ASSUMPTION OF MARY B August 14th-15th, 2021

posted Aug 13, 2021, 3:59 PM by St Sebastian Catholic Parish   [ updated Aug 15, 2021, 7:48 AM ]

ASSUMPTION OF MARY

Time B

Los Angeles, August 14th-15th, 2021

1st Reading: Book of Revelation 11,19a; 12,1-6a.10ab

Psalm : 44(45)10.11.12.16

Reading: 1ST Letter of St Paul to the Corinthians 15,20-27

Gospel: Saint Luke 1,39-56

The celebration of the Assumption of Mary is a very old tradition in the Church. In the New Testament we find nothing about the last days of Mary on earth. In the Eastern Church they do not speak of the death of Mary but of her Dormition. In Jerusalem there is a church called the Church of the Dormition. However, some apocryphal texts (texts that have not been retained by the Catholic Church as canonical or authentic texts) from the fourth century say that Mary ended her life in Ephesus, next to the apostle Saint John. Other texts, also apocryphal from the 5th century, say that Mary went up to Jerusalem to end her days in the Kidron Valley, around all the Apostles.

The Assumption of Mary is a celebration that reminds us that Mary is our star of Hope and unity.

Mary is our star of Hope. In this world in which suffering, misunderstanding, hatred, wars, and evil are present everywhere, the Church invites us to look at Mary to discover in her our star of hope.

Mary, a humble girl, born in an unknown town in Galilee, is chosen by God to be the mother of the Savior. That is the first message of hope on the Feast of the Assumption. God chooses simple people to work with Him in the Salvation of the world.

Mary was forced to leave her country, with her husband Joseph and her son, to prevent her son from being killed by Herod's envy. She knew the difficulties of a mother of a family. She suffered when she saw her son move away from home to take up, little by little, his own mission. She was present at the time of the condemnation and the death of her son. She accompanied the first community of Christians, the early Church in its first years of life and persecution. Mary knew suffering. She is our Star of Hope. God never abandons those who suffer.

Mary is the star of unity. She is recognized by many, believers or not, as the mother of all humanity. I have often seen people in prayer in front of the statue of Mary. They often tell me that, despite not being believers, they come to seek help near that woman who cares for humanity like a mother. Mary is the mother of all. Like any mother, Mary prays for the unity of her children. She loves us all, without distinction of skin color, without discrimination of nationality or economic situation.

In her heart, we are all her children. She invites us to unity. Through the Assumption, by ascending to heaven with her body, she shows us the path that God prepared for all humanity. In the face of death, we are all united and we are equal. Death makes no difference between men. We are all called by God to live after death, and Mary has preceded us on that path. Like Mary, we too are going to live with God after this passage on earth. Mary is the star of our unity. She is the star of our hope.

Thank you, Lord, for having given us all the same mother. Thank you, Mary, for your maternal love for each one of us.

Amen.

 

Fr. Germán

ASUNCION DE MARIA 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 14-15 de agosto del 2021

1ª lectura: del libro del Apocalipsis 11, 19a. 12,1-6a.10b

Salmo: 44(45)10.11.12.16

2ª lectura: de la 1ª carta de Sn Pablo a los Corintios 15,20-27

Evangelio: de San Lucas 1,39-56

La celebración de la Asunción de Maria es una tradición muy antigua en la Iglesia. En el Nuevo Testamento no encontramos nada sobre los últimos días de Maria en la Tierra. En la Iglesia Oriental no se habla de la muerte de Maria, sino de su Dormición. En Jerusalén hay una iglesia que se llama la Iglesia de la Dormición. Sin embargo, algunos textos apócrifos (textos que no han sido retenidos por la Iglesia Católica como textos canónicos o auténticos) del siglo IV dicen, que María terminó su vida en Éfeso, al lado del apóstol San Juan. Otros textos también apócrifos del siglo V dicen, que María subió a Jerusalén para terminar sus días, en el Valle del Cedrón, alrededor de todos los Apóstoles.

La Asunción de María es una fiesta que nos recuerda que María es nuestra estrella de Esperanza y de unidad.

María es nuestra estrella de Esperanza. En este mundo en el cual el sufrimiento, la incomprensión, el odio, las guerras y el mal están presentes en toda parte, la Iglesia nos invita a mirar a María para descubrir en Ella nuestra estrella de esperanza.

María, una humilde niña, nacida en un pueblo desconocido de Galilea, es escogida por Dios para ser la Madre del Salvador. Ese es el primer mensaje de esperanza en la fiesta de la Asunción. Dios escoge gente sencilla para trabajar con Él en la Salvación del mundo.

María se vio obligada a abandonar su país, con su esposo José y su hijo, para evitar que su hijo fuese asesinado por la envidia de Herodes. Conoció las dificultades de una madre de familia. Sufrió al ver a su hijo alejarse del hogar para asumir, poco a poco, su propia misión. Estuvo presente en el momento de la condenación y muerte de su hijo. Acompañó a la primera comunidad de cristianos, la Iglesia primitiva en sus primeros años de vida y persecución. María conoció el sufrimiento. Es nuestra estrella de la Esperanza. Dios no abandona nunca a los que sufren.

María es la estrella de la unidad. Ella es reconocida por muchos, creyentes o no, como la madre de toda la humanidad. Frecuentemente he visto gente en oración al frente de la estatua de María. Frecuentemente me dicen que, a pesar de no ser creyentes, vienen a buscar ayuda cerca de esa mujer que cuida a la humanidad como una madre. María es la madre de todos. Como toda madre, María ora por la unidad de sus hijos. Nos ama a todos, sin distinción de color de piel, sin discriminación de nacionalidad o de situación económica.

En su corazón, todos somos sus hijos. Ella nos invita a la unidad. Por medio de la Asunción, al subir al cielo con su cuerpo, nos muestra el camino que Dios preparó para toda la humanidad. Frente a la muerte todos estamos unidos y somos iguales. La muerte no hace diferencias entre los hombres. Todos estamos llamados por Dios, a vivir después de la muerte y María nos ha precedido en ese camino. Como María, también nosotros, vamos a vivir con Dios, después de este paso por la Tierra. María es la Estrella de nuestra unidad, ella es la Estrella de nuestra esperanza. 

Gracias Señor por habernos dado una misma madre a todos. Gracias María por tu amor materno hacia cada uno de nosotros.

Amén

P. Germán
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