5th Sunday of Lenten Time C Los Angeles, March 12th – 13th, 2016

posted Mar 10, 2016, 3:50 PM by St Sebastian Catholic Parish

5th Sunday of Lenten

Time C

Los Angeles, March 12th – 13th, 2016

1st Reading: from the Book of Isaiah 43,16-21

Psalm : 126.1-2,2-3,4-5,6

Reading: Letter of Saint Paul to the Philippians 3,8-14

Gospel: Saint John 8,1-11

In these days, before Holy Week, I invite you to reflect on the last sentence of today’s Gospel: “…I do not condemn you. Go, and from now on do not sin any more”.

This declaration of Jesus in front of the sinful woman is Good News for us. There are two parts in this sentence: “…I do not condemn you. And Go, and from now on do not sin any more”.

We should meditate on this Good News in order to prepare ourselves to celebrate Holy Week with an open heart filled with hope for us and for others. Jesus doesn’t condemn. He didn’t come to the world to condemn us but to save us. Jn 12,47b

The joy that should fill the hearts of all disciples of Jesus takes it roots in this deep conviction. The Lord doesn’t condemn us. He does everything to help us to leave our darkness, sorrows, sufferings and our sins.

Our God is not an uncompassionate Judge but a Father, a friend and a merciful guide.

The second part of Jesus’ affirmation helps us to live with a pure heart for the Lord who sends us into the world with the invitation not to sin anymore.

The fact that Christ sends us after discovering our faults means that the Lord is confident in us. He believes and knows that we are able to change. He knows our hearts, our wealth and our poverty. He sends us and he commits to walking with us, enlightening us, guiding us and strengthening us. 

We should open our hearts today in order to receive these words of Christ: “…I do not condemn you. Go, and from now on do not sin any more”.

We will celebrate Holy Week with a joyful heart if we discover that we are forgiven sinners, men and women whom God saves and people whom the Supreme Judge of creation doesn’t judge.

The words of Christ invite us also to not judge our brothers and sisters.

Many of our divisions in our families and conflicts in our communities exist because of our judgments. Often we judge very easily and without compassion. Christ invites us during this Holy Week to celebrate with an open heart that pushes us to act with words and actions full of understanding, compassion, forgiveness, hope and mercy.

In this last week of Lent let us seize the Lord’s forgiveness so that we can offer our forgiveness to those who have hurt us. In this year of Mercy, let us be joyful having a God who doesn’t judge. Let us follow his example in order to be like Him: full of mercy.

All Christians should listen to the invitation of Christ: “…from now on do not sin any more”.

Let us take time during this week to listen to the words of Christ which are Good News sending us into the world: “…I do not condemn you. Go, and from now on do not sin any more”.

Amen.

Fr. Germán

5º Domingo de Cuaresma

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 13 de marzo del 2016

1ª lectura: del libro de Isaías 43,16-21

Salmo : 125(126)1-2.2-3.4-5.6

2ª lectura: carta de San Pablo a los Filipenses 3,8-14

Evangelio: San Juan 8,1-11

En estos días, antes de la Semana Santa, los invito a reflexionar con la última frase del Evangelio de este domingo: “… yo no te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”.

Esta declaración de Jesús frente a la mujer pecadora, es una buena nueva para nosotros. Está compuesta de dos partes: “… yo no te condeno”  y “Vete y ya no vuelvas a pecar”.

Para prepararnos a celebrar la Semana Santa con un corazón abierto y lleno de esperanza, para nosotros y para los demás, debemos meditar esta buena nueva. Jesús no condena. No vino al mundo para condenarnos, sino para salvarnos. (Jn 12,47b).

La alegría que debe llenar el corazón de todos los discípulos de Jesús, tiene sus raíces en esta profunda convicción. El Señor no nos condena, sino que hace todo para ayudarnos a salir de nuestras tinieblas, penas, sufrimientos, de nuestro pecado.

Nuestro Dios no es un juez implacable sino un Padre, un amigo, un guía misericordioso.

La segunda parte de la afirmación de Jesús, nos ayuda a vivir con un corazón purificado por el Señor, quien nos envía al mundo con la consigna de no pecar más.

El hecho de que Cristo nos envíe al mundo, después  de descubrir nuestras faltas, significa que el Señor tiene confianza en nosotros. Cree y sabe que somos capaces de cambiar. Conoce nuestro corazón, nuestras riquezas y pobrezas. Nos envía porque se compromete a caminar con nosotros, a iluminarnos, a guiarnos y a fortalecernos.

Hoy debemos abrir el corazón para recibir estas palabras de Cristo: “… yo no te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”.

Celebraremos la Semana Santa con un corazón alegre, si descubrimos que somos pecadores perdonados, hombres y mujeres que Dios salva. A quienes el Juez supremo de la creación no juzga.

Las palabras de Cristo nos invitan también a no juzgar a nuestros hermanos y hermanas.

Muchas de las divisiones en nuestras familias y conflictos en nuestras comunidades, se deben a juicios temerarios. Tenemos la costumbre de juzgar fácilmente y sin compasión. Cristo nos invita a celebrar la Semana Santa con un corazón abierto, que nos impulse a actuar con palabas y actos llenos de comprensión, de compasión, de perdón, de esperanza, de misericordia.

En esta última semana de cuaresma, aprovechemos para recibir el perdón del Señor y ofrecer nuestro perdón, a aquellos que nos han ofendido. En este año de la misericordia, alegrémonos de tener un Dios que no nos juzga. Sigamos su ejemplo para ser como Él, llenos de misericordia.

Todos los cristianos deben escuchar esta invitación de Cristo: “… Vete y ya no vuelvas a pecar”.

Tomemos tiempo durante esta semana, para escuchar todos los días en nuestros corazones y en nuestra vida, las palabras de Cristo que son al mismo tiempo, una Buena Nueva y envío al mundo: “… yo no te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”.

Amen. P. Germán
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