7th Sunday of Easter Ascension of the Lord A, June 4th/5th, 2011

posted Jun 2, 2011, 10:29 AM by Fr. German Sanchez

7th Sunday of Easter

Ascension of the Lord Time A

Los Angeles, June 4th/5th, 2011

 

1st Reading: from the Acts of the Apostles 1,1-11

Psalm : 46(47)2-3.6-7.8-9

2º Reading: from the letter of Saint Paul to the Ephesians 1,17-23

Gospel: according to Matthew 28,16-20

 

Generally, goodbyes are often sad, and we always suffer when we have to be separated, whether temporarily or permanently, from someone we love.

But, Jesus’ farewell was, for His disciples, His friends, a source of joy.

St. Luke tells us that after Jesus went up to heaven, after the Ascension of our Lord, the disciples returned to Jerusalem filled with joy.

Joyful because the Master confided His mission to them, and joyful because He promise to stay with them always until the end of the ages.

Today we celebrate the Lord’s departure and this feast should make us joyful because Jesus confides His mission to us as He withdraws from this world. Go out to all the world and announce the Good News. The Church, the baptized, we ourselves, have the mission of announcing to all men and women, here and throughout the world, that the Truth which Jesus taught us, makes us free.

The Church, we the baptized, have the mission of Evangelizing, that is to say, of making the Gospel values known, so that all will be more humane each day, and so that the world will be more livable and pleasant.

Today, too, we should accept the invitation that the disciples received on the day of the Ascension: Galileans or Christians, what are you doing standing there looking at the sky? We should move. Christians cannot stay with their arms crossed in front of misery, injustice or suffering.

With the Ascension, the Church, we Christians, received the mission of working so that the Gospel values, love, justice, and peace, will dwell in the hearts of all men and women. The Gospel is Good News, not a weight which we must support, or a law which we must respect.

Let us rejoice, for we know that we are responsible for the Good News for all people.

We have received a beautiful mission and we know that it is difficult to announce it. For this reason, we participate in the Eucharist frequently, and we receive the Body and the Blood of Christ, which strengthens us and shows us the way to Evangelize.

Let us open our hearts, each time we participate at the Table of the Lord, so that He will nourish our faith and so that we can make of the Gospel, Good News for us and for all our brothers and sisters.

Let us rejoice today, also, since the Feast of the Ascension reminds us that Jesus is with us always until the end of the ages.

We are not alone. We are never alone.  The Risen Christ is with us and shares His peace, His joy and His love with us.

As we return to our homes, let us live in joy, for we have a beautiful mission, and let us rejoice because the Lord is with us.

Amen.  

Fr. Germán

7º Domingo de Pascua

Ascensión del Señor

Año Litúrgico A

Los Ángeles, el 5 de junio del 2011

1ª lectura: de los Hechos de los Apóstoles 1,1-11

Salmo : 46 (47)2-3.6-7.8-9

2ª lectura : de la carta de San Pablo a los Efesios 1,17-23

Evangelio: de San Mateo 28,16-20

En general los adiós son frecuentemente tristes y siempre sufrimos cuando debemos separarnos temporalmente o definitivamente de alguien a quien amamos.

Pero el adiós de Jesús fue para sus discípulos, sus amigos, una fuente de alegría.

San Lucas nos dice que después de la subida de Jesús al cielo, después de la Ascensión del Señor, los discípulos regresaron a Jerusalén llenos de alegría.

Alegría por que el Maestro les confía su misión y alegría porque les promete estar con ellos hasta el fin del mundo.

Hoy celebramos la ida del Señor y esta fiesta debe alegrarnos ya que Jesús nos confía su misión al retirarse de este mundo. Vayan al mundo entero y anuncien la Buena Nueva. La Iglesia, los bautizados, nosotros tenemos la misión de anunciar a todos los hombres y a todas las mujeres de aquí y del mundo entero que la Verdad que Jesús nos enseñó nos hace libres.

La Iglesia, nosotros los bautizados, tenemos la misión de Evangelisar, es decir, de hacer conocer los valores del Evangelio para que la humanidad sea cada día más humana y para que el mundo sea cada día mas habitable y agradable para todos.

Hoy también debemos recibir la invitación que los discípulos recibieron el día de la Ascensión: Galileos o cristianos, que hacen allí parados, mirando al cielo? Debemos movernos, los cristianos no pueden quedarse con los brazos cruzados frente a la miseria, a la injusticia o al sufrimiento.

Con la Ascensión, la Iglesia, nosotros los cristianos, recibimos la misión de trabajar para que los valores del Evangelio, el amor, la justicia y la paz habiten el corazón de todos los hombres. El Evangelio es una Buena Nueva y no un peso que debemos soportar o una ley que debemos respetar.

Alegrémonos ya que somos los responsables de la Buena Nueva por toda la humanidad.

Recibimos una misión muy bonita y sabemos que es difícil anunciarla. Por esta razón recibimos frecuentemente la Eucaristía, el Cuerpo y la Sangre de Cristo que nos da la fuerza y nos muestra el camino para Evangelizar.

Abramos nuestro corazón, cada vez que participamos a la Mesa del Señor para que él alimente nuestra fe y para que hagamos del Evangelio una Buena Nueva para nosotros y para todos nuestros hermanos y hermanas.

Alegrémonos también hoy ya que la Fiesta de la Ascensión nos recuerda que Jesús estará con nosotros hasta el fin del mundo.

No estamos solos. Nunca estamos solos. Cristo Resucitado está con nosotros y comparte con nosotros su paz, su alegría y su amor.

Al regresar a nuestros hogares, vivamos con alegría ya que tenemos una hermosa misión y alegrémonos ya que el Señor está con nosotros.

Amen

    P. Germán
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