6th Sunday in the Church’s time C LA, February 16th - 17th, 2019

posted Feb 13, 2019, 11:46 AM by St Sebastian Catholic Parish

6th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, February 16th - 17th, 2019

1st Reading: of the Book of the Prophet Jeremiah 17,5-8

Psalm : 1,1-2.3.4.6º

Reading:1st Letter of Saint Paul to the Corinthians 15,12.16-20

Gospel: Saint Luke 6,17. 20-26

On February 4th, Pope Francis signed a common declaration on Human Fraternity with the highest authority of the Sunni branch of Islam, Sheikh Ahmed Mohamed al-Tayeb,. This document is, in my opinion, the most important signed text in the history of our humanity after the Declaration of the Rights of Man and the Citizen in 1789.

Speaking of that document that he had just signed with Pope Francis, the great Imam Ahmed Mohamed al-Tayeb said: "teach your children this Letter; because this document is an extension of the Constitution of Islam, it is an extension of the Beatitudes of the Bible."

I invite you to read and work with family or friends, believers or not, about the urgent, profound and sincere call of that document, to build fraternity so that our humanity does not continue to be destroyed.

Indeed, this document is an extension of the Beatitudes that we have just proclaimed in today's Gospel.

Jesus says that all men and women of creation have the right to be happy.

That happiness does not depend on the material wealth we possess, but on our union with God who created everything and our commitment in the struggle against injustice, against poverty and against the destruction of creation.

That historical document on "The Human Fraternity" speaks in the name of God and on behalf of all the innocent souls that suffer "because of the unequal distribution of natural resources, which benefits only a minority of the rich at the expense of most of the peoples of the earth."

In that document, Pope Francis and the great Imam Ahmed Mohamed al-Tayeb remind us that "“among the most important causes of the crises of the modern world are a frozen human conscience, a distancing from religious values and a prevailing individualism accompanied by materialistic philosophies that deify the human person and introduce material values in place of supreme and transcendental principles."

If human fraternity becomes the center of the concern and activity of all political and religious leaders, our society will know the universal peace that all men and women must know in this life.

The value of this document is also found in the fact that it is not content to denounce what does not work and the roots of evil, but also proposes solutions.

It invites all men and women of good will, believers or not to reject violence and blind extremism, to love the values ​​of tolerance, dialogue and respect.

It invites us to recognize the equality of the rights and duties of all “To reject the discriminatory use of the term minorities which engenders feelings of isolation and inferiority”.

We are called to defend the fundamental rights of children, the weak, the handicapped and the oppressed.

This is a document that offers us precise points to live the Beatitudes today. Amen.

Fr. Germán

6º Domingo del Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 17 de febrero del 2019

1ª lectura: del libro de Jeremías 17,5-8

Salmo : 1,1-2.3.4.6

2ª lectura: 1ª carta de San Pablo a los Corintios 15,12.16-20

Evangelio: de San Lucas 6,17. 20-26

El 4 de febrero, el Papa Francisco firmó con la más alta autoridad del Islam Sunita, el jeque Ahmed Mohamed al-Tayeb, una declaración conjunta sobre la fraternidad humana. En mi opinión, ese documento representa el texto más importante firmado en nuestra humanidad, después de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1789.

Hablando de ese documento que acababa de firmar con el Papa Francisco, el gran Imam Ahmed Mohamed al-Tayeb decía: “enseñen a sus hijos esta Carta, porque este documento es una extensión de la Constitución del Islam, es una extensión de las Bienaventuranzas de la Biblia.”

Los invito a leer y trabajar en familia o con amigos, creyentes o no, sobre el llamado urgente, profundo y sincero de ese documento. A construir la fraternidad, para que nuestra humanidad no siga destruyéndose.

Efectivamente, este documento es una extensión de las Bienaventuranzas que acabamos de proclamar en el Evangelio de hoy.

Jesús dice que todos los hombres y mujeres de la creación, tienen derecho a ser felices. Que la felicidad no depende de la riqueza material que poseemos, sino de nuestra unión con Dios que lo creó todo. Y de nuestro compromiso en la lucha contra la injusticia, contra la pobreza y contra la destrucción de la creación.

Ese documento histórico sobre “La Fraternidad Humana” habla en nombre de Dios. Y en nombre de todas las almas inocentes que sufren “a causa de la distribución desigual de los recursos naturales, beneficiando solamente una minoría de ricos, en detrimento de la mayoría de los pueblos de la tierra.”

En ese documento, el Papa Francisco y el gran Imam Ahmed Mohamed al-Tayeb, nos recuerdan que “entre las causas más importantes de la crisis del mundo moderno, están una consciencia humana anestesiada y un alejamiento de los valores religiosos, además del predominio del individualismo y de las filosofías materialistas, que divinizan al hombre y colocan los valores materiales en el lugar de los principios supremos y transcendentes”.

Si la fraternidad humana se convierte en el centro de la preocupación y la actividad de todos los líderes políticos y religiosos, nuestra sociedad conocerá la paz universal, que todos los hombres y mujeres deben conocer en esta vida. El valor de este documento se encuentra también, en el hecho de que no se contenta con denunciar lo que no funciona y las raíces del mal, sino que propone también soluciones.

Invita a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, creyentes o no a rechazar la violencia y el extremismo ciego, a amar los valores de tolerancia, dialogo y respeto.

Reconocer la igualdad de derechos y deberes de todos. Renunciar al uso discriminatorio del término minorías, que lleva en sí los gérmenes de un sentimiento de aislamiento y de inferioridad. Defender los derechos fundamentales de los niños, de las personas débiles, de los minusválidos y de los oprimidos.

Este es un documento que nos ofrece puntos precisos para vivir las Bienaventuranzas hoy. Amen.

P. Germán
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