5th Sunday of the Church A LA, February 8th/9th, 2014

posted Feb 6, 2014, 5:34 PM by German Sanchez

5th Sunday of the Church Time A

Los Angeles, February 8th/9th, 2014

1st Reading: from the book of the Prophet Isaiah 58,7-10

Psalm :111 (112) 4-5,6-7,8-9

2º Reading: First Letter of St Paul to the Corinthians 2,1-5

Gospel: Saint Mathew 5,13-16

 

Christ told his disciples: “You are the salt of the earth; you are the light of the world”.

On the day of our baptism we received the mission to be the light of the world and the salt of the earth.

We all know the importance of light in our lives. Light is essential to see clearly and to help us discover the beauty of creation.

In the same way that light plays an important role in our lives, Christians have the mission to help others to see clearly and to discover the beauty of their existence.

We also know the importance of salt in the preparation of food. Just a bit of salt is needed to flavor the whole dish. Christians are like salt. We are not very numerous but we have a mission to spice up the lives of our brothers and sisters and to spice up our existence on earth.

Our faith in Christ and the presence of the Holy Spirit in our lives should help us to live joyfully and to be light and salt for others.

The prophet Isaiah in the first reading says that our lives become light in the middle of darkness when we share with the needy and when we practice justice.

Sharing and practicing justice are two ways available to everyone to become the light of the world and the salt of the earth. We all have something to share. We all have gifts, talents and possessions that can be of service to others. We all have friends and social or work relationships, that allow us, to practice justice, respect for others and brotherhood every day.

If we want to be the light of the world and the salt of the earth, we must live in solidarity with those who have less than we do..

If we want to be the light of the world and the salt of the earth, we must practice justice in all our relationships. Justice is the source of peace and peace is the path to happiness.
Let’s allow the Spirit of God to enlighten us so that we can become what we are: the light of the world and the salt of the earth.

Let’s listen to the Word of God and let’s follow the way of the Gospel to live in solidarity with our brothers and sisters in need and to be workers of justice in all our relationships.

Amen.

Fr. Germán

5º Domingo del tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 9 de febrero del 2014

1ª lectura : del Libro de Isaías 58,7-10

 Salmo : 111 (112) 4-5,6-7,8-9

2ª lectura : de la primera carta de San Pablo a los Corintios 2,1-5

Evangelio: San Mateo 5,13-16

 

Cristo le dice a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra, ustedes son la luz del mundo.”

El día de nuestro bautismo recibimos la misión de ser la luz del mundo y la sal de la tierra.

Todos conocemos la importancia de la luz en la vida de nuestra humanidad. La luz es indispensable para ver claro y ayudarnos a descubrir la belleza de la creación.

De la misma manera que la luz tiene una función importante en nuestra vida, así también los cristianos tienen la misión, de ayudar a los demás a ver con más claridad y a descubrir la belleza de su existencia.

También conocemos la importancia de la sal en la preparación de un plato. Un poco de sal, es suficiente para darle sabor a todo el plato. Los cristianos somos como la sal. No somos muy numerosos, pero tenemos la misión de darle sabor a la vida de nuestros hermanos y hermanas. De darle sabor a nuestra existencia en la tierra.

La fe en Cristo y la presencia del Espíritu Santo en la vida de todos los bautizados, debe ayudarnos a vivir alegres para ser luz entre los demás y sal de la tierra.

El profeta Isaías dice en la primera lectura, que nuestra vida es luz en medio de las tinieblas, cuando compartimos con los más necesitados y practicamos la justicia.

El compartir y la práctica de la justicia, son dos formas de acción al alcance de todos, para transformarnos en luz del mundo y sal de la tierra. Todos tenemos algo para compartir. Todos poseemos dones, talentos y bienes que podemos poner al servicio de los demás. Todos contamos con amistades, personales y de trabajo, o interacciones sociales que nos permiten, día a día, practicar la justicia, el respeto hacia los demás y la fraternidad.

Si queremos ser la luz del mundo y la sal de la tierra, debemos vivir en solidaridad con aquellos que están alrededor de nosotros, o que viven lejos y que poseen menos bienes materiales que nosotros.

Si queremos ser la luz del mundo y la sal de la tierra, debemos practicar la justicia en todas nuestras interacciones con nuestros semejantes. La justicia es la fuente de la paz y la paz es el camino hacia la felicidad.

Dejémonos guiar por el Espíritu de Dios para ser lo que somos: luz del mundo y sal de la tierra.

Escuchemos la Palabra de Dios y sigamos el camino del Evangelio para vivir en solidaridad con nuestros hermanos y hermanas necesitados. Para ser obreros de justicia en todas nuestras interacciones con los demás.

Amen.

P. Germán
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