4th Sunday of Lent A Los Angeles, March 25th /26th, 2017

posted Mar 24, 2017, 7:58 PM by German Sanchez

4th Sunday of Lent

Time A

Los Angeles, March 25th /26th, 2017

 

1st Reading:  the 1st book of Samuel 16,1.6-7.10-13

Psalm : 22(23)1-3a.3b-4.5-6

2º Reading: the letter of Saint Paul to the Ephesians 5,8-14

Gospel: Saint John 9,1-41

 

The Liturgy for this 4th Sunday of Lent invites us to reflect on Baptism.

The anointing of David, Paul’s message to the Christians of Ephesus, and the incident in St. John’s Gospel where Jesus sends a blind man to wash in the pool of Siloam to cure his blindness: all bring to mind three essential elements of our Baptism: water, anointing and light.

The book of Samuel tells us that from the moment David is anointed; he is filled with the Spirit of God.

Like David, we were also anointed, and from that moment the Holy Spirit dwells in us. We are filled with the Spirit of God. On the day of our Baptism, by means of the anointing of the Church, the Spirit of God animates our existence, and illuminates our actions and our words.

The light we receive on the day of our Baptism symbolizes the action of God upon us through our first Sacrament.

As Saint Paul tells the Christians of Ephesus, now that we are united to the Lord through the anointing, we are transformed into light. We should live as sons and daughters of light, and, as Saint Paul also says “the fruits of light are goodness, righteousness and truth.”

Configured with Christ and transformed into light by means of our Baptism, we should look for goodness, justice and truth throughout our lives in order to give witness before others of the presence of the Spirit of God in us.

The third essential element of Baptism is water. We all know about the importance of water in our lives. In addition to this, the Gospel tells us this Sunday that the act of washing in the waters of Baptism allows us to see with our hearts.

The Spirit of God dwelling in us is also the Spirit of discernment. He permits us to see clearly in difficult times and in the dark moments of our lives.

By means of Baptism we have received the ability to see that God wants us to live in peace, joy and love.

If we accept that we are in the world to learn how to love, Baptism is the Sacrament that accompanies us. It gives us what is necessary so that throughout all our lives we can advance in the way of love.

In these two remaining weeks before Holy Week, by means of prayer, fasting and charity, let us try to discover the richness of Baptism so that goodness, justice and truth will always be the motives of our actions and of our words.

May Baptism be for us a Sacrament that gives us strength to live everyday as children of light which we are.

Amen

Fr. Germán

4º Domingo de Cuaresma Año Litúrgico A

Los Ángeles, el 26 de marzo del 2017

1ª lectura: del 1er  libro de Samuel 16,1.6-7.10.13

Salmo : 22(23) 1-3a.3b-4.5-6

2ª lectura : de la carta de San Pablo a los Efesios 5,8-14

Evangelio: de Juan 9,1-41

 

La liturgia de este 4º domingo de cuaresma, nos invita a reflexionar sobre el bautismo.

La unción de David, el mensaje de Pablo a los cristianos de Éfeso y el episodio en el Evangelio de San Juan, en el cual Jesús envía un ciego a lavarse en la piscina de Siloé, para devolverle la vista. Estos textos nos recuerdan tres elementos esenciales de nuestro bautismo: el agua, la unción y la luz.

El libro de Samuel nos dice que a partir del momento, en el cual David recibe la unción, él está habitado por el Espíritu de Dios.

Como David, nosotros también fuimos ungidos y a partir de ese momento, el Espíritu de Dios habita en nosotros. Estamos impregnados del Espíritu de Dios. El día de nuestro bautismo, por medio de la unción que la Iglesia hace sobre nosotros, el Espíritu de Dios penetra nuestros cuerpos. Para animar nuestra existencia y para iluminar nuestros actos y nuestras palabras.

La luz que la Iglesia nos transmite el día de nuestro bautismo, simboliza la acción de Dios sobre nosotros, por medio del primer sacramento que Él nos da.

Como dice San Pablo a los cristianos de Éfeso, ahora que estamos unidos al Señor por medio de la unción, nos transformamos en luz y debemos vivir como hijos de la luz. San Pablo dice también que “los frutos de la luz son la bondad, la justicia y la verdad”.

Configurados con Cristo y transformados en luz por medio del bautismo, debemos buscar a lo largo de nuestra vida la bondad, la justicia y la verdad. Para dar testimonio delante de los demás de la presencia del Espíritu de Dios en nosotros.

El tercer elemento esencial del bautismo es el agua. Todos sabemos la importancia del agua en la vida. Además de todo esto, el Evangelio nos dice este domingo, que el hecho de lavarnos en las aguas del bautismo, nos permite ver con el corazón.

El Espíritu de Dios que habita en nosotros es también un Espíritu de discernimiento. Nos permite ver con claridad en las situaciones difíciles y en los momentos oscuros de nuestra existencia.

Por medio del bautismo, hemos recibido la capacidad de ver el camino que Dios nos propone para vivir en paz, alegres y en el amor.

Si aceptamos que estamos en el mundo para aprender a amar, el bautismo es el sacramento que nos acompaña y que nos da lo necesario.

Para que durante toda nuestra existencia podamos avanzar por el camino del amor.

En estas dos semanas que nos quedan, antes de la Semana Santa, por medio de la oración, del ayuno y de la caridad, tratemos de descubrir las riquezas del bautismo para que la bondad, la justicia y la verdad sean siempre el motor de nuestras acciones y de nuestras palabras.

Que el bautismo sea para nosotros un sacramento que nos da la fuerza de vivir todos los días, como hijos de la luz que somos.

Amen   

P. Germán
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