8th Sunday of the Church C Los Angeles, March 2nd / 3rd, 2019

posted Feb 27, 2019, 10:13 AM by St Sebastian Catholic Parish

8th Sunday of the Church

Time C

Los Angeles, March 2nd / 3rd, 2019

1st Reading: from the book of Sirach 27:4-7

Psalm :91(92)2-3,13-14,15-16

2º Reading: From the First Letter of St Paul

to the Corinthians 15,54-58

Gospel: Saint Luke 6:39-45

The reading and meditation of the Gospel of this Sunday helped me to reflect on fraternal correction.

Fraternal correction is necessary, indispensable and good in all communities.

Parents and grandparents are the first to use fraternal correction to help children recognize their mistakes and change their behavior.

At school, teachers must correct our mistakes so we can learn to seek the truth and discover what we do not yet know.

At work it is necessary that someone correct us and teach us how to work so that our work is done well.

In society there are teachers who help us discover our mistakes and show us the way forward so that justice, respect and peace reign in our relationships.

In the Christian community and in the Church, we also need to practice fraternal correction.

Fraternal correction is a service we can offer to others to help them grow. The Church needs to practice fraternal correction a little more so that all Christians get closer to Jesus who is our teacher, our guide, our light.

Fraternal correction is positive and fruitful if is done with truth, charity and humility.

With truth.

We can’t correct someone if we are not sure that what we say is true. Making a correction using the lie is severe. It is not a fraternal correction but defamation. We have to be sure of what we say to avoid hurting someone with a false accusation. The truth must always be present in our gentle approach so that our words are heard and produce fruit.

In fraternal correction, truth must be accompanied by charity.

Pope Francis says that correcting someone without charity and love is like doing surgery without anesthesia.

Jesus advises us to be alone with the person we want to correct. We must avoid talking about the mistakes of others in public. Especially when the person concerned is not present. When we do this we are not concerned with fraternal correction. We are involved in gossip, defamation and the destruction of others.

Without charity there is no fraternal correction. When we feel pleasure in talking about the mistakes of others we can be sure that we are not taking part in fraternal correction, but in hypocrisy.

The third characteristic of fraternal correction is humility. We can’t correct someone if we believe that we are superior or better than the person we hope to help. For fraternal correction to be honest, we must begin by recognizing that we also have serious faults and that we also need the fraternal correction of others.

The Church needs fraternal correction to cure all her errors. We are a family and fraternal correction with charity, truth and humility will help us grow.

Amen.

Fr. Germán

8º Domingo del Tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico C

Los Ángeles 3 de marzo del 2019

1ª lectura : del Libro de Sirácide (Eclesiástico) 27,4-7

 Salmo : 91(92) 2-3.13-14.15-16

2ª lectura : de la primera carta de San Pablo

 a los Corintios 15,54-58

Evangelio: San Lucas 6,39-45

La lectura y la  meditación del Evangelio de este domingo, me ayudaron a reflexionar sobre la corrección fraterna.

La corrección fraterna es necesaria, indispensable y buena en todas las comunidades.

Los padres de familia y los abuelos son los primeros en utilizar la corrección fraterna, para ayudar a los niños a reconocer sus errores y cambiar de comportamiento.

En la escuela, los maestros deben corregir nuestros errores para que podamos aprender a buscar la verdad y descubrir lo que aún no sabemos.

En el trabajo es necesario que alguien nos corrija, que nos enseñe a trabajar, para que nuestro trabajo se realice bien.

En la sociedad hay maestros que nos ayudan a descubrir nuestros errores. Que nos muestran el camino a seguir para que la justicia, el respeto y la paz reinen en nuestras relaciones.

En la comunidad cristiana y en la Iglesia, también necesitamos practicar la corrección fraterna.

La corrección fraterna es un servicio que podemos ofrecer a los demás, para ayudarles a crecer. La Iglesia necesita practicar un poco más la corrección fraterna, para que todos los cristianos se acerquen más a Jesús que es nuestro maestro, nuestro guía, nuestra luz.

La corrección fraterna es positiva y fructífera si se hace con la verdad, con caridad y humildad.

Con la verdad.

No podemos corregir a alguien, si no estamos seguros, de que lo que decimos es cierto. Hacer una corrección usando la mentira es grave. No es una corrección fraterna sino una calumnia. Tenemos que estar seguros de lo que decimos, para evitar herir a alguien con una acusación falsa. La verdad siempre debe estar presente en nuestras palabras, para que puedan ser escuchadas y producir fruto.

En la corrección fraterna, la verdad debe acompañarse de caridad.

El Papa Francisco dice que corregir a alguien sin caridad y amor es como hacer una cirugía sin anestesia.

Jesús nos aconseja, estar a solas con la persona que queremos corregir. Debemos evitar hablar de los errores de los demás en público. Especialmente cuando la persona interesada no está presente. De esa forma,  no buscaríamos la corrección fraterna. Estaríamos en la calumnia, el chisme y la destrucción de los demás.

Sin caridad no hay corrección fraterna. Cuando sentimos placer al hablar de los errores de los demás, podríamos estar seguros de que no estamos en la corrección fraterna, sino en la hipocresía.

La tercera característica de la corrección fraterna es la humildad. No podemos corregir a alguien, si creemos que somos superiores o mejores que la persona que corregimos. Para que la corrección fraterna sea honesta, debemos comenzar por reconocer que nosotros también tenemos errores y necesitamos la corrección fraterna de los demás.

La Iglesia necesita corrección fraterna, para sanar de todos sus errores. Somos una familia y la corrección fraterna con caridad, verdad y humildad nos ayudarán a crecer. Amen.

P. Germán
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