5th Sunday in the Church’s time C Los Angeles, February 6th-7th, 2016

posted Feb 4, 2016, 6:07 PM by German Sanchez

5th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, February 6th-7th, 2016

1st Reading: of the Book of the Prophet Isaiah 6,1-2a.3-8

Psalm : 137(138)1-2.2-3.4-5.7-8º

Reading:1st Letter of Saint Paul to the Corinthians 15,1-11

Gospel: Saint Luke 5,1-11

This Sunday we celebrate the World Day of Prayer for Consecrated Life.

I invite you to pray for all consecrated people (priests, religious and consecrated lay men and women) that you have met in life and that have somehow helped you to get to know Christ and the Church.

However, we should not forget that on the day of our baptism we all have been consecrated through prayer, the laying on of hands, and the anointing with Chrism.

The readings of this Sunday will help us understand our mission as baptized persons, in other words, our mission as consecrated people.

All the baptized should respond to the call of the Lord in the same way that the prophet Isaiah did.

Following Paul's example, we have to proclaim the Gospel, the Good News that we have received.

Without fear, we need to follow Christ as the first disciples did.

Our mission as a baptized person is:

1. Answer the call of God

2. Proclaim the Good News

3. Follow Christ.

1. Answer the call of God.

In this Year of Mercy the Church wants all the baptized to wake up. Every baptized person is called by name, gets a personal call from the Lord, and has a mission in the Church, in his family, at work, in society and in the world.

We have been called by God and God expects us to respond personally.

We should use this Year of Mercy to respond to the Lord: Here I am my Lord: send me.

The Church does not want jobless Christians. The Church has a mission for everyone. The Church and the world need the commitment of all the baptized for the Good News to be proclaimed to all with no exception.

2. Proclaiming the Good News is the mission of all the baptized. In this Year of Mercy we are sent into the world to proclaim to all our brothers and sisters that we have received a treasure that we want to share. Let us take advantage of this Year of Mercy for our families, our friends, colleagues, neighbors, and the world, to discover that we have received a message of love, compassion, brotherhood, respect and solidarity. The Good News we have received is the only path for justice, peace and happiness.

3.- Following Christ is the one thing we need to do. If we follow Christ we will not be afraid or ashamed to be enlightened by the Spirit of God. If we follow Christ, the world will discover in our faces, in our words, and in our actions, the beauty and joy of the Gospel. If we follow Christ we will perform acts of mercy and we will be ambassadors, messengers of God in daily life. In this year of Mercy, all the baptized, all consecrated people are sent to proclaim the Good News and to follow Christ.

Amen.

Fr. Germán


5º Domingo del tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 7 de febrero del 2016

1ª lectura: del libro de Isaías 6,1-2a.3-8

Salmo : 137(138)1-2.2-3.4-5.7-8

2ª lectura: 1ª carta de San Pablo a los Corintios 15,1-11

Evangelio: de San Lucas 5,1-11

Este domingo celebramos la Jornada Mundial de Oración por la vida consagrada.

Los invito en primer lugar, a orar por todas las personas consagradas (sacerdotes, religiosos o religiosas y laicos consagrados), que han encontrado en su vida y que de alguna manera u otra, les han ayudado a conocer a Cristo y a la Iglesia.

Pero, no podemos olvidar que todos los bautizados hemos sido consagrados, el día de nuestro bautismo por medio de la oración, de la imposición de manos y de la unción con el Santo Crisma.

Las lecturas de este domingo nos ayudan a comprender nuestra misión de bautizados, es decir, de personas consagradas que somos.

Todos los bautizados debemos  responder a la llamada del Señor, de la misma manera que el profeta Isaías.

Siguiendo el ejemplo de Pablo, debemos transmitir el Evangelio, la Buena Nueva que hemos recibido.

Sin temor, debemos seguir a Cristo, como lo hicieron los primeros discípulos.

Nuestra misión de bautizados es:

1.- responder a la llamada

2.- anunciar la Buena Nueva

3.- seguir a Cristo.

1.- responder a la llamada.

En este año de la Misericordia, la Iglesia desea que todos los bautizados se despierten. Cada bautizado recibe un llamado del Señor, que nos llama por nuestro propio nombre. Cada uno tiene una misión en la Iglesia, en su familia, en su trabajo, en la sociedad y en el mundo. Todos los bautizados han sido llamados por Dios. Él espera que cada uno responda personalmente.

Debemos aprovechar de este año de la Misericordia para responder al Señor: Aquí estoy Señor: envíame.

La Iglesia no quiere cristianos desocupados. La Iglesia tiene una misión para todos. La Iglesia y el mundo necesitan el compromiso de todos los bautizados, para que la Buena Nueva sea conocida por todos sin excepción.

2.- Anunciar la Buena Nueva es la misión de todos los bautizados. En este año de la Misericordia hemos sido enviados al mundo entero, para anunciar a todos nuestros hermanos y hermanas, que hemos recibido un tesoro y que deseamos compartirlo con todos. Aprovechemos de este año de la Misericordia para que nuestras familias, nuestros amigos, colegas de trabajo, vecinos y el mundo entero, descubran que hemos recibido un mensaje de amor, de compasión, de fraternidad, de respeto y de solidaridad. La Buena Nueva que hemos recibido es un camino de justicia, de paz y de felicidad para todos.

3.- Seguir a Cristo es la única tarea que debemos seguir. Si seguimos a Cristo no vamos a sentir temor, ni vergüenza de dejarnos animar por el Espíritu de Dios que habita en nosotros. Si seguimos a Cristo, el mundo entero va a descubrir en nuestro rostro, en nuestras palabras y en nuestros actos, la belleza y la alegría del Evangelio. Si seguimos a Cristo vamos a hacer actos de misericordia y seremos embajadores, mensajeros de Dios en la vida cotidiana. En este año de la Misericordia, todos los bautizados, todos los consagrados, son enviados a anunciar la Buena Nueva y a seguir a Cristo. Amén

P. Germán
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