4th Sunday of Lenten C March 13th – 14th, 2010

posted Mar 11, 2010, 7:01 PM by Fr Germán Sanchez

4th Sunday of Lenten

Time C

Los Angeles, March 13th – 14th, 2010

1st Reading: from the of Joshua 5,9a.10-12

Psalm : 33(34)2-3.4-5.6-7

Reading:1st Letter of Saint Paul to the Corinthians 10,1-6.10-12

Gospel: Saint Luke 15,1-3.11-32

Here we are two weeks away from the Holy week. To prepare ourselves to celebrate Easter in joy and peace, the liturgy today invites us, this Sunday, to reflect upon reconciliation.

The Gospel of the Prodigal Son, or rather the Merciful Father, is the perfect text to help us realize the kindness of God, who celebrates and rejoices each time one of us returns to Him to make peace and reconcile with Him.  This parable also helps us understand our resentment and our difficulty in accepting the immense love of God, who asks strictly nothing of the one who repents, but welcomes him and gives him back his dignity,  unconditionally.

How extraordinary indeed to have a Father who loves us so, who waits for us, and who puts up a feast every time we accept his forgiveness and his love.  Thank you, Lord, for the happiness we feel, knowing that we are loved and wanted by You.

Let us also reflect for a while on the second reading.  Saint Paul reminds us that Christ reconciled us with God, and that we have been entrusted with a mission: that of working with him towards reconciliation among all of mankind.

We are Christ’s ambassadors.  Through us, God appeals to all of mankind:  let yourself be reconciled with God.

In these days that separate us from Christ’s Easter, in these last days of Lent, let us return to the Lord, let us reconcile ourselves with God, and let us be aware of the mission entrusted to us as baptized Christians, by God: we are His ambassadors, and our mission is to reconcile the entire world with God.

Let us take this invitation seriously. Let us examine our lives to eliminate what separates us from God. Let us look around to identify situations and people with whom we should reconcile, in order to then invite them to reconcile with God.

This week, we shall use words and gestures of reconciliation to prepare ourselves to celebrate Easter with a heart that has been reconciled with God and with our brethren.

May the Holy Spirit illuminate and give the necessary strength to all baptized Christians to become God’s true ambassadors and true architects of reconciliation

Amen.

 

Fr. Germán

4º Domingo de cuaresma

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 14 de marzo del 2010

1ª lectura: del libro de Josué 5,9.10-12

Salmo : 33(34) 2-3.4-5.6-7

2ª lectura: 2ª carta de San Pablo a los Corintios 5,17-21

Evangelio: San Lucas 15,1-3.11-32

Estamos a dos semanas de la Semana Santa y para prepararnos a celebrar la fiesta de Pascua con alegría y en paz, la liturgia nos propone este domingo una reflexión sobre la reconciliación.

El Evangelio del hijo pródigo o mejor del padre misericordioso es un texto muy bonito para tomar conciencia de la bondad de Dios que hace una fiesta cada vez que uno de nosotros regresa para reconciliarse con El. Esta parábola nos ayuda también a reconocer nuestras envidias y nuestra dificultad para aceptar el inmenso amor de Dios que no le pide nada al que se arrepiente sino que lo recibe y le devuelve su dignidad sin condición. Que felicidad de saber que tenemos un Padre que nos ama, que nos espera y que hace una gran fiesta cada vez que acogemos su perdón y su amor. Gracias Señor por esta felicidad de sentirnos amados y deseados por ti.

Quisiera también que nos detuviéramos algunos instantes en la segunda carta de San Pablo que nos recuerda que Cristo nos reconcilió con Dios y que El nos confía el ministerio de trabajar con El por la reconciliación de toda la humanidad.

Somos los embajadores de Cristo y por medio de nosotros Dios mismo exhorta a todos los hombres: les pedimos que se dejen reconciliar con Dios.

En estos días que nos separan de la Pascua de Cristo, en estos días de Cuaresma que nos quedan, volvamos hacia el Señor, dejémonos reconciliar con Dios y tomemos conciencia de la misión que Dios nos confía como bautizados: somos sus embajadores y hemos sido enviados a reconciliar el mundo entero con Dios.

Tomemos en serio esta invitación. Miremos nuestras vidas para eliminar lo que nos separa de Dios y miremos alrededor de nosotros para identificar las situaciones y las personas con quienes necesitamos reconciliarnos para invitarlas luego a reconciliarse con Dios.

En esta semana, utilicemos palabras y gestos de reconciliación para prepararnos a celebrar las fiestas de Pascua con un corazón reconciliado con Dios y con nuestros hermanos y hermanas.

Que el Espíritu Santo nos ilumine y nos de la fuerza necesaria para que, todos los bautizados, seamos verdaderos embajadores de Dios, verdaderos obreros de reconciliación.

Amen.

P. Germán
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