7th Sunday of Easter ASCENSION OF THE LORD Time C Los Angeles, May 7th -- 8th, 2016

posted May 4, 2016, 4:00 PM by German Sanchez

7th Sunday of Easter

ASCENSION OF THE LORD

Time C

Los Angeles, May 7th  -- 8th, 2016

1st Reading: from the Acts of the Apostles 1,1-11

Psalm : 46(47)2-3.6-7.8-9

2º Reading: from the letter to the Hebrews 9,24-28; 10,19-23

Gospel: Saint Luke 24,46-53

Forty days after the Resurrection and ten days before Pentecost we celebrate the Ascension of the Lord.

We might look at this celebration with a little sadness or nostalgia. Instead, the readings invite us to “live in joy because the Lord blessed us and chose us to be his witnesses.”

Live in joy:

Pope Francis often invites us to live in joy. We Christians, despite the difficulties we face in everyday life and in spite of the problems that the world in which we exist is going through, we must live in joy because we have been chosen by God to announce to the world the Good News, a message of mercy, forgiveness, compassion, understanding and brotherhood: in other words a message of love.

We must live in joy because Christ showed us the way of justice and respect for others that is the way of happiness for us.

The Lord blessed us.

On the day of our baptism, each time we receive a sacrament and every time we gather together in community at the Church to meet the Lord, we are blessed by God.

It is important that we feel strong and not be afraid of anyone or anything because we have been blessed by God. The Lord has not left us alone in this world in which evil sometimes gives the impression that it prevails.

We know that Christ overcame evil at the cross and before leaving the earth to go to his father, he blessed his disciples. In the face of evil, suffering and adversity we should be able to stand, fight and succeed against everything that takes us away from the peace that comes from God.

We have been chosen to be witnesses of Christ.

On the Feast of the Ascension of the Lord we can say that Christ is no longer on earth but we, the family of His disciples are his representatives, his ambassadors.

We have been chosen to be the hands and the heart of God present in today’s world.

To be witnesses of Christ means to live as He did. Others, those who do not yet know the Lord, should be able to recognize the image of God in our words and deeds.

We have the honor and the responsibility to show the world the true face of God. God counts on us and the world needs us. In our lives others should see the presence of God. In our society we should be recognized by lives of compassion, kindness and joy that we pass on to others.

Let us live in joy because we are blessed by God. Let us be happy to be witnesses of the presence of God in the midst of our milieu.

Amen.

Fr. Germán

7º Domingo de Pascua

ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 8 de mayo 2016

1ª lectura: de los Hechos de los Apóstoles 1,1-11

Salmo: 46(47)2-3.6-7.8-9

2ª lectura: de la carta a los Hebreos 9,24-28; 10,19-23

Evangelio: de San Lucas 24,46-53

Cuarenta días después de la Resurrección y diez días antes de Pentecostés, celebramos la Ascensión del Señor.

Podríamos mirar esta fiesta con un poco de tristeza o nostalgia. Cristo se fue y no lo vemos más.

Las lecturas en cambio, nos invitan a “vivir alegres porque el Señor nos bendijo y nos escogió para ser sus testigos.”

Vivir alegres:

El Papa Francisco nos invita frecuentemente a vivir alegres. Los cristianos, a pesar de las dificultades que afrontamos en la vida de todos los días; y por encima de los problemas que el mundo, en el cual estamos atraviesa, debemos vivir alegres porque hemos sido escogidos por Dios, para anunciarle al mundo la Buena Nueva. Un mensaje de misericordia, de perdón, de compasión, de comprensión, de fraternidad, un mensaje de amor.

Debemos vivir alegres porque Cristo nos mostró el camino de justicia y respeto del otro, que es el camino de la felicidad de la humanidad.

El Señor nos bendijo.

El día de nuestro bautismo, cada vez que recibimos un sacramento, cada vez que nos reunimos en comunidad, en Iglesia para encontrarnos con el Señor, recibimos la bendición de Dios.

Es muy importante que los cristianos se sientan fuertes, que no tengan miedo a nadie ni a nada, porque hemos sido bendecidos por Dios. El Señor no nos ha dejado solos en este mundo en el cual, a veces el mal da la impresión de imponerse.

Sabemos que Cristo venció el mal en la cruz, que antes de salir de la tierra para ir hacia su Padre, bendijo a sus discípulos. Frente al mal, al sufrimiento y a la adversidad debemos ser capaces de levantarnos y luchar para vencer todo lo que pueda alejarnos de la paz que viene de Dios.

Hemos sido escogidos para ser los testigos de Cristo.

En la fiesta de la Ascensión del Señor, podemos decir que Cristo ya no está en la tierra, pero los cristianos, la familia de los discípulos de Cristo, somos sus representantes, sus embajadores. Hemos sido escogidos para ser las manos y el corazón de Dios presente en el mundo de hoy.

Ser testigo de Cristo quiere decir vivir como Él. Aquellos que no conocen todavía al Señor, deberán reconocer la imagen de Dios en nuestras palabras y actos.

Tenemos el honor, y también la gran responsabilidad, de mostrarle al mundo el verdadero rostro de Dios.

Dios cuenta con nosotros y el mundo necesita nuestro testimonio.

En nuestra vida debe verse la presencia de Dios. En nuestra sociedad, los cristianos deben reconocerse por el amor, la compasión, el perdón, la comprensión, la bondad y la alegría que transmiten a los demás.

Vivamos alegres porque somos bendecidos por Dios. Vivamos felices de ser los testigos de la presencia de Dios en medio de nosotros. Amen.

P. Germán
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