7th Sunday of Easter ASCENSION C, May 16th, 2010

posted May 13, 2010, 9:18 PM by Fr Germán Sanchez

7th Sunday of Easter

ASCENSION OF THE LORD

Time C

Los Angeles, May 15th  -- 16th, 2010

1st Reading: from the Acts of the Apostles 1,1-11

Psalm : 46(47)2-3.6-7.8-9

2º Reading: from the letter to the Hebrews 9,24-28; 10,19-23

Gospel: Saint Luke 24,46-53

Forty days after the Resurrection and ten days before Pentecost we celebrate the Ascension of the Lord.

This celebration is an opportunity to proclaim our faith.

Every Sunday we proclaim our creed and say together:

I believe in God, the Father, the Son and the Holy Spirit.

I believe in the church, in the communion of saints and eternal life.

Celebrating the Ascension we are invited to stop in one key point of our profession of faith.

Today we affirm that Jesus who was born in Bethlehem, who lived in Palestine more than 2000 years ago, who suffered under Pontius Pilate, who was crucified, dead and resurrected, who descended to hell that Jesus, ascended to heaven. 

We are all conscious that Jesus is no longer visible or palpable like he was when he shared the table with his disciples or when he healed people that suffered and who encountered on the road in his country.

Jesus left and no one can say otherwise.

But faith intervenes when we affirm that Jesus who left is present in our lives and in the world. Proclaiming our faith consists on asserting that our life is vibrant with the presence of Jesus’ Spirit who accompanies us, advices us, defends us, consoles us, and sends us to the world.

We are not alone in the world. In the middle of suffering and conflicts and in the middle of difficulties of our existence, we the Christians, proclaim our faith: Jesus is with us and requests of us to give testimony and to commit with him in the construction of a better world.

With all men we affirm that Jesus is not here and with all Christians we proclaim our faith:  We believe that the Spirit of God is with us and sends us to give testimony and to work in today and tomorrow’s world.

Proclaiming our faith is not only saying: I believe. But to commit with the presence and strength of the Holy Spirit, in the construction of a just society, in the construction of a more open Church and in the construction of a better world for all.

Jesus left but we are here to continue his work and endeavor with the Spirit of God who helps us to say: I believe and who give us strength to say: I commit

 

Amen.

Fr. Germán

7º Domingo de Pascua

ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 15 y 16 de mayo 2010

1ª lectura: de los Hechos de los Apóstoles 1,1-11

Salmo: 46(47)2-3.6-7.8-9

2ª lectura: de la carta a los Hebreos 9,24-28; 10,19-23

Evangelio: de San Lucas 24,46-53

Cuarenta días después de la Resurrección y diez días antes de la Pentecostés celebramos la Ascensión del Señor.

Esta fiesta es una buena oportunidad para proclamar nuestra fe.

Todos los domingos recitamos el credo y decimos juntos:

Creo en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Creo en la Iglesia, en la comunión de los Santos y en la vida eterna.

Al celebrar la Ascensión estamos invitados a detenernos en uno de los puntos de la profesión de fe.

Hoy afirmamos que ese Jesús que nació en Belén, que vivió en Palestina hace más de 2000 años, ese Jesús que padeció bajo Poncio Pilatos, que fue crucificado, muerto y sepultado y que bajo a los infiernos, ese Jesús, subió al cielo.

Todos estamos conscientes que Jesús ya no es visible ni palpable como lo fue cuando compartió la mesa con sus discípulos o cuando curó la gente que sufría y que se encontraba en los caminos de su país.

Jesús se fue y nadie puede decir lo contrario.

Pero la fe interviene cuando afirmamos que ese Jesús que se fue está presente en nuestra vida y en el mundo. Proclamar su fe consiste en afirmar que nuestra vida está animada por la presencia del Espíritu de Jesús que nos acompaña, nos aconseja, nos defiende, nos consuela y nos envía al mundo.

No estamos solos en el mundo. En medio de los sufrimientos, en medio de los conflictos y en medio de las dificultades de nuestra existencia, nosotros los cristianos, proclamamos nuestra fe: Jesús está con nosotros y nos solicita para que demos testimonio y nos comprometamos con él en la construcción de un mundo mejor.

Con todos los hombres afirmamos que Jesús no está aquí y con todos los cristianos proclamamos nuestra fe: Creo que el Espíritu de Dios está en nosotros y nos envía a dar testimonio y a trabajar en el mundo de hoy y de mañana.

Proclamar su fe no es solamente decir Yo creo sino también comprometerse, con la presencia y la fuerza del Espíritu Santo, en la construcción de una sociedad más justa, de una Iglesia más abierta y de un mundo mejor para todos.

Jesús se fue pero nosotros estamos aquí para continuar su obra con la acción del Espíritu de Dios que nos ayuda a decir Yo creo y que nos da la fuerza para decir Me comprometo.

Amen.

P. Germán
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