5º Domingo de Pascua 10 de mayo del 2009

posted May 8, 2009, 9:54 AM by Fr Germán Sanchez   [ updated May 8, 2009, 12:06 PM ]

5º Domingo de Pascua Año Litúrgico B

Los Ángeles 10 de mayo del 2009

1ª lectura: de los Hechos de los Apóstoles 9,26-31

 Salmo 21(22)

2ª lectura : de la 1ª carta de San Juan 3,18-24

Evangelio: San Juan 15,1-8

No hay necesidad de ser agricultor para comprender que las ramas de un árbol no pueden dar fruto por sí mismas si no permanecen unidas al tronco. Lo mismo ocurre con los cristianos, con los discípulos de Cristo. Si no permanecemos unidos al Señor, nuestra fe se reseca y termina por morir.

Desde Pascua y hasta la fiesta de la Pentecostés, la Palabra de Dios y la Iglesia invitan nuestro corazón y nuestra inteligencia a recibir los dones del Espíritu Santo.

Gracias a la presencia del Espíritu de Dios en nuestra existencia podemos vivir unidos a Cristo y unidos entre nosotros para formar la comunidad, la familia de los cristianos, el Cuerpo de Cristo visible hoy.

Los Hechos de los Apóstoles nos dicen que la Iglesia, la comunidad cristiana se multiplicaba con la ayuda del Espíritu Santo. En nuestra época, las comunidades que se dejan animar por el Espíritu de Dios, las parroquias y las Iglesias que viven el Evangelio no con discursos y palabras sino con actos de amor, de bienvenida, de compasión y de caridad, esas comunidades crecen y se desarrollan.

Es una error pensar que podemos vivir la fe solos y que podemos comunicarnos con Cristo sin pasar por medio de la comunidad, sin pasar por la Iglesia que es el lugar en donde recibimos el Espíritu de Dios con los sacramentos, el lugar en donde el Espíritu de Dios nos reúne para formar un solo Cuerpo, el Cuerpo de Cristo, la familia de Dios. Necesitamos vivir unidos a Cristo y los unos con los otros para que el mundo vea los frutos que producimos gracias a la acción del Espíritu Santo en nuestra vida y en nuestra comunidad.

Unidos a Cristo y a nuestros hermanos, podemos dar prueba del amor de Dios por toda la humanidad pero separados de Cristo y alejados de nuestros hermanos somos como las ramas de un árbol que no producen fruto alguno.

Dejémonos animar por el Espíritu de Dios para comprender la importancia fundamental de vivir unidos a Cristo y reconciliados con nuestros hermanos para poder ser dignamente cristianos.

Que este tiempo pascual ilumina nuestros corazones y nuestra inteligencia para que sepamos construir puentes que nos unan a Cristo y a nuestros hermanos para que la Iglesia, nuestras comunidades sigan creciendo y dando testimonio de la presencia de Cristo resucitado en medio nosotros y de la acción del Espíritu de Dios en nuestras vidas. Amen          
 
P. Germán


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