samuel que no debe fijarse en las apariencias sino en el corazón. Entonces Samuel comprende que el que el Señor había escogido es el más pequeño de los hijos que no se encontraba en casa sino en el campo cuidando el rebaño de su padre.

Esta hermosa historia nos transmite dos buenas nuevas. Debemos alegrarnos porque Dios mira nuestro corazón y no nuestras debilidades que esconden la belleza de nuestro corazón y no nos ayudan a mostrar a los demás todos los dones que Dios nos ha confiado.

La segunda buena nueva en la historia de la unción de David es que debemos mirar el corazón de nuestros hermanos y hermanas y no sus apariencias. Al lado de nosotros hay personas maravillosas.  Tenemos hermanos y hermanas que tienen muchas cualidades que a veces ignoramos porque no observamos su corazón sino simplemente sus apariencias. En el corazón de todos nosotros hay tesoros que el Señor nos ha confiado para que los utilicemos para nosotros y para los demás.

Para ver claramente los valores de los demás necesitamos la luz.

Jesús es la Luz del mundo.

Hay un dicho que dice: “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Tenemos la luz en nuestro corazón porque Jesús que es la Luz del mundo habita en nosotros. El día de nuestro bautismo recibimos un cirio prendido para que nos conduzcamos como hijos de la luz. Para que produzcamos los frutos de la Luz que son la bondad, la justicia y la verdad (Ef 5,9). Si nos dejamos iluminar por la Luz de Jesús resucitado vamos a ver claramente las acciones que debemos realizar y las palabras que debemos utilizar para tener una mejor relación con Dios, con nosotros mismos, con los demás y con la creación.

En esta cuarta semana de cuaresma, preparémonos para recibir la luz de Cristo resucitado. Ella nos ayudará a descubrir la belleza que hay en nuestro corazón. Nos permitirá ver a los demás con los ojos de Dios a cambio de juzgarlos según las apariencias. Nos ayudará a producir frutos de bondad, de justicia y de verdad. Nos permitirá transformarnos en lo que somos: hijos e hijas de la Luz.

Amen   

P. Germán
Comments