5th Sunday of Lent A, April 9th-10th 2011

posted Apr 6, 2011, 1:49 PM by Fr. German Sanchez   [ updated Apr 9, 2011, 1:06 PM ]

5th  Sunday of Lent

Time A

Los Angeles, April 9th,-10th 2011

 

1st Reading:  the book of the Prophet Ezekiel 37,12-14

Psalm : 129(130)1-2.3-4.5-6.7-8

2º Reading: the letter of Saint Paul to the Romans 8,8-11

Gospel: Saint John 11,1-45

 

On this Last Sunday of Lent, before the Great Week, Holy Week, the Church offers us a Scriptural reading that is well-known and fundamental in the life of all the baptized.

The resurrection of Lazarus reminds us that Jesus grieves with us in the face of suffering, in the face of death, and that we believe in the resurrection of the dead.

Jesus weeps with us in the face of suffering, in the face of death

Once more, the Gospel tells us that God is not a distanced God but a God who is very close to us. He is like us, but sinless, who suffers with us, cries with us, and understands our tears, our difficulties and, sometimes even our despair.

By means of our Baptism we agree to live with Jesus, to share our life with Him, since we know that He shared His life with us. We. the Baptized, are not alone in the face of suffering, of adversities, or of death;

Our God came to accompany us and to walk with us in this world where there are often difficulties, adversities, and sufferings. Let us not fear. He is with us and shares our sufferings.

Next week we will celebrate the Passion, death and resurrection of Jesus. I invite you to prepare yourselves for these celebrations with a spirit of gratitude. Thank You Lord, for having accepted suffering, humiliation and pain, to remind us that we were created to live and not to die.

We believe in the resurrection of the dead. Every Sunday, when we recite the Creed together, we say: “I believe in the resurrection of the dead and life everlasting”.

But when we are in the face of the death of a  loved one, it is difficult to detach ourselves and place that person in God’s hands.

To cry is human, and Jesus cries the death of Lazarus, before the Jews that accompanied Martha and Mary.

The Christian faith does not ask us to rejoice in the face of death, rather, it invites us to face death with the conviction that death is not the end, but a passageway to an encounter with God and to a life that has no end.

Let us not deceive ourselves with theories and philosophies that propose all kinds of transformations and changes after death to return to this world, reincarnated in another person or in an element of nature.

These propositions attract us since we do not want to die, and because of our pride, it is difficult to accept the limitation that death imposes.

We, the baptized, we believe in the God of Jesus Christ, Who died as we also will, to show us the way of the resurrection that awaits us after this mortal life.

Let us not be afraid in the face of death. He rose, and we shall also rise with Him.

Amen

Fr. Germán

5º Domingo de Cuaresma

Año Litúrgico A

Los Ángeles 10 de abril del 2011

 

1ª lectura : Libro del Profeta Ezequiel 37,12-14

 Salmo : 129(130)1-2.3-4.5-6.7-8

2ª lectura :de la carta de Sn Pablo a los Romanos 8,8-11

Evangelio: San Juan 11,1-45

 

En este último domingo de Cuaresma, antes de entrar en la Gran Semana, la Semana Santa, la Iglesia nos propone un texto muy conocido de la Biblia y fundamental en la vida de todos los bautizados.

La resurrección de Lázaro nos recuerda que Jesús llora con nosotros frente al sufrimiento, frente a la muerte y que creemos en la resurrección de los muertos.

Jesús llora con nosotros frente al sufrimiento, frente a la muerte.

Una vez más, el Evangelio nos dice que nuestro Dios no es un Dios alejado sino que está muy cerca de nosotros. El es como nosotros, excepto en el pecado, el sufre con nosotros, llora con nosotros, comprende nuestras lágrimas, nuestras dificultades y a veces nuestro desespero.

Por medio del bautismo aceptamos de vivir con Jesús, de compartir nuestra vida con él ya que sabemos que él compartió la suya con nosotros. Los bautizados no estamos solos frente al sufrimiento, frente a la adversidad y frente a la muerte; nuestro Dios vino para acompañarnos y para caminar con nosotros en este mundo en el cual frecuentemente hay dificultades, desgracias y sufrimientos. No tengamos miedo. El está con nosotros y comparte nuestro sufrimiento.

La próxima semana vamos a celebrar la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús. Los invito a prepararse para estas celebraciones con un espíritu de agradecimiento. Gracias Señor por haber aceptado el sufrimiento, la humillación y el dolor para recordarnos que fuimos creados para vivir y no para morir.

Creemos en la resurrección de los muertos. Todos los domingos, cuando recitamos juntos el credo, decimos: “Creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna”.

Pero cuando estamos frente a la muerte de un ser querido, nos cuesta trabajo separarnos y colocar la persona que se va en las manos de Dios.

Llorar es humano y Jesús llora la muerte de Lázaro delante de los judíos que acompañaban a Marta y a María.

La fe cristiana no nos pide que nos alegremos frente a la muerte sino que nos invita a afrontar la muerte con la convicción de que la muerte no es el final sino el pasaje hacia el encuentro con Dios y hacia la vida que no tiene fin.

No nos dejemos engañar con teorías y filosofías que propones toda clase de transformaciones y de cambios después de la muerte para regresar en este mundo reencarnados en otra persona o en un elemento de la naturaleza.

Esas proposiciones nos atraen ya que no queremos morir y a causa de nuestro orgullo nos cuesta trabajo aceptar el límite que nos impone la muerte.

Nosotros los bautizados, nosotros creemos en el Dios de Jesucristo que murió como nosotros para mostrarnos el camino de la resurrección que nos espera después de esta vida mortal.

No tengamos miedo frente a la muerte. Él resucitó y nosotros resucitaremos con Él.

Amen   

P. Germán


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