5th Sunday of Lent Year B Los Angeles, March 17th/ 18th 2018

posted Mar 15, 2018, 11:03 AM by St Sebastian Catholic Parish

5th  Sunday of Lent Year B

Los Angeles, March 17th /18th 2018

1st Reading: from the Book of Jeremiah 31,31-34

Psalm : 50 (51)3-4,12-13,14-15

2º Reading: from the letter to the Hebrews 5,7-9

Gospel: Saint John 12,20-33

The liturgy of this last Sunday of Lent invites us to look at the bottom of our hearts and contemplate the cross of Christ. To understand the novelty of the New Covenant, which we are going to celebrate next week, we each must take a few minutes to look at our heart and to contemplate the cross of Jesus.

Look at the bottom of our heart.

The prophet Jeremiah, in a beautiful text of the Old Testament, reveals to us the beauty, the novelty and the greatness of the New Covenant. God says: "I will place my law within them and write it upon their hearts; " Jr 31,31-34

All men and women have in their hearts the Law of God. Everyone has the ability to know the difference between good and evil. Everyone has a heart that can love and be loved. Everyone can have a relationship with God and everyone can welcome his love. All men and women are capable of living the concept of brotherhood because everyone can understand that God is our Father and that we are all brothers and sisters. Of course we need education and help from others to understand and see what is at the bottom of our hearts.

Prayer, fasting and sharing that the Church offers us during Lent are instruments that allow us to look into the depths of our hearts and to listen to the voice of God speaking within.  We should use the love, kindness, solidarity and brotherhood that exist in us to live better. Let's look into our hearts and discover the presence of God.

Today, we are also invited to contemplate the cross of Christ.

The Gospel tells us that some foreigners, Greeks, went to see Jesus and they met him, who was suffering, who was afraid and who was tormented by the idea of ​​dying. They were looking for someone who had performed amazing miracles and who was considered by some to be the Messiah or the greatest of the prophets in history. They met a tormented man facing an inner conflict.

Jesus is also afraid in the Garden of Gethsemane. Jesus is afraid because he loved life. He lives a tremendous agony because he knows that he will be abandoned by all and that he will be alone in front of his accusers and facing death. He knows that his Father will save him but he is alone to face suffering and death.

Contemplating the cross of Christ and contemplating his suffering allows us to discover the immense love of God for humanity. God is in solidarity with all people who suffer and especially with innocents who suffer around us.

Contemplating the cross of Christ and his suffering invites us to approach those who suffer discreetly, with tenderness, love and respect.

Going to the boundaries, as Pope Francis often says, is contemplating the cross that many people around us hold and approaching them.

To prepare us to celebrate Holy Week in a Christian way, let's look into our hearts and contemplate the cross of Christ.

If we do that this week, our life will change and we will be closer to God and our brothers and sisters. Happy preparations towards Easter.

Fr. Germán

5°  Domingo de Cuaresma

Año Litúrgico B

Los Ángeles 18 de marzo del 2018

1ª lectura : del libro de Jeremías 31,31-34

 Salmo : 50 (51)3-4.12-13.14-15

2ª lectura : de la carta a los Hebreos 5,7-9

Evangelio: San Juan 12,20-33

La liturgia de este último domingo de cuaresma, nos invita a mirar al fondo de nuestro corazón, a contemplar la cruz de Cristo. Para comprender la novedad de la Nueva Alianza, que vamos a celebrar la próxima semana, debemos darnos unos minutos para mirar nuestro corazón y contemplar la cruz de Jesús.

Mirar el fondo de nuestro corazón.

El profeta Jeremías, en un texto hermoso del Antiguo Testamento, nos revela la belleza, la novedad y la grandeza de la Nueva Alianza. Dios dice: “Pondré mi ley en lo más profundo de su mente, la voy a grabar en sus corazones.” Jr 31,31-34

Todos los hombres y mujeres de la creación tienen en su corazón la Ley de Dios. Todos tienen la capacidad de hacer la diferencia entre el bien y el mal. Todos tienen un corazón capaz de amar y ser amados. Todos pueden tener una relación con Dios y recibir su amor. Todos los hombres y las mujeres de la creación tienen la capacidad de vivir en  fraternidad, porque todos pueden comprender que Dios es nuestro Padre y que todos somos hermanos y hermanas. Claro que necesitamos aprender y recibir ayuda de los demás, para comprender y ver lo que hay en el fondo de nuestro corazón.

La oración, el ayuno y el compartir es  lo que la Iglesia nos propone durante la cuaresma, como instrumentos para mirar en el fondo de nuestro corazón. Escuchar la voz de Dios que habla en el fondo de nosotros mismos. Utilizar el amor, la bondad, la solidaridad y la fraternidad que existen en nosotros para vivir mejor.

Miremos al fondo de nuestro corazón y descubramos la presencia de Dios.

Hoy, estamos invitados también a contemplar la cruz de Cristo.

El Evangelio nos dice que algunos extranjeros, Griegos, fueron a ver a Jesús y se encontraron con un hombre que sufría, que tenía miedo y que estaba atormentado por la idea de morir. Ellos buscaban alguien que había hecho prodigios, milagros y que era considerado por algunos como el Mesías, o el más grande de los profetas de la historia. Sin embargo, descubren a un hombre atormentado que afronta un conflicto interior.

Jesús siente miedo porque ama la vida. Vive una tremenda agonía porque sabe que será abandonado por todos y que estará solo frente a sus acusadores y frente a la muerte. Sabe que su Padre lo va a salvar, pero está solo para afrontar el sufrimiento y la muerte.

Contemplar la cruz de Cristo y contemplar su sufrimiento, nos permite descubrir el inmenso amor de Dios por la humanidad. Dios se hace solidario con todas las personas que sufren. Sobre todo con los inocentes que sufren alrededor de nosotros.

Contemplar la cruz de Cristo y su sufrimiento, nos invita a acercarnos a quienes sufren discretamente, con ternura, amor y respeto.

Ir a las periferias, como dice frecuentemente el Papa Francisco, es contemplar la cruz que cargan muchas personas que están alrededor de nosotros y acercarnos a ellas.

Para prepararnos a celebrar la Semana Santa de una manera cristiana, miremos el fondo de nuestro corazón y contemplemos la cruz de Cristo.

Si hacemos eso esta semana, nuestra vida cambiará y estaremos más cerca de Dios y de nuestros hermanos y hermanas.

Feliz preparación hacia la Pascua.

P. Germán
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