5th Sunday A, February 5th/6th, 2011

posted Feb 3, 2011, 11:51 AM by Fr. German Sanchez   [ updated Feb 5, 2011, 8:58 AM ]

5th Sunday of the Church Time A

Los Angeles, February 5th/6th, 2011

1st Reading: from the book of the Prophet Zephaniah 2,3; 3,12-13

Psalm :146(147) 6-7.8-9.9-10

2º Reading: First Letter of St Paul to the Corinthians 1, 26-31

Gospel: Saint Mathew 5,1-12a

 

In the texts proposed by the Church for Sunday celebrations, there is frequently a relationship between the first reading from the first (old) testament and the Gospel.

This week, I invite you to use the text of the first reading, taken from the book of the prophet Isaiah, in order to better understand and to find a concrete application of St Mathew’s Gospel on which we meditate this Sunday.

It seems to me that the Liturgy invites us this week to observe nature and practice solidarity.

Observe nature.

Salt and light are elements of nature that we use every day and that are indispensible for daily life.

Let us use this week to contemplate nature.

Let us give thanks to the Lord for the beauty of creation and for all that nature puts at our disposal for our comfort.

Let us be conscious of the importance of respecting and protecting all the elements of nature so that future generations after us will find a better world and not a world unkempt and destroyed because of our thoughtlessness.

Let us commit ourselves to respect and protect creation. Let us be careful with our trash and waste. Let us make careful and thoughtful use of water, electricity and all the elements that nature offers us.

There are many men and women that don’t have water, electricity, food,…

Let us be grateful to God for all that He gives us and think of those who do not enjoy the same material benefits which we have.

Practice solidarity.

In the Gospel, Jesus invites His disciples to be salt of the earth and light of the world. In the first reading, the prophet Isaiah invites His people to share the bread with the one who is hungry and to give shelter to the one who has none.

To be salt of the earth and light of the world we must practice solidarity.

There are no formulas or recipes for occupying oneself with the less fortunate of the earth. Each one knows someone in need and each one knows how one can practice solidarity in a world where there are so many abandoned men and women.

We have no excuse for not responding to our Lord’s invitation. Let us be the salt of the earth and light of the world, in the practice of solidarity here and now.

Let us be the salt of the earth and the light of the world giving joy and shedding a bit of light in the life of our brothers and sisters less fortunate than we.

Thank You, Lord, for the creation that You have placed in our hands. Teach us to respect, conserve and to share.

Amen.

Fr. Germán

5º Domingo del tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 6 de febrero del 2011

1ª lectura : del Libro de Sofonias 2,3; 3,12-13

 Salmo : 146(147) 6-7.8-9.9-10

2ª lectura : de la primera carta de San Pablo a los Corintios 1,26-31

Evangelio: San Mateo 5,1-12a

 

En los textos que la Iglesia nos propone para las celebraciones dominicales frecuentemente hay una estrecha relación entre la primera lectura tomada del primer (antiguo) testamento y el Evangelio.

En esta semana, los invito a utilizar el texto de la primera lectura, tomado del Libro del profeta Isaías, para comprender mejor y para encontrar una aplicación práctica al Evangelio de San Mateo que meditamos este domingo.

Me parece que la liturgia nos invita en esta semana a observar la naturaleza y a practicar la solidaridad.

Observar la naturaleza.

La sal y la luz son elementos de la naturaleza que utilizamos todos los días y que son indispensables en la vida cotidiana.

Aprovechemos de esta semana para contemplar la naturaleza.

Demos gracias al Señor por la belleza de la creación y por todo lo que la naturaleza pone a nuestra disposición para nuestro confort.

Tomemos conciencia de la importancia de respectar y de proteger todos los elementos de la naturaleza para que las generaciones que vienen detrás de nosotros encuentren un mundo mejor y no una tierra sucia y destruida por nuestra inconsciencia.

Comprometámonos en el respecto y la protección de la creación. Tengamos cuidado con nuestras basuras y desechos. Hagamos economías en la utilización del agua, de la electricidad y de todos los elementos que la naturaleza nos ofrece. 

Ya existen muchos hombres y mujeres que no poseen agua, electricidad, alimentos,…

Agradezcamos al Señor por todo lo que Él nos da y pensemos en aquellos que no tienen las mismas condiciones materiales que nosotros.

Practicar la solidaridad.

En el Evangelio, Jesus invita a sus discípulos a ser la sal de la tierra y la luz del mundo. En la primera lectura, el profeta Isaías invita a su pueblo a compartir el pan con aquel que tiene hambre y a acoger aquel que no tiene abrigo.

Para ser la sal de la tierra y la luz del mundo debemos practicar la solidaridad.

No hay fórmulas o recetas para ocuparse de los desafortunados de la tierra. Cada uno conoce alguien que está en la necesidad y cada uno sabe cómo puede practicar la solidaridad en un mundo en el que hay tantos hombres y mujeres abandonados.

No tenemos excusa para no responder a la invitación del Señor. Seamos la sal de la tierra y la luz del mundo practicando la solidaridad hoy y aquí.

Seamos la sal de la tierra y la luz del mundo dándole gusto y llevando un poco de luz e n la vida de nuestros hermanos y hermanas menos afortunados que nosotros.

Gracias Señor por la creación que has puesto en nuestras manos y enséñanos a respectar, a conservar y a compartir.

Amen.

P. Germán



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