6th Sunday of Easter Year B Los Angeles, May 5th – 6th 2018

posted May 3, 2018, 6:42 PM by German Sanchez

6th Sunday of Easter Year B

Los Angeles, May 5th – 6th 2018

1st Reading: Acts of the Apostles 10,25-26.34-35.44-48

Psalm : 97(98)1.2-3.3-4

2nd Reading: 1st letter of St John 4,7-10

Gospel: Saint John 15,9-17

Today's liturgy speaks of love and joy.

To talk about love and joy I want to use the last two encyclicals of Pope Francis: Amoris Laetitia (The Joy of Love) and Gaudete et Exsultate (Rejoice and be Glad).

In these two texts, the Pope observes the present world and invites us to truly love to discover the joy of living and to transform ourselves into what we are: Sons and Daughters of God called to holiness.

Our situation, our state of life, our age, our social condition and our formation do not matter. We all need love and joy to live. We are all capable of saying words of love and performing acts of holiness.

The Pope does not offer magic formulas to learn to love, to live happily or to be holy. He tells us that each one must find in everyday life moments, words and simple acts that express our love for others and for creation.

The Pope reminds us of something we already know. For love to exist and grow in a relationship we must know how to say please, thank you and forgive me.

Before requesting a service, we must say please. The others will listen to us better and will give us our request if we ask with delicacy and with love. Please is a small formula that is not difficult to pronounce that produces many good results in the person who asks the question and in the person who responds to the request. Thank you is another very powerful word. Saying thank you is recognizing that the other did something for us. We thank others to show them that we appreciate what they said or did. Thank you values the others and tells them that they count for us, that we need their help and their presence. Finally the words forgive me are also indispensable in our relationships. There is no love if there is no forgiveness. A strong, sincere and profound forgiveness is the fruit of solid love. Asking forgiveness and forgiving are tools to make love grow. Jesus says that we must forgive without counting because he knows that we all make errors and that we are on earth to learn to love. In the Our Father we ask the Lord to forgive our sins as we forgive those who trespass against us. We need to receive God's forgiveness to transmit that forgiveness to others. Our ability to forgive and ask for forgiveness is the measure of our capacity to love.

A heart full of love, that knows how to say please, thank you and forgive me, is a heart that lives joyfully. The joy that comes from God is born of love. The joy that never disappears is a source of peace, because it is the result of a life built with acts of holiness and acts of love.

In his last encyclical, the Pope reminds us of the beatitudes that are a source of joy because they are the path to holiness. Love, joyful living and holiness are synonymous.

Let's ask ourselves this week: What can we do to love a little more? Then, joy and holiness will be manifest in our lives.

Amen.

Fr. Germán

6º Domingo de Pascua  

Año Litúrgico B

Los Ángeles el 6 de mayo del 2018

1ª lectura : Hechos de los Apostoles 10,25-26.34-35.44-48

 Salmo :  97(98)1.2-3.3-4

2ª lectura : de la 1ª carta de St Juan 4,7-10

Evangelio: San Juan 15,9-17

La liturgia de hoy nos habla del amor y de la alegría.

Para hablar de amor y de alegría, quiero utilizar las dos últimas encíclicas del Papa Francisco: Amoris Laetitia (La alegría del Amor) y Gaudete et Exsultate (Alégrense y regocíjense).

En estos dos textos, el Papa observa el mundo actual y nos invita a amar en verdad, para descubrir la alegría de vivir y para transformarnos en lo que somos: Hijos de Dios llamados a la santidad.

Poco importa nuestra situación, nuestro estado de vida, nuestra edad, nuestra condición social y nuestra formación, todos necesitamos el amor y la alegría para vivir. Todos somos capaces de decir palabras de amor y hacer actos de santidad.

El Papa no ofrece fórmulas mágicas para aprender a amar, para vivir alegres o para ser santos. Nos dice que cada uno debe encontrar en la vida de todos los días, los momentos, las palabras y los actos simples que manifiesten nuestro amor por los demás y por la creación.

El Papa nos recuerda algo que ya conocemos. Para que el amor exista y crezca en una relación, debemos saber decir Por Favor, Gracias y Perdón.

Antes de solicitar un servicio debemos decir “Por Favor”. Los demás nos escucharán mejor y nos darán gusto, si solicitamos con delicadeza y con amor. Por Favor, es una pequeña fórmula que no es difícil de pronunciar. Que produce muchos resultados positivos,  en la persona que hace la pregunta y en la persona que responde a la demanda. Gracias es otra palabra muy poderosa. Decir Gracias es reconocer que el otro hizo algo por nosotros. Agradecemos a alguien para mostrarle que amamos lo que dijo o hizo. Gracias, valoriza al otro y le dice que cuenta para nosotros, que necesitamos de su ayuda, su presencia, su persona. Finalmente la palabra “Perdón” es también indispensable en nuestras relaciones. No hay amor si no hay Perdón. Un Perdón fuerte, sincero y profundo es el fruto de un amor sólido. Pedir Perdón y Perdonar son instrumentos para hacer crecer el amor. Jesús dice que debemos perdonar, porque sabe que todos tenemos errores y que estamos en la tierra, para aprender a amar. En el Padre Nuestro, pedimos al Señor que perdone nuestras culpas, como también nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. Necesitamos recibir el perdón de Dios, para transmitir ese perdón a los demás. Nuestra capacidad de perdonar y de pedir perdón es la medida de nuestra capacidad de amar.

Un corazón lleno de amor, que sabe decir Por Favor, Gracias y Perdón, es un corazón que vive alegre. La alegría que viene de Dios nace del amor. La alegría que no desaparece nunca es fuente de paz, porque es el resultado de una vida construida con actos de santidad, actos de amor.

En su última encíclica, el Papa nos recuerda las bienaventuranzas que son fuente de alegría, porque son el camino hacia la santidad. Amar, vivir alegre y santidad son sinónimos.

Preguntémonos en esta semana: ¿Qué podemos hacer para amar un poco más? Y la alegría y la santidad se manifestarán en nuestra vida.

Amen.    

P. Germán

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