ALL SOULS Time A Los Angeles, Nov. 1st /2nd, 2014

posted Oct 29, 2014, 12:22 PM by German Sanchez   [ updated Oct 31, 2014, 10:09 AM ]

ALL SOULS

Time A

Los Angeles, Nov. 1st /2nd, 2014

1st Reading: from the Book of Wisdom 2,1-4a.22-23;3.1-9

Psalm : 26(27)1,4,7,8b,9a,13-14

2º Reading: the letter of St Paul to the Romans 6,3-9

Gospel: Saint Matthew 25,31-46

The Feast of All Souls is one of the most popular celebrations of our Church.

People buy flowers, candles, visit cemeteries and churches to pray or to remember their dead.

This is one of the reasons why the Church asks us not to disperse the ashes of someone who has been cremated. It is important to place the ashes of our dead in a sacred place where friends and family can go visit, pray and remember the people they loved.

The Feast of All Souls reminds us that we are all going to die, that God is waiting for us, and that we should prepare to live in God's peace forever.

We're all going to die and God is waiting for us.

This statement can be unpleasant to hear, and it might fill us with sadness or distress. But it is a reality that we need to accept with faith and confidence. No dead person has ever returned, except Jesus. The only certainty we have is that all men and women are going to die and no one knows the date or time. Faith invites us to live with confidence and hope because Jesus, our elder brother, the One who died and rose, returned from the dead to announce that all men and women of goodwill will rise with Him to live in peace and in the presence of God.

If death saddens us, the hope of eternal life with God should comfort us.

Faith asks us to choose between the idea that death is the end of everything or the idea that death is a mandatory step before meeting the One who created us and is waiting for us to live in peace reunited with all our loved ones.

Let’s get ready.

The best way to get ready to face death in peace and confidence is by living every day as if it were our last day.

If we knew that today was the last day of our earthly life, what would we do in our last 24 hours?

I think we would probably pick up the phone or connect to the internet to talk or to send a message of love to all our friends and family. We would also apologize for the harm we did to those we love and with whom we sometimes were nasty or unpleasant.

For sure, in our last day, we would want to say a few words to God. We would say a little prayer to thank the Lord for all that He has given us and we would ask Him to help us avoid pain.

On this Feast of All Souls let’s pray for one another. Let’s pray for those who have gone before us and showed us the way of holiness.

Let’s pray for those who suffer because of the death of a loved one. Finally, let’s pray for those who have no faith and who, in the face of death, don’t believe in our Christian Hope which helps us look at death as a step and which invites us to prepare to cross that threshold with a heart full of peace and confidence.

Amen. 

Fr. Germán

TODOS LOS DIFUNTOS

Año Litúrgico A

Los Ángeles, 2º de nov. del 2014

1ª lectura: del Libro de la Sabiduría 2,1-4a.22-23;3.1-9

Salmo : 26(27) 1.4.7.8b.9a.13-14

2ª lectura: de la carta de Sn Pablo a los Romanos 6,3-9

Evangelio: de San Mateo 25,31-46

La fiesta de todos los difuntos es una de las fiestas más populares en la Iglesia.

Los fieles compran flores, candelas, acuden a los cementerios e iglesias para recordar y orar por sus seres amados que se ya no están en vida.

Esta es una de las razones por las cuales la Iglesia nos pide no dispersar las cenizas de alguien que ha sido cremado. Es importante colocar las cenizas de nuestros difuntos en un lugar sagrado en donde amigos y familiares, puedan ir a orar, o a recordar a las personas que aman, y que ya no están en medio de nosotros.

La fiesta de todos los difuntos nos recuerda que  todos vamos a morir, que Dios nos espera y que debemos prepararnos para vivir eternamente en la paz de Dios.

Todos vamos a morir y Dios nos espera.

Esta afirmación puede ser desagradable, angustiarnos o llenarnos de tristeza. Pero se trata de una realidad que debemos mirar con fe y confianza. Ningún muerto ha resucitado, excepto Jesús. La única certitud que tenemos es que todos los hombres y mujeres moriremos y nadie conoce el día ni la hora. La fe nos invita a vivir con confianza y en la Esperanza de que Jesús, nuestro hermano mayor, Aquél que murió y resucitó, regresó de la muerte para anunciarnos que todos los hombres y mujeres de buena voluntad, van a resucitar con Él para vivir en paz y en la presencia de Dios.

Si la muerte nos entristece, la Esperanza de la vida eterna con Dios nos consuela.

La fe nos pide, optar entre creer que la muerte es el final de todo, o creer que la muerte es un paso obligatorio para ir al encuentro de Aquél que nos ha creado y nos espera para vivir en paz con todos los que hemos amado.

Debemos prepararnos.

La mejor manera de prepararnos para afrontar la muerte en paz y con confianza, es viviendo todos los días, como si fuera el último día de nuestra existencia.

¿Si alguien nos dijera, que hoy es el último día de nuestra vida en este mundo, qué haríamos en las últimas 24 horas que tenemos?

Yo creo que hablaríamos por teléfono,  o por  internet enviaríamos un mensaje a todos nuestros amigos y familiares para decirles que los amamos. También nos disculparíamos, por el mal que le hicimos a aquellos que amamos, y con quienes a veces nos hemos portado mal, o hemos sido desagradables.

El último día de nuestra existencia, seguramente vamos a desear decirle algunas palabras a Dios. Haremos una pequeña oración para agradecer al Señor por todo lo que nos ha dado y vamos a pedirle que nos ayude a evitar el sufrimiento.

En esta fiesta de todos los difuntos oremos los unos por los otros. Oremos por aquellos que nos han precedido y nos mostraron el camino de la santidad.

Oremos por aquellos que sufren a causa de la muerte de un ser querido.

Finalmente oremos por aquellos que no tienen fe y que ante a la muerte, no tienen la Esperanza cristiana, que nos ayuda a mirar la muerte como un paso, y la fe que nos invita a prepararnos para atravesar la puerta de la muerte, con un corazón en paz y lleno de confianza.

Amen     

P. Germán

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