7th Sunday of Easter ASCENSION OF THE LORD C Los Angeles, June 1st – 2nd, 2019

posted May 29, 2019, 10:34 AM by St Sebastian Catholic Parish

7th Sunday of Easter

ASCENSION OF THE LORD

Time C

Los Angeles, June 1st – 2nd, 2019

1st Reading: from the Acts of the Apostles 1,1-11

Psalm: 46(47)2-3.6-7.8-9

2º Reading: from the letter to the Hebrews 9,24-28; 10,19-23

Gospel: Saint Luke 24,46-53

Forty days after the Resurrection, Jesus ascends to heaven. Before leaving he sends his disciples into the whole world to be his witnesses and he promises to be with us until the end of the world.

Christians are sent and Christ is with us.

Christians are sent.

The feast of the Ascension of the Lord that we celebrate today and the feast of Pentecost that we will celebrate next Sunday remind us that all the baptized have been sent. We have received a mission.

We are to go into the world and we have been commissioned by Jesus to be his ambassadors, his representatives, his messengers.

We are the disciples and the apostles of Jesus in the world today.
Through Baptism and Confirmation we receive the Holy Spirit who consecrates us to be the image of God, the face of Jesus visible today in the world.

The Eucharist that we receive every Sunday nourishes and strengthens our relationship with Jesus so that we can fulfill our mission every day and in all situations of life.

We receive the Body and Blood of Jesus in the Eucharist in order to be the Body of Christ in today's society.

The Lord left. He is no longer visible as He was in Palestine more than two thousand years ago. Today the community of the baptized is in charge of helping all humanity to see the Face of Jesus and to discover the action of God on earth.

We are the Body of Christ. You and I who receive the Bread and the Wine of the Eucharist are the hands of Jesus who cares for all men and women who suffer around us. We are the voice of Jesus who comforts all men and women who mourn in the world.

If we accept the mission that the Lord entrusts to us then we will live our baptism every day and we will allow our Communion to produce fruits in our daily lives.

Christ is with us until the end of the world. On the day of the Ascension, Jesus promises his disciples to stay with them until the end of the world. We can’t forget that promise. It is the source of our trust and hope. The Christian communities and the Church in general are going through a major crisis these days.

I am sure that this crisis will bring positive results for the Church and for all the baptized if we take advantage of the presence of Christ in our midst and listen to his voice and follow his advice today.
When we come to the Church on Sunday it is because we know that this place is a privileged place where we can meet the Lord,  listen to his voice and share with other Christians the joys and sorrows of our world. The Church reminds us that we are not alone in the world, but that Christ is and will be with us to the end. Let's not go back home as we were before. Today we must commit ourselves to the Lord and to be his representatives in the society in which we live. Today we can discover that Christ is with us every day and in all the activities we do
.  Amen.

Fr. Germán

7º Domingo de Pascua

ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 2 de junio 2019

1ª lectura: de los Hechos de los Apóstoles 1,1-11

Salmo: 46(47)2-3.6-7.8-9

2ª lectura: de la carta a los Hebreos 9,24-28; 10,19-23

Evangelio: de San Lucas 24,46-53

Cuarenta días después de la Resurrección, Jesús sube al cielo. Antes de irse, envía sus discípulos a todo el mundo, para que sean sus testigos y promete estar con nosotros hasta el fin del mundo.

Los cristianos son enviados y Cristo está con nosotros.

Los cristianos son enviados.

La fiesta de la Ascensión del Señor que celebramos hoy y la de Pentecostés que celebraremos el próximo domingo, nos recuerdan que todos los bautizados hemos sido enviados. Hemos recibido una misión. Estamos en el mundo y hemos sido encargados por Jesús de ser sus embajadores, sus representantes, sus enviados. Somos los discípulos y los apóstoles de Jesús en el mundo de hoy.

Por medio del Bautismo y de la Confirmación, recibimos el Espíritu Santo que nos consagra para ser la imagen de Dios, el Rostro de Jesús visible hoy en el mundo. La Eucaristía y la Comunión que recibimos todos los domingos, alimentan y fortifican nuestra relación con Jesús, para cumplir nuestra misión todos los días y en todas las situaciones de la vida. 

Recibimos el Cuerpo y la Sangre de Jesús en la Eucaristía, para ser el Cuerpo de Cristo en la sociedad de hoy.

El Señor se fue. Ya no es visible como lo fue en Palestina hace más de dos mil años. Hoy la comunidad de bautizados está encargada de ayudar toda la humanidad, a ver el Rostro de Jesús y descubrir la acción de Dios en la tierra.

Somos el Cuerpo de Cristo. Ustedes y yo que comulgamos al Pan y al Vino de la Eucaristía. Somos las Manos de Jesús que cuidan a todos los hombres y mujeres que sufren alrededor de nosotros. Somos la voz de Jesús que consuela a todos los hombres y mujeres que lloran en el mundo.

Si aceptamos la misión que el Señor nos confía, entonces vamos a vivir nuestro bautismo todos los días y vamos a permitir a la Comunión de producir frutos en nuestra vida cotidiana.

Cristo está con nosotros hasta el fin del mundo. El día de la Ascensión, Jesús promete a sus discípulos quedarse con ellos hasta el fin del mundo. No podemos olvidad esa promesa. Ella es la fuente de nuestra confianza y esperanza. Las comunidades cristianas y la Iglesia en general, atraviesan una crisis importante en estos días. Estoy seguro de que esa crisis traerá frutos positivos para la Iglesia y para todos los bautizados, si aprovechamos de la presencia de Cristo en medio de nosotros para escuchar su voz y seguir sus consejos hoy.

Si venimos a la Iglesia el domingo es porque sabemos que este lugar es un lugar privilegiado para encontrarnos con el Señor.  Para escuchar su voz, para compartir con otros cristianos las alegrías y las penas de nuestro mundo. La Iglesia nos recuerda que no estamos solos en el mundo, sino que Él está y estará con nosotros hasta el final.

No regresemos a casa como antes. Hoy debemos comprometernos con el Señor, para ser sus representantes en la sociedad en la que vivimos. Hoy podemos descubrir que Cristo está con nosotros todos los días y en todas las actividades que realizamos. Amen.  

P. Germán
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