7th Sunday of the Church Time A LA, February 18th /19th, 2017

posted Feb 17, 2017, 5:10 PM by St Sebastian Catholic Parish

7th Sunday of the Church Time A

Los Angeles, February 18th  /19th, 2017

1st Reading: from the book of Leviticus 19,1-2,17-18

Psalm :102(103)1-2,3-4,8,10,12-13

2º Reading: First Letter of St Paul to the Corinthians 3,16-23

Gospel: Saint Mathew 5,38-48

 

This Sunday’s liturgy invites us to speak about the community, the Holy Spirit and our relationships with others.

Community :

God speaks to Moses and sends him to the people with a message that can be summarized as follows: "You shall love your neighbor as yourself."

St. Paul addresses the communities of Christians living in many different locations. Christ speaks almost always to his disciples, that is, to the community of people who follow him.

Every Sunday we gather in the community to hear the message that God sends to the community and to each one of us.

We need the community. Without community our Christian life would be difficult and even impossible. We cannot live the faith in solitude since we run the risk of moving away from the God of the Gospel and building a god of our own convenience.

And the community also needs us. If we do not participate in the life of the community, if we are not present in a regular way in the celebrations that the community prepares for us, our churches will close and communities will disappear. But that cannot be allowed to happen.

The community and we will continue to grow because the Holy Spirit is present in the Church and because we are the sanctuaries in which the Holy Spirit lives.

The Church invites us today to become aware of the great gift that God has offered us. He has chosen us to be the temples of the Holy Spirit. Paul says that if the Spirit of God is in us, everything belongs to us, we belong to Christ and Christ belongs to God.

Through baptism we accept transforming ourselves into the dwelling place of the Holy Spirit and committing ourselves to reveal that God is present in the hearts of all. All men and women should be respected, protected and helped because we are all made in the image and likeness of God and because God is in everyone's heart, without exception. That is why Christ speaks to us in the Gospel of this Sunday about our relationships with others.

The family, community, society, our country and the whole world need to hear the Word of God that says from the beginning: "You shall love your neighbor as yourself." Selfishness, envy, and disrespect for others drive families, communities, and societies to destruction. The absence of love for the neighbor leads countries to war and to the death of innocent people.

It is very important that all the baptized be ambassadors of this message of love for the neighbor so that our world understands that fraternity is an indispensable value in society so that we can all live in peace.

The community, the Holy Spirit and fraternity help us to build a better world and to work so that the dignity of all is respected here and in all the countries of the world.

Amen.

Fr. Germán

7º Domingo del Tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 19 de febrero del 2017

1ª lectura : del Libro del Levítico 19,1-2.17-18

 Salmo : 102(103)1-2.3-4.8.10.12-13

2ª lectura : de la primera carta de San Pablo a los Corintios 3,16-23

Evangelio: San Mateo 5,38-48

 

La liturgia de este domingo nos invita a hablar sobre la comunidad, el Espíritu Santo y sobre nuestras relaciones con los demás.

La comunidad:

Dios habla a Moisés y lo envía hacia el pueblo, con un mensaje que puede resumirse así: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

San Pablo se dirige generalmente a la comunidad de cristianos que viven en un lugar, o en otro.

Cristo habla casi siempre a sus discípulos, es decir, a la comunidad de personas que lo siguen.

Todos los domingos nos reunimos para escuchar el mensaje que Dios envía a la comunidad y a cada uno de nosotros.

Necesitamos a la comunidad. Sin la comunidad nuestra vida cristiana sería difícil, incluso imposible. No podemos vivir la fe aislados, correríamos el riesgo de alejarnos del Dios del Evangelio y construir un dios a nuestra conveniencia.

La comunidad también nos necesita. Si no participamos en la vida comunitaria, si no estamos presentes de una manera regular, en las celebraciones que la comunidad prepara para nosotros, entonces nuestras iglesias cerrarían sus puertas  y las comunidades desaparecerían.

Pero eso no puede suceder.

La comunidad y nosotros seguiremos creciendo porque el Espíritu Santo está presente en la Iglesia. Porque nosotros somos los santuarios en los cuales el Espíritu Santo habita.

La Iglesia nos invita hoy  a tomar consciencia del gran regalo que Dios nos ha ofrecido. Nos ha escogido para que seamos los templos del Espíritu Santo. San Pablo dice que si el Espíritu de Dios está en nosotros, todo nos pertenece. Pertenecemos a Cristo y Cristo pertenece a Dios.

Por medio del bautismo aceptamos transformarnos en la habitación del Espíritu Santo y nos comprometemos a revelar a toda la humanidad, que Dios está presente en el corazón de todos. Que todos los hombres y mujeres deben ser respetados, protegidos y ayudados. Porque todos somos imagen y semejanza de Dios y porque Dios está en el corazón de todos, sin excepción.

Por eso Cristo nos habla en el Evangelio de este domingo de nuestras relaciones con los demás.

La familia, la comunidad, la sociedad, nuestro país y el mundo entero, necesitan escuchar la Palabra de Dios que dice desde el inicio: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

El egoísmo, la envidia y la falta de respeto por los demás, conducen las familias, las comunidades y las sociedades a destruirse. La ausencia de amor por el prójimo conduce los países a la guerra y a la muerte de gente inocente.

Es muy importante que todos los bautizados seamos embajadores de este mensaje de amor por el prójimo. Para que nuestro mundo comprenda que la fraternidad es un valor indispensable en la sociedad, para que todos podamos vivir en paz.

La comunidad, el Espíritu Santo y la fraternidad nos ayudan a construir un mundo mejor y a trabajar para que la dignidad de todos sea respectada, aquí y en todos los países de la tierra.  

Amen.

P. Germán
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