4th Sunday of Lent Time B March 21st-22nd 09

posted Mar 20, 2009, 10:55 AM by Fr Germán Sanchez   [ updated Mar 21, 2009, 1:59 PM ]

4th  Sunday of Lent  Time B

Los Angeles, March 21st-22nd 09

1st Reading: of the Book of  Exodus 20,1-17 or 20,1-3. 7-8, 12-17

Psalm : 198.9.10.11

2º Reading:  1st letter from Saint Paul to the Corinthians 1,22-25

Gospel: Saint John 2,13-25

 

This Sunday, the fourth Sunday of Lent, the Liturgy and the Church invite us to turn our gaze towards the Cross.

We all wear a cross around our neck, and surely we have one or more crosses around our house.

This week, we can open our eyes to clean, to contemplate, to take in our hands the crosses we have in our possession.  Let us take advantage of the time left this Lent to discover the true meaning of the Cross, and let us hear the great message each cross brings us.

The Cross of Christ is Love and Light.

The Cross of Christ is Love:

In his Gospel, Saint John tells us that the Cross is the manifestation of God’s Love for the world.  In a first instance, we must see in the cross God’s immense love for humanity.  When I see the cross, I see God’s love towards me, and towards all of mankind created in His Son’s image.

The cross is the symbol of God’s Love and Forgiveness, not a symbol of Judgment or Condemnation.  Indeed, God did not send His Son to this world to judge Him, but rather for Him to save the World.

Let us rejoice that we have the Cross as a symbol of our faith, because there is no greater love than to give one’s life for a beloved.  Jesus the Christ has given His life to us to express his unconditional love for all.

Each cross must help us hear the Word of God, which tells each and every one of us: “You are my beloved Son.”

Let us look at the cross often, in order to receive God’s Love in our hearts.

The Cross is also Light:

In front of the cross of Christ, any decent man or woman must recognize the misery, the lies,  the violence and the sins in the World, and in each one of us.

A Christian gaze onto the cross helps us shed some truth on the world and on life.  We cannot deny that evil is present in all of mankind, and in our own existence.  The cross also reveals the darkness in the World, and in our lives.  The cross reminds us that light will take over darkness.  In each cross, there is Light.  There is Christ, who said: “I am the light of the world.”

The cross must shine with the Light that shows us the Truth and the Path to guide our lives.  The Light that shines from the cross shows us the way to life, to justice, to peace and to love.

The Light of the cross shows us the way to lead our lives with Truth and with Love.

Let us hold the cross in our hands to give thanks to God for His Love. Let us hold the cross in our hands to ask the Lord to shine his Light on us, so that we may find the truth in our words and in our actions.  So that we may also live in peace and in joy, as we accomplish the work that brings us closer to God and to our brethren.

Let us hold the cross in our hands as we work with Christ to defeat evil, violence, lies and injustice.

Let us hold the cross in our hands to do as God did, when he came into our world out of love, and not out of judgment.

Amen. 

Fr. Germán

4º Domingo de Cuaresma

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 21-22 de Marzo del 09

1ª lectura: del libro del Exodo 20,1-17 or 20,1-3,7-8,12-17

Salmo : 94(95)1-2.6-7.7-9

2ª lectura: 1ª carta de San Pablo a los Corintios 1,22-25

Evangelio: de San Juan 2,13-25

 

En este 4o domingo de Cuaresma, la liturgia y la Iglesia nos invitan a levantar los ojos hacia la Cruz.

Todos tenemos una cruz colgada en el cuello y seguramente que tenemos también una o más cruces en nuestros hogares.

En esta semana podemos levantar los ojos para limpiar, para contemplar y para tomar en nuestras manos las cruces que poseemos.

Aprovechemos de este tiempo que nos queda de la Cuaresma para descubrir todo lo que hay en la Cruz y tomemos conciencia del inmenso mensaje que cada cruz nos revela.

La Cruz de Cristo es Amor y Luz.

La Cruz del Cristo es Amor:

San Juan nos dice en su Evangelio que la Cruz es la manifestación del Amor de Dios por el mundo. En la cruz debemos descubrir en primer lugar el inmenso amor de Dios por la humanidad.

Al observar la cruz debo ver el Amor de Dios por mí y por todos los hombres y las mujeres creados a la imagen y a la semejanza de su Hijo.

La cruz es el símbolo del Amor de Dios y de su Perdón y no del Juicio o de la condenación ya que Dios no envió a su Hijo en el mundo para juzgarlo, sino para que, por él, el mundo sea salvado.

Alegrémonos de tener como símbolo de nuestra Fe la Cruz ya que no hay amor más grande que el de dar su vida por la persona amada y Jesucristo dio su vida por nosotros para mostrarnos su amor incondicional para todos.

Cada cruz debe permitirnos oír la Palabra de Dios que le dice a cada uno: Tú eres mi Hijo amado.

Contemplemos con frecuencia la cruz para recibir en nuestros corazones el Amor de Dios.

La cruz es también Luz:

Delante de la cruz de Cristo todo hombre y toda mujer honesta deben reconocer la miseria, la mentira, la violencia y el pecado del mundo y de cada uno de entre nosotros.

Una mirada cristiana sobre la cruz nos permite descubrir la verdad sobre el mundo y sobre la vida. No podemos negar el mal que existe en nuestra humanidad y en nuestra propia existencia. La cruz nos revela también la oscuridad presente en el mundo y en nuestra vida y la cruz nos recuerda que la luz triunfará sobre la oscuridad.

En cada cruz está la Luz, Cristo quien dijo: yo soy la luz del mundo. De la cruz debe salir la luz que nos permite ver el Camino y la Verdad para conducir nuestras vidas. La luz que sale de la cruz es la luz que nos muestra el camino de la vida, de la justicia, de la paz y del amor.

La luz de la Cruz nos permite ver el camino y la dirección que el mundo, la humanidad y nuestra propia existencia deben tomar para vivir en la Verdad, en el Amor.

Tomemos la cruz en nuestras manos para darle gracias a Dios por su Amor. Tomemos la cruz en nuestras manos para pedirle al Señor su Luz para descubrir la verdad en nuestras palabras y en nuestros actos para que podamos vivir en paz y en la alegría de quien realiza las obras que nos acercan a Dios y a nuestros hermanos.

Tomemos la cruz en nuestras manos para comprometernos con Cristo en la lucha contra el mal, contra la violencia, contra la mentira y contra la injusticia.

Tomemos la cruz en nuestras manos para hacer como hizo Dios que vino a nuestro mundo para amarlo y no para juzgarlo.

 Amen

 P. Germán
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